Los zoos interactivos son fuente de bacterias peligrosas

José de Toledo
Imagen de un <em>petting zoo</em> en Gaza (AP Photo/Adel Hana)
Imagen de un petting zoo en Gaza (AP Photo/Adel Hana)

Los “zoos interactivos” son una atracción bien conocida en muchos lugares. Son esos lugares – o zonas dentro de zoológicos tradicionales – en los que la gente puede entrar en contacto con los animales: tocarlos, acariciarlos… De hecho, en inglés reciben el nombre de petting zoos, que se traduciría como “zoos de acariciar a una mascota”.

Pero además de atracciones interesantes, y un recurso fantástico para la educación ambiental, también pueden ser una fuente de infecciones. Según una publicación reciente, de infecciones por bacterias resistentes a antibióticos.

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Para llegar a esta conclusión, los investigadores han analizado muestras de ocho zoos interactivos repartidos por todo el país donde se ha llevado a cabo el estudio, Israel. Pero aunque únicamente se hayan analizado zoos de un país, las conclusiones se pueden extrapolar.

En estos zoos se han recogido muestras tanto de materia fecal como cultivos de pelo, piel y plumas de 228 animales que pertenecían a 42 especies distintas. En todas ellas se ha buscado la presencia de las mismas pistas: enterobacterias productoras de ESBL y AmpC. Es decir, bacterias que habitan el tracto digestivo, que pueden llegar a provocar graves enfermedades y de las que se conocen resistencia a antibióticos.

La cantidad de animales en los que aparecían bacterias resistentes puede parecer baja, apenas un 12%. Pero si pensamos en la capacidad para transmitir enfermedades, no lo es tanto. También es cierto que la mayoría de muestras positivas lo eran en heces, lo que tiene sentido. Y si aparecen en heces, pueden llegar al pelaje o plumaje de compañeros de encierro, o a los mismos animales.

El motivo parece bastante simple. Al mismo tiempo que recogían las muestras, los investigadores realizaban un cuestionario a los dueños de los zoos. Las preguntas recogían información de la edad, estado de salud, visitas al veterinario, popularidad del animal…

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Y sobre el consumo de antibióticos por parte del animal. Que es lo que más se relaciona con la presencia de bacterias resistentes, y por un buen motivo: al darle antibióticos a un animal, se consigue que deje de estar infectado por las especies que no son resistentes.

Las que sí lo son ocupan su lugar, y van ganando terreno. En estos casos, los animales pueden parecer perfectamente sanos, y las visitas tratarlos como tal. Pero si se transmiten a los humanos, pueden descontrolarse y provocar enfermedades.

Por suerte, y especialmente teniendo en cuenta el alto valor tanto emocional como educativo de los zoos interactivos, es que la solución es sencilla: instalar estaciones de lavado de manos, y dotarlas de jabones específicos. También, evidentemente, mantener un control sanitario más riguroso, una política de uso de antibióticos más estricta… pero con el simple gesto de lavarse las manos bastaría.