Los sirios de Guta disfrutan de la alegría del mercado luego de años de vivir sitiados

Por Maher AL MOUNES
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Niños sirios participan del "Guta Shopping Festival" organizado por el gobierno en Duma, en Guta oriental al este de Damasco, el 13 de mayo de 2018

En la víspera del ramadán, Um Mohamed no puede creer que puede hacer compras. En Duma, un exbastión rebelde a las puertas de la capital siria, los habitantes disfrutan de las alegrías del mercado, luego de años de vivir sitiados.

"Mis hijos me esperan en casa, voy a apurarme para regresar, compré manteca y halva", una golosina oriental, dice contenta esta mujer de unos 50 años con las bolsas repletas de provisiones.

Al igual que ella, son decenas en acudir al mercado, organizado durante cuatro días en Duma por iniciativa del ministerio de Comercio, poco antes del ramadán, el mes de ayuno musulmán.

Una postal atípica para la mayor ciudad de Guta oriental, ex bastión rebelde reconquistado a mediados de abril por el régimen de Bashar al Asad.

Los habitantes vivieron semanas bajo los bombardeos, y años sufriendo en sitio de las fuerzas de Damasco a la región, que hizo que se dispararan los precios de los bienes de primera necesidad por la escasez.

"Mi cocina estaba vacía, pero empecé a llenarla", cuenta Um Mohamed.

A su alrededor una multitud de hombres, mujeres y niños se pierde en medio de los puestos que proponen yogurt, café instantáneo, detergentes y productos de higiene.

Los precios son mucho más bajos que en los últimos cinco años de sitio, durante los cuales había prosperado el contrabando. Los 400.000 habitantes de la región no tenían entonces otra opción que pagar precios muy elevados.

- 'Como la droga' -

"Hace años que no veo esto", dice extasiado Hasan Saryul, con una caja de pañuelos de papel en las manos.

"Estos pañuelos eran como droga, como si estuviesen prohibidos" ironiza. "Un kilo de azúcar costaba 22.000 libras sirias (unos 40 dólares), ahora está en unas 500 libras (un dólar)", cuenta a AFP.

Saryul tiene las bolsas cargadas con provisiones. "Si pudiese cargar más lo habría hecho", lanza intentando avanzar con dificultad entre la multitud.

Unas 40 empresas participan de este "festival de compras" del ministerio de Comercio, segunda iniciativa de este tipo. La primera fue un mercado organizado en la localidad de Kafr Batna.

Seis mercados similares están previstos en Guta durante el mes de ramadán, tradicionalmente marcado por un frenesí de consumo en el mundo árabe, aunque la moderación esté más presente en Siria, en guerra desde 2011.

Guta oriental cayó bajo el control de los rebeldes en 2012. En 2013 las fuerzas de Damasco sitiaron la región.

- 'Comprar diez veces más' -

En su puesto, Raed Zabadina llena las bolsas de los clientes impacientes que acudieron a comprar jabón, lavandina y productos de higiene diaria.

"Es normal que haya tanta gente para el detergente. Una caja grande cuesta 500 libras sirias, antes el precio alcanzaba las 3.000 libras para una pequeña", explicó.

"No todos podían pagar el precio", agregó.

Los vendedores destacan los méritos de sus productos para atraer clientes. En el país en guerra, los puestos de chocolate siguen desiertos en provecho de los productos de primera necesidad.

Mohamed al Hafi, de 31 años, está desbordado de clientes, contentos de poder saborear un café.

"Tuve que cerrar la puerta por la cantidad de gente. Aquí quieren comprar diez veces más que en Damasco porque tienen necesidades enormes de alimentos y otros bienes", dice.

A pesar de este paréntesis de consumo, la ciudad de Duma sigue ofreciendo un triste panorama. Las calles están repletas de carcasas de coches calcinados, bordeadas de edficios destruidos.

Pero la bandera oficial de Siria ondea en todas partes.

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