Los planes de pensiones de los 'robo advisors': el gran ahorro en comisiones

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Hay numerosas opciones de planes de pensiones de los 'robo advisor'

Los planes de pensiones son una puerta al ahorro a largo plazo. Para contratarlos, debemos entender todo lo que caracteriza el producto, prestando especial atención a las comisiones y a la rentabilidad pasada. Además, debemos saber cuáles son los activos en los que invierten y analizar si la estrategia del plan se ajusta a la nuestra. Actualmente, junto con los bancos, también podemos contratar planes de pensiones ofrecidos por nuevas empresas fintech, los llamados robo advisors. Los robo advisors son empresas financieras digitales que realizan una gestión automática de la cartera de inversión, con la ventaja de tener comisiones más bajas.

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Las ventajas de los planes de pensiones de los ‘robo advisors’

El nombre de robo advisor deriva del inglés robot y advisor (consejero) y hace referencia a los dos pilares fundamentales de este servicio. Robot lo adquiere del uso de la tecnología para la gestión de nuestra inversión. Advisor, por su parte, lo obtiene de ser nuestro “consejero”, ya que, tras realizar un test con algunas preguntas para conocer nuestro perfil inversor, configurará una cartera de inversión a nuestra medida, basándose en los conocimientos de un comité de expertos en inversión. Así, con esta propuesta de cartera, nos ahorramos tener que elegir entre decenas y decenas de fondos nosotros mismos.

Las comisiones son un punto clave de los beneficios que nos aportan los robo advisor a la hora de invertir. Gracias a la gestión automatizada, las comisiones son mucho más bajas que en los servicios tradicionales, con un ahorro estimado de un 1%. Un servicio tradicional de gestión de un plan de pensiones puede cobrar hasta 1,75% de comisiones de forma anual, mientras que un robo advisor, cobrará, aproximadamente, un punto menos. Además, esto afecta positivamente a la rentabilidad, ya que cuanto menor sea la comisión, mayores serán las ganancias.

La gestión automática de nuestra inversión nos facilita a nosotros, como usuarios, el control de la inversión. Funciona con un algoritmo configurado por el mismo comité de expertos en inversión para rebalancear y ajustar nuestra cartera a las necesidades del cliente, según los comportamientos del mercado. ¿En qué nos beneficia? En que, si no tenemos altos conocimientos en el sector, podemos evitar preocupaciones de tener que realizar estos ajustes y cambios de la composición de cartera nosotros mismos. Además, los ajustes se harán de forma automática y no requieren un seguimiento muy exhaustivo por nuestra parte.

Adicionalmente, algunos de ellos presentan un mínimo de inversión muy asequible, y desde 250 euros nos dan la oportunidad de comenzar a invertir.

Es por esto que los robo advisors están destinados al público general que quiera empezar a invertir, ya que nos permite obtener, tras un cuestionario, una cartera diversificada de planes, que se adapte a nuestra situación financiera y a nuestros objetivos. Debemos tener claro, eso sí, que siempre tenemos que entender y conocer lo que estamos contratando.

También la diversificación es un elemento importante en el que fijarse, para reducir el riesgo de nuestros activos. Con un robo advisor la inversión no se realiza solamente en un fondo de pensiones sino en una cartera, donde se agrupan varios fondos o ETFs que habitualmente recogen activos de mercados de todo el mundo.

Iniciar una inversión con un ‘robo advisor’

Al iniciar una inversión con un robo advisor el primer paso que realizaremos será el test para conocer nuestro perfil como inversor y para establecer nuestros objetivos. Si tomamos, por ejemplo, el proceso para abrir una cartera de planes de pensiones con inbestMe, debemos entrar a su web y contestar siete preguntas sobre diversos aspectos financieros personales:

  1. ¿Qué tipo de producto queremos? Debemos escoger entre fondos de inversión indexados o carteras de planes de pensiones.

  2. ¿Cuál es nuestro perfil inversor? Hace referencia a la cantidad de riesgo que queremos asumir para nuestros ahorros, desde más conservador hasta más agresivo. Se verá reflejado en la composición de renta fija y renta variable de nuestro plan.

  3. ¿Qué porcentaje de pérdida de capital podemos asumir en un año? Las opciones son entre un 5% y un 30% en el primer año. Debemos tener en mente que cuando una inversión es para un plazo muy largo es cuando nos podemos permitir tomar más riesgo.

  4. ¿Cuál es nuestra edad? Tiene efecto, directamente, en el plazo de inversión y en la composición de la cartera

  5. ¿Cuál es nuestra situación laboral? Trabajando, desempleado o jubilado.

  6. ¿Cuánto suman nuestros ingresos anuales?

  7. ¿Qué patrimonio total tenemos? Aquí debemos poner la cifra a la que asciende el dinero que tenemos en todas nuestras cuentas.

Cuando terminemos estas preguntas aparecerá el resultado con la propuesta de una cartera de planes de pensiones que se ajuste a nuestro perfil inversor. Si estamos interesados en contratarla, podremos empezar con una inversión mínima de 250 euros y hacer toda la gestión desde la página web o aplicación para el móvil.

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