Los virus y el sexo tienen más en común de lo que parece

José de Toledo
Comparación entre las proteínas de fusión de un protozoo y el virus del Dengue. Por Felix Rey, Pasteur Institute
Comparación entre las proteínas de fusión de un protozoo y el virus del Dengue. Por Felix Rey, Pasteur Institute

La reproducción sexual y una infección vírica tienen algo en común: en ambos casos dos estructuras se fusionan y entra material genético externo. Sí, en un caso se trata de dos gametos, que son células completas; mientras que en el caso de un virus es un parásito entrando en una célula sana. Pero el mecanismo molecular, en muchos casos, es el mismo. Y como se explica en un artículo reciente, la responsable es una proteína concreta.

A fin de cuentas, como los investigadores se encargan de recordar, las alternativas para la fusión de “células” – que los virus no lo son, pero este lenguaje nos permite entendernos – son limitadas. Y los que implican a la proteína HAP2, la protagonista del artículo, aparecen en todo tipo de organismos: protozoos, plantas, artrópodos… y la práctica totalidad de los virus.

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Entender cómo funciona este mecanismo tiene grandes implicaciones. Pero también aplicaciones, ya que permitiría luchar contra muchos patógenos. Tanto virus como infecciones por protozoos, ya que se evitaría que se reprodujesen.

Con esta idea, los investigadores estudiaron con detalle tanto la manera de actuar como la estructura de la proteína. Y lo que encontraron fue una región concreta que permite a los virus entrar al interior de la célula, y a los gametos fusionarse. Llamaron a esta secuencia “bucle de fusión” – fusion loop en inglés.

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Lo más interesante de este bucle es que se ha mantenido prácticamente inalterado a lo largo de la evolución. Los componentes concretos, los aminoácidos que forman el bucle, son los mismos en organismos muy alejados evolutivamente.

Lo que da una idea muy clara de su importancia, pero también de cómo combatir enfermedades. Si se pudiese modificar, mediante mutaciones dirigidas, dicha región, los organismos no podrían fusionar estructuras. Da igual que sea un virus que no puede entrar en las células o un protozoo que no puede unir gametos.

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De hecho basta con modificar un aminoácido central del bucle para que todo el mecanismo quede inactivado. Esto fue lo que consiguieron los científicos. Y esto es lo que puede tener una implicación en la lucha contra distintas enfermedades – víricas o causadas por protozoos como la malaria –, plantas invasoras o plagas de insectos.

Queda un detalle por comentar. Esta proteína no está presente ni en hongos, ni en la mayoría de animales. De hecho, no participa en la fusión de gametos en mamíferos, y por tanto en el ser humano. Y a pesar de ello, virus como el Dengue o Zika utilizan HAP2 para entrar en nuestras células. Lo que demuestra que aún queda mucho campo de estudio.