Los retos, problemas (y algunas soluciones) de Pedro Duque como Ministro de Ciencia

Pedro Duque, nuevo ministro de ciencia | imagen ESA

Ayer se confirmó una de las mejores noticias que podría recibir la ciencia española, y además llegó por partida doble. No solo vuelve a existir un Ministerio de Ciencia sino que, para sorpresa y regocijo de la mayoría, su máximo responsable será el astronauta Pedro Duque.

El nuevo ministro de ciencia es ingeniero aeronáutico y durante las últimas décadas ha trabajado en la Agencia Espacial Europea, participando en dos misiones espaciales a la ISS y despegando tanto con los ya extintos trasbordadores (STS-95 Discovery) como con la Soyuz rusa para la misión Cervantes. Su profesionalidad, su preparación y su larga trayectoria en numerosos sectores de la ciencia y la tecnología, tanto públicos como privados,  lo convierten en una de las personas más indicadas para el cargo. La opinión pública, en incluso partidos rivales, han acogido con entusiasmo la llegada de Pedro Duque a la política española, sin embargo el camino no va a ser fácil y ante el nuevo ministro se abren un amplio abanico de desafíos.

LOS RETOS

La ciencia española está abandonada. Reconozcámoslo sin miedo para poder tener un panorama realista de los acuciantes problemas que debemos afrontar durante los próximos años. Casi una década de recortes, de olvido y de desprecio por parte de los diferentes gobiernos que han estado al frente del país han dejado nuestro sistema científico tocado, y casi hundido.

El informe que anualmente publica la Fundación COTEC es demoledor. España sigue sin recuperar los niveles de inversión en I+D perdidos desde 2009 (está un 9,1% por debajo). Por el contrario, la Unión Europea los ha superado de forma clara (está un 27% por encima).

Comparación de la variación de la inversión total en I+D durante los años 2006 a 2016 (fuente COTEC)

Países como Alemania, Finlandia, Noruega, Japón o Estados Unidos destinan más del 3% de su Producto Interior Bruto (PIB) a la ciencia. Otros como Corea del Sur, convertida en un coloso tecnológico, superan el 4% de su PIB, y la media de los 27 países que componen la Unión Europea, sin contar Inglaterra y su reciente Brexit,  destina a la ciencia el 2% de su PIB. Nuestro país se encuentra en un mísero 1,22% del PIB.

De las cinco grandes economías de Europa, España es la única que no ha recuperado los niveles de ejecución de gasto I+D ni del sector público ni del empresarial previos a la crisis. Y lo que es aún más preocupante: la práctica totalidad de los países europeos (25 de 28) han recuperado y superado esos niveles. España es una excepción en Europa y si se compara el gasto tanto en I+d pública como privada de 2016 con sus equivalentes de 2008, nos encontramos que España queda totalmente descolgada de los países de su entorno.

LOS PROBLEMAS

Todos conocemos la pasión de Pedro Duque por la ciencia. Durante los últimos años su batalla contra los recortes en ciencia ha sido constante y pública. Sabemos que nada le gustaría más al nuevo ministro que entrar en el Gobierno pidiendo recuperar los niveles de inversión que se han perdido. Sin embargo, la tarea es bastante más difícil.

En primer lugar Pedro Duque llega a un gobierno que no cuenta con mayoría parlamentaria para revocar los presupuestos actuales y desarrollar unos nuevos por su cuenta. De hecho, en su investidura el ya presidente Pedro Sánchez, admitió que iba a aceptar estos presupuestos diseñados por el Partido Popular. Y aquí encontramos el primer problema: el ministro Duque no contará con mucho margen de maniobra.

Otro inconveniente es la duración del Gobierno socialista. Parece que la intención es aguantar hasta el final de la legislatura, y esos apenas dos años de mandato no serán suficientes para revocar una situación de deterioro que lleva instalada durante casi diez años.

Poco tiempo, presupuestos ajenos para 2018, incertidumbre para los presupuestos del 2019 y apenas unos meses de Ministro. No son las condiciones idóneas que a buen seguro Duque querría para iniciar su labor al frente de la cartera de ciencia.

POSIBLES SOLUCIONES

Como vimos en un artículo anterior, los presupuestos en ciencia diseñados por el Partido Popular para 2018 son un verdadero tratado del engaño y la marrullería. No solo persisten en la senda de abandono y recortes, sino que ni siquiera se gasta lo que está previsto. El 60% del presupuesto destinado a ciencia no llega a ejecutarse, o dicho más claramente, solo se utilizaron 3 de cada 10 euros presupuestados. No es el primer año que ocurre, en la gráfica podemos observar una tendencia ciertamente preocupante: el dinero que se presupuesta está cada vez más lejos del dinero que realmente llega a la ciencia.

Comparación de lo que se presupuestó para ciencia en 2017 y lo que realmente se gastó en ciencia | informe COTEC

Sin embargo, esta pésima estratagema en la ejecución podría convertirse en una ventaja. Solamente con plantear la ejecución íntegra de los presupuestos ya estaríamos ante un claro avance respecto a años anteriores. Sí, son los presupuestos del PP, y sí, son unos presupuestos con recortes en ciencia… pero la ejecución de esos presupuestos corresponde al Gobierno y ofrece algo de libertad para conseguir avances. El solo hecho de conseguir la ejecución íntegra de sus partidas sería todo un golazo.

Existen docenas de acciones que se pueden llevar a cabo, dentro de estos presupuestos. El más urgente posiblemente sea acabar con los retrasos de ejecución de infinidad de cosas que ya están aprobadas. Ayer, Antonio Martínez Ron publicaba en Voz Populi la insostenible situación de más de un centenar de investigadores que sacaron plaza de científico titular en la convocatoria de 2016 siguen a la espera de ocupar su puesto. Algunos se han quedado en el paro debido al retraso de casi dos años y otros piensan en tirar la toalla ante el enésimo maltrato a la ciencia de la administración saliente. Otro gran avance sería precisamente este… implementar multitud medidas que ya están aprobadas y que no se están ejecutando por la simple dejación de funciones del Gobierno anterior.

Pero no todos los problemas de la ciencia española son económicos. Si nos olvidamos de los presupuestos y los recortes, el sistema de investigación español posee infinidad de lagunas y quebraderos de cabeza. Es posible que ahora mismo, mientras leen este artículo, incontables investigadores están pensando: Por favor, Ministro, líbrenos de la estúpida burocracia.

Un científico español destina casi un tercio de su tiempo de trabajo a incontables tareas burocráticas que en muchos casos llegan a extremos kafkianos. Reducir los papeleos, realizar controles más sencillos y directos sobre los temas más importantes, evitar las redundancias que solo desembocan en desorganización, frustración y pérdida de tiempo. Relajar la burocracia no solo no costaría dinero sino que bien podría ahorrarlo para cosas más importantes.

Pedro Duque participando en Onda Marciana, un programa de divulgación científica realizado por Javier Peláez, Antonio Martínez Ron y Javier Álvarez

He tenido la suerte de conocer a Pedro Duque en diferentes ocasiones. Considero que es una persona honesta, apasionada, profesional y respetada por todo el mundo. Estoy seguro de que hará lo que pueda por mejorar las paupérrimas condiciones de la ciencia española. Y dentro de la medida de sus posibilidades hay que algo que sí estoy convencido de que hará, y que en definitiva, es tan importante como el presupuesto: convencer al resto de políticos y a la sociedad de la importancia de la ciencia y la tecnología. Durante mucho tiempo la ciencia se ha visto como un lastre, como un gasto… es hora de que esa idea cambie y de que se valore. Es un trabajo de divulgación y educación para la clase política, pero sin duda es el primer paso para recuperar lo perdido. Suerte Ministro Duque.