Los solenodones, los mamíferos venenosos que sobrevivieron al meteorito que acabó con los dinosaurios

José de Toledo
Los solenodones son mamíferos que sobrevivieron a la extinción de los dinosaurios. Foto de <span>Newsweek. </span>
Los solenodones son mamíferos que sobrevivieron a la extinción de los dinosaurios. Foto de Newsweek.

La historia es conocida. Hace 65 millones de años cayó un meteorito a la Tierra que acabó con los dinosaurios, y eso permitió que los mamíferos nos expandiésemos y diversificásemos. Lo que es cierto, salvo por un detalle: ya había un grupo, muy pequeño, que se había separado de la rama general de los mamíferos un tiempo antes. Son los solenodones o alquimís, que siguen vivos hoy en día, y de los que recientemente se ha secuenciado el genoma.

Estos curiosos mamíferos se consideran “fósiles vivientes”. Que no se trata sólo de animales de un linaje muy antiguo –aunque tienen que serlo– si no que también deben conservar características antiguas, o basales, que no hayan cambiado a lo largo de millones de años.

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Y las que conservan son muy curiosas. Las principales son la forma del hocico y la manera en que se integra en el rostro, o el hecho de que tengan los pezones en la parte baja del torso, y apuntando hacia atrás.

Pero lo que más llama la atención de los solenodones –que son dos especies, aunque el artículo se centra en una de ellas, Solenodon paradoxus – es que son venenosos. Si nos ponemos a pensar, no hay muchos mamíferos venenosos. Y menos aún mamíferos que inyecten su veneno tal y como lo hacen los solenodones: a través de sus colmillos, como las serpientes.

Eso sí, el veneno lo emplean más para protegerse que para cazar. Su dieta principal son lombrices y otros invertebrados, aunque pueden llegar a atacar a pequeños roedores. Pero no son grandes cazadores, por otra característica que llama la atención: son prácticamente ciegos, y dependen de un afinado sentido del oído para relacionarse con el medio. De un modo muy similar a como lo hacen los murciélagos, mediante ecolocalización.

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Vaya, que son animales raros, muy curiosos desde un punto de vista biológico. Pero su importancia no está en sus particularidades, si no en su historia evolutiva. Son la rama divergente más antigua de nuestro linaje, y por lo tanto conocerlos, estudiarlos y protegerlos resulta muy relevante.

Y por eso se ha llevado a cabo el estudio de su genoma. Porque hoy en día están muy amenazados, y las causas son bien conocidas: cambios de uso del terreno, presión humana, y depredación por perros y gatos, que también está relacionada con los humanos.

En el artículo se ofrece un primer borrador sobre el genoma de los alquimís. Aún queda mucho trabajo por realizar, y mucho por descubrir. Pero hay algo que ya ha quedado claro: los alquimís de la Española, la especie estudiada Solenodon paradoxus, son en realidad dos subespecies, cada una con necesidades de conservación propias. Esperemos que se aprenda más, y se pueda proteger a esta pieza clave y antigua de nuestra estirpe.