Los venezolanos ajustan sus estómagos a una dieta de crisis

Por N.C. Fernández. El 2017 fue un año duro para los estómagos de los venezolanos pues les tocó empezar a ajustarse a una dieta de crisis en la que la ya no hay cabida para la gula y la proteína animal está casi ausente al igual que las harinas refinadas y los dulces de todo tipo.

En 2018 la situación económica del país caribeño sigue empeorando y los cada vez más reducidos salarios cubren poco o nada en un escenario de hiperinflación que aún no vislumbra salida y que deja ver tenebrosas imágenes de ciudadanos comiendo de la basura o haciendo largas colas para comprar un pan a precio regulado.

Pasillos solitarios y anaqueles vacíos dominan los supermercados en Caracas. El país enfrenta una severa falta de alimentos y medicinas, en un escenario de hiperinflación y múltiples protestas por comida.

Mientras tanto, los venezolanos que aún maniobran con su salario, intentan idear nuevos menús en los que los tubérculos como la yuca, el plátano o la auyama son protagonistas y proteínas como el huevo o el queso obtienen papeles secundarios, con suerte.

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La Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi) que realizaron las principales universidades de Venezuela en 2017 que fue presentada recientemente demostró que en la mayoría de los hogares del país se perdió el consumo de proteínas como carne, pollo, huevos, así como de hortalizas y se ha favorecido la ingesta de tubérculos.

En este sondeo se confirmó que en 80 % de los hogares se come de forma inadecuada y que 60 % de los padres o representantes dejan de comer o se acuestan con hambre para dar de comer a los niños de la casa.

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La crisis no tuvo su origen el año pasado. Desde hace más de cuatro años el país ha visto caer su economía y con esa caída se ha agudizado la escasez de alimentos básicos como las harinas de trigo o maíz, el aceite, el azúcar, la leche, el café y la mantequilla, entre otros productos.

Sin embargo, la arepa, esa tostada de harina de maíz que se conoce como el pan del venezolano, no ha abandonado la mesa aunque ahora se prepara con maíz molido en casa, con batatas, calabaza, plátano o yuca.

Hambre en Venezuela

Estas y otras recetas circulan ahora en redes sociales como Facebook y sitios como YouTube en los que también se pueden encontrar trucos y tips para salirle al paso a la ausencia de los ingredientes en las despensas y neveras de los hogares del país.

Las verduras mandan

Mariolys Roja, de 33 años, comerciante y madre de una niña de 10 prácticamente ha dejado de comprar carne y pollo y ha aprendido a preparar arepas, masa de pizza y pan de hamburguesa utilizando yuca en vez de harina de trigo.

“He sacrificado la carne, el pollo, los dulces. He perdido peso”, cuenta Mariolys y agrega que ya no le compra galletas a su hija pero que por fortuna la pequeña “entiende la situación” y dice, en alusión al presidente de Venezuela: “Gracias a (Nicolás) Maduro no voy a comer esto”.

Hace cuatro años Mariolys no comía verduras. Ella, nacida en una zona rural del occidental estado Lara, solo usaba estos alimentos para dar de comer a los animales de granja que criaba su familia.

Las berenjenas se han vuelto uno de los ingredientes más fáciles de conseguir en la Venezuela de hoy, donde las proteínas ahora son un producto de lujo

“He inventado muchas recetas, más que todo con las zanahorias, con el repollo, con la auyama (calabaza)”, comenta y agrega que ha aprendido a hacer una calabaza con aliño a la que le agrega un solo huevo, una preparación que ha resultado ser un buen relleno para las arepas.

“Hice hamburguesas, el pan lo hice con yuca y la ‘carne’ era de fríjoles bayos licuados con aliño. Mis familiares creyeron que era algún tipo de carne, me quedaron muy sabrosas”, cuenta. También hizo lumpias ‘chinas’ con repollo y zanahoria y su hija le aseguró que sabían igual que la de los restaurantes asiáticos.

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Mariolys recomienda a los venezolanos ser “más ahorrativos” con los alimentos y dejar de ser “como antes” de la crisis cuando “la gente dejaba la comida y la tiraba”.

“No hay que desechar nada, no hay que dejar nada, tenemos que aprender de esta situación que estamos viviendo que para nada es fácil porque hay otros que en este momento ni han desayunado”, dice.

Youtuber gracias a la crisis

La cocina de Milagros Rivas es una fábrica de ideas gastronómicas. La crisis no solo llevó a la familia, conformada por ella y por su esposo, a adquirir u n molino de maíz para poder preparar las arepas pese a la escasez de harina, sino también a volverse muy creativa con los ingredientes que podían conseguir o comprar.

Ahora Milagros, quien vive en la oriental isla de Margarita, tiene un canal en YouTube en el que se le observa haciendo recetas con opciones de ingredientes que pueden sustituir los alimentos que han escaseado en Venezuela como es el caso de las harinas de maíz o trigo.

Los venezolanos han tenido que cambiar su dieta: la arepa ahora se prepara con maíz molido en casa, con batatas, calabaza, plátano o yuca.

“Ya el presupuesto no nos da para comprar un kilo de carne, imposible comprar un pollo, me he visto en la obligación de comprar ciertos vegetales porque hay unos que también son muy costosos”, explica Milagros que aprendió a preparar y a comer vegetales gracias a la crisis y ahora ofrece recetas.

“Yo antes no comía berenjenas, ahora las como de todas las maneras, rellenas, en croquetas, en ensalada”, dice tras comentar que también prepara pan de yuca, un tubérculo que también usa para hacer la masa de los populares tequeños (dedos de harina de trigo rellenos con queso blanco).

A la youtuber margariteña se le saltan las lágrimas cuando recuerda “tanta comida” que llegó a tirar a la basura.

“Hemos aprendido a no tirar comida, yo le pido perdón a dios porque de verdad que digo, tanta comida que yo boté y hoy en día hace falta”, comenta y confiesa estar “muy afectada por la situación” de crisis que vive el país.

Trucos rendidores

María Alejandra “La Nani” Araujo, de 35 años y tres hijos, de 16, 12 y 3 años. El salario que sostiene este hogar ubicado en el occidental estado Lara es el de su esposo, un técnico en ingeniería de la seguridad que gana un poco más del sueldo mínimo, que bajo este escenario, “no alcanza para nada”.

Los venezolanos han tenido que cambiar su dieta y han puesto a trabajar su creatividad para por ejemplo hacer pizzas caseras con los ingredientes que se consiguen y que no son tan caros

Por eso Nani se las ingenia para “rendir” las pocas proteínas que puede comprar, ahora logra llenar el caldero de carne molida porque le agrega vegetales, aliños y consomé.

“Hemos dejado de comer pechuga (de pollo), bistec, huevos, leche”, confiesa y agrega que hace aproximadamente un año no consumía estas proteínas porque no se conseguían y que ahora, que si se consiguen, están “demasiado costosos” y el sueldo de su esposo “no alcanza”.

Aprendió a sustituir las harinas, el arroz y la pasta con las verduras “porque de las verduras se puede hacer pasta, los ñoquis, con la yuca, con la papa, pero muchos se aferran a maldecir y a renegar y mientras más maldicen, más empobrecen el alma y menos entra dios a la casa”.

Procura tener “algo” para que sus hijos merienden en las tardes pero ya no puede comprar galletas o hacer tortas, sin embargo, siempre intenta tener un “dulcito de yuca, de auyama”.

“Si no tengo azúcar, nada para hacerles un dulcito, lo que me queda es comprarles cambures (bananas), dulces con yuca, con auyama, siempre tratamos de tener un pedacito de papelón”, apunta.

Nani extraña las salidas esporádicas en familia en las que generalmente se daban el gusto de comerse una hamburguesa o un perro caliente de calle, “pero ahora hasta comerse una empanada es un dineral”, dice y señala que ahora esta es una actividad “lujosa” y el salario no da.