¿Qué esconde 'Love Island'? El reality del amor británico suma tres suicidios en menos de dos años

Tres suicidios en veinte meses es la cifra que acumula Love Island, uno de los realities más populares de Reino Unido que ha puesto en alerta a la sociedad británica. Desde el acoso y derribo de los tabloides en contra de los personajes polémicos, al bullying volcado en redes sociales y la falta de gestión psicológica de los participantes; todos están en la mira tras el suicidio de Caroline Flack.

Flack fue la presentadora de las primeras cinco temporadas del programa, siendo uno de los personajes más carismáticos de la televisión de su país y dueña de una de las risas más contagiosas de la caja boba. Pero su ascenso profesional se derrumbó de la noche a la mañana tras un altercado violento con su novio que la obligó a renunciar en diciembre de 2019 (la sexta temporada está actualmente en emisión con otra anfitriona). Meses más tarde, el pasado 15 de febrero, su cuerpo fue encontrado sin vida en su apartamento de Londres engrosando el tercer suicidio que acecha a este reality en donde solteros buscan encontrar el amor. La pregunta ahora está en el aire en el país: ¿puede esta especie de La isla de las tentaciones británico ser un peligro para la salud mental?

(Instagram/CarolineFlack)

La policía se encuentra investigando el suceso y no descarta ninguna hipótesis, aunque el abogado de la familia confirmó que se trata de un suicidio mientras que sus seres queridos han pedido respeto y privacidad en estos momentos a través de un comunicado, como recogen medios como Sky News.

Esta estrella de la telerrealidad de 40 años, conocida también por haber sido novia de Harry Styles cuando ella tenía 31 y él 17, llevaba varias semanas siendo blanco de las críticas y los tabloides debido al altercado sucedido el 13 de diciembre cuando, en un supuesto ataque de celos, atacó a su novio con una lámpara mientras dormía. El extenista Lewis Burton (27) llamó a la policía pidiendo ayuda y asegurando que temía por su vida, y a pesar de estar cubiertos en sangre y del escándalo mediático, el novio no quiso presentar cargos y decidieron darse otra oportunidad. Sin embargo, la fiscalía quiso seguir adelante y poco antes de su muerte, la presentadora se había enterado que la Corte iba a proceder con el juicio. Y al quedarse sola, cuando un amigo salió a hacer unas compras, se suicidó.

Según informan medios como Metro, Flack temía que la Corte utilizara los vídeos policiales de la fatídica noche, apareciendo casi sin ropa, en estado de ira y cubierta en sangre. El mismo medio recoge declaraciones de los efectivos que acudieron a la llamada, sugiriendo que la escena era “como una película de terror”, que Flack tenía heridas profundas autoinfligidas y amenazaba con suicidarse, hasta que fue arrestada por la fuerza. La situación habría sido tan extrema que fue atendida durante 12 horas por los paramédicos hasta que pudo declarar.

Después del traumático episodio, Caroline Flack y su novio se vieron envueltos en una tormenta mediática. Las redes se inundaron de bromas y críticas, los famosos tabloides británicos no repararon en exprimir la polémica, y ella tuvo que renunciar al exitoso programa que iba a comenzar una sexta temporada grabada en Sudáfrica. Para quienes no lo sepan, Love Island se graba en una casa en España en donde varios concursantes se pasan los días encerrados, al sol y en bañador, formando parejas románticas con la intención de ir convenciendo al público hasta proclamar una pareja ganadora.

Tras conocerse su muerte, el propio Lewis Burton, con quien la presentadora no podía comunicarse ya que tenía que cumplir con una orden de alejamiento, se abrió en las redes sociales compartiendo una imagen en la que ambos aparecen abrazados y que viene acompañada de un texto muy esclarecedor en el que deja ver su profundo dolor: Mi corazón está roto, teníamos algo muy especial. Me faltan las palabras, tengo tanto dolor y te echo tanto de menos. Sé que te sentías segura conmigo, siempre dijiste que no pienso en nada más cuando estoy contigo y no podía estar allí esta vez y me sigo haciendo preguntas y preguntas. Seré tu voz, cariño, y prometo que haré todas las preguntas que tú querrías y conseguiré las respuestas. Nada podrá traerte de vuelta pero intentaré que estés orgullosa de mí todos los días. Te quiero con todo mi corazón”.

Si bien en los últimos meses Caroline Flack había estado sometida a una enorme presión por su tormentosa relación con Lewis Burton, no era la primera vez que acaparaba más titulares por su vida amorosa. De hecho, el romance que mantuvo en 2011 con el exintegrante de One Direction, Harry Styles, 14 años mayor que él, le dio una dimensión mundial gracias a la popularidad del cantante. Durante muchos años estuvo en el ojo público, incluso cuando la prensa británica la relacionó con el mismísimo Príncipe Harry (cuando ella tenía 29 años y el hijo de Lady Di 24) que duró unos meses hasta que decidieron romper y seguir solo como amigos. Y es que este affaire, que se fraguó en un club nocturno, coincidió con la época más loca del Duque de Sussex quien, paradójicamente, en la actualidad se ha alejado de sus deberes reales para llevar una vida normal con su mujer Meghan Markle.

A pesar de la triunfante carrera de Caroline Flack, la vida personal de esta estrella televisiva estaba hecha jirones. Ella misma había confesado a The Sun en 2018 que tuvo que batallar contra la depresión en muchos momentos de su vida.

EL TERCER SUICIDIO: ¿ES LOVE ISLAND UN REALITY MALDITO?
El primero tuvo lugar el 20 de junio de 2018 cuando la modelo Sophie Gradon, antigua Miss Newcastle y participante de la edición de 2016, se quitó la vida en la casa de sus padres en el noreste de Inglaterra, mezclando cocaína y alcohol. Tenía 32 años y fue la única participante del reality abiertamente bisexual que mantuvo una relación con un compañero masculino y luego con una mujer dentro del programa.

De igual forma, se podría sumar el fallecimiento de su novio Aaron Strong, que fue quien descubrió el cuerpo de su pareja y se quitó la vida veinte días después. Según reveló ella misma en Twitter, Sophie había luchado una batalla contra la ansiedad y la depresión tras salir del reality. No salía de casa y dijo sentir que el programa la había dejado “hecha un desastre”.

Ocho meses después volvió a suceder. En este caso fue el futbolista semiprofesional Mike Thalassitis, de 26 años, que fue hallado colgado en un parque del norte de Londres el 16 de marzo de 2019. Fue uno de los protagonistas de la edición de 2017 de Love Island, incluso se hizo popular por su manera sucia de engañar en sus conquistas ganándose el mote de “muggy Mike”. Un mote que todavía sigue siendo uno de los hashtags más utilizados por los espectadores cuando uno de los concursantes recurre a tácticas similares. En su caso, varios medios hablaron de una posible depresión relacionada con el stress provocado por las deudas y la reciente muerte de su abuela y su mejor amigo.

Esta imagen la publicó casi dos semanas antes de suiciarse:

Las dos primeras muertes pusieron en tela de juicio la falta de apoyo psicológico que el programa brindaba a los concursantes, ya que entraban al reality siendo personajes anónimos, pero salían de la casa con millones de seguidores en redes sociales, con una vida pública repentina, desfilando en alfombras rojas, siendo perseguidos por paparazzis y amasando fortunas como influencers o personajes televisivos. Todo de la noche a la mañana. Muchos de ellos sufrieron bullying en redes por su aspecto fisico, incluso una de las finalistas de la quinta edición, Molly-Mae, tuvo guardaespaldas durante una temporada tras volver a la vida real debido a las críticas y amenazas anónimas en redes.

Los tres suicidios dispararon los tuits empáticos que invitan a la reflexión sobre la salud mental, pero en el caso de Caroline Flack la conversación se ha centrado sobre todo en los efectos del bullying online y las consecuencias que tienen sobre cualquier ser humano, por muy famoso que sea, el acoso y derribo de los tabloides. Tanto es así que The Sun retiró de su web un artículo que se reía de la presentadora en San Valentín al conocerse la noticia del suicidio.

Sin dudas, estas tres muertes están lejos de ser una coincidencia. Si aparcamos la conmoción y vamos un poco más allá, no sería descabellado pensar que detrás de estos dramáticos sucesos se esconden el efecto personal del bullying y un mal manejo de la fama. Los tres coinciden con personajes muy populares de la televisión que están expuestos al juicio crítico del medio catódico, donde un día estás arriba y al siguiente eres una anécdota. Y todo dentro del reality, uno de los formatos que generan mayor relación con la audiencia debido a la interacción diaria de votos así como los conflictos entre personas encerradas que llevan a la conversación y críticas online.

En este sentido, no sólo Reino Unido está sobrecogido con la inesperada muerte de Caroline Flack sino que aquí en España estamos ojo avizor ante la cantidad de realities y personajes que se siguen haciendo mediáticos de la noche a la mañana para nutrir la parrilla televisiva, especialmente de Mediaset España. Ante el inminente estreno de Supervivientes 2020 y con la resaca todavía de La isla de las tentaciones, quizás alguien debería advertir de la importancia para los concursantes de que solo participen si gozan de una buena salud mental y si cuentan con el apoyo psicológico necesario. Porque quizás la puerta de color rosa del domicilio londinense donde apareció el cadáver de la presentadora de Love Island era una metáfora de la vida que aparentaba y deseaba mantener pero no hacía justicia a su realidad detrás de los focos.

En este contexto, se abre el debate sobre la ética de los realities y los riesgos que podrían suponer a corto plazo seguir poniendo a personajes vulnerables bajo el foco mediático. Porque quizás no sirve con lamentarse como ha hecho la cadena ITV asegurando que “Todos en Love Island y en la cadena están conmocionados y entristecidos por esta triste noticia. Caroline era una miembro muy querido del equipo de Love Island y nuestros sinceros pensamientos y condolencias están con su familia y amigos”. Sino que es necesario actuar, concientizar y prevenir.

Nos surgen muchas preguntas: ¿se deberían cuidar más a estas estrellas que hacen tanta caja cuando termine su experiencia televisiva? ¿Hasta cuándo los tabloides tendrán vía libre para explotar las desgracias ajenas con lenguaje cómico? ¿Y qué podemos hacer contra el bullying anónimo que tanto aqueja a las redes?

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Imagen de portada: Instagram/CarolineFlack