Los Rajoy, unos registradores de la propiedad que rompen récords

Mariano Rajoy prepara su maleta rumbo a Madrid tras lograr plaza de registrador de la propiedad en la capital. EFE
Mariano Rajoy prepara su maleta rumbo a Madrid tras lograr plaza de registrador de la propiedad en la capital. EFE

El último Boletín Oficial del Estado (BOE) depara un hecho curioso. “Verdaderamente notable” si utilizamos la jerga de Mariano Rajoy. El expresidente del Gobierno dejará su puesto como registrador de la propiedad en Santa Pola (Alicante) tras haber conseguido plaza en un registro de Madrid. Lo mismo su hermana Mercedes, que también ha conseguido traslado y dejará el municipio madrileño de Getafe para trabajar en Madrid capital. Es decir, dos Rajoy logran, a la vez, unas de las plazas más codiciadas del gremio.

Los nuevos destinos son muy jugosos económicamente hablando por el alto volumen de negocio mercantil que se registra en la capital de España. Especialmente el de Mercedes Rajoy, a quien le ha tocado el gordo al pasar a ser el titular del Registro de la Propiedad número 54 de Madrid. Un despacho al que le esperan varios años de bonanza ya que le corresponde, en monopolio, registrar el grueso de las transacciones inmobiliarias de la Operación Chamartín. Un pelotazo inmobiliario por el que está prevista la construcción de 10.500 viviendas. Hay que tener suerte para lograr esas plazas justo en este momento. Pero los Rajoy rompen récords en lo referente a la ‘suerte’.

Porque Rajoy no solo ha logrado una plaza golosa, sino que encima está donde está afincada su familia. Y lo ha hecho solo tres meses después de reincorporarse al puesto -tras la moción de censura- en Santa Pola. Bueno, dos meses, porque entre medias hay que descontar las vacaciones de verano.

Increíble, ¿verdad? También es sorprendente que dos hermanos tengan plaza en un sector tan elitista con una exigencia excepcional. Pero ojo que no solo Mercedes y Mariano pertenecen a este selecto club. Resulta que los Rajoy se han salido a la hora de opositar. El joven Mariano Rajoy logró en su día ser el registrador de la propiedad más joven de España. A punto estuvo de perder el título a manos de… su hermano Enrique, pero este se quedó por nota en el segundo más joven del país.

El caso es que los Rajoy se centraron en una oposición un poco diferente al resto. Los registradores de la propiedad son una mezcla de funcionario y empresario. Es decir, como empleados públicos, dependen del Ministerio de Justicia. Pero su sueldo no sale de los Presupuestos del Estado sino que proviene de los aranceles que los usuarios tienen que pagarles por solicitar información, inscribir propiedades o hipotecarlas. ¿De cuánto hablamos? Es difícil cuantificarlo porque cada caso es un mundo. Pero en épocas prósperas del ladrillo, hay registradores que han llegado a embolsarse cerca de un millón de euros. De ahí que las plazas con gran rendimiento sean tan codiciadas. De ahí la dificultad para conseguirlas. De ahí que resulte chocante la facilidad con la que los Rajoy se han movido en el medio.

En el podio de las oposiciones más difíciles de aprobar se encuentran la de Registrador de la Propiedad, la de Abogado del Estado, la de Notario, la de Inspector de Hacienda y la de Inspector de Trabajo. Los puestos del 2 al 5 varían dependiendo de a quién se le pregunte, pero hay un consenso en que lo más difícil de sacar adelante es la oposición de Registrador de la Propiedad. Según el portal ‘sololistas.net’, la media para conseguir un puesto como este oscila entre los 6 y 10 años. “Y ya no solo por los exámenes casi imposibles donde hay más de 300 temas sino además por la poca oferta, en comparación, con la gran demanda que esta oposición tiene anualmente. Ya que la recompensa salarial es muy alta”.

Pues nada de esto vivieron los Rajoy, que sacaron sus oposiciones a la primera. ¿Hay alguna explicación para semejante éxito? Más allá de los méritos académicos en sus respectivas oposiciones, no es difícil encontrar en Galicia, tierra natal del expresidente del Gobierno, explicaciones más o menos suspicaces.

Resumiéndolo mucho, todo viene porque en el año 1972 se descubrió que habían desaparecido millones de litros de aceite en Redondela. Fue un caso muy sonado en la época e incluso llegó a celebrarse un juicio al respecto.

¿Quiénes estaban implicados? La plana mayor del franquismo en la zona. Entre ellos el mismísimo Nicolás Franco Bahamonde, el hermanísimo del dictador.

Durante la instrucción del juicio, el presidente del Tribunal de Justicia resultó ser Mariano Rajoy Sobredo, padre del exlíder del PP.

¿Y cómo se resolvió la cosa? Pues aquello quedó en nada. Apenas hubo condenados y por mucho que se lea la sentencia, nunca ‘se supo’ muy bien lo que ocurrió. Y los cargos franquistas quedaron, en su gran mayoría absueltos. Y por extensión el régimen.

Y a partir de ahí fue cuando, en apenas unos años y con un estrecho margen temporal, tres hijos de aquel presidente del Tribunal de Justicia acabaron siendo registradores de la propiedad y un cuarto vástago, notario.

¿Suerte? ¿Enchufismo? ¿Mérito? Hay dudas razonables al respecto, pero el caso es que los Rajoy rompen récords.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente