Los planes de NASA para ir a Marte podrían pasar primero por la Luna

Recreación de la estación espacial Deep Space Gateway junto a la nave Orión | imagen NASA

Uno de los grandes inconvenientes a los que se enfrenta la NASA es la excesiva dependencia de sus propios planes a las exigencias de los nuevos gobiernos que van ganando las elecciones. Según se le antoje a una u otra Administración, la Agencia espacial debe ir acomodando sus misiones a las cambiantes directrices, los vaivenes presupuestarios e incluso a los caprichos, que el Presidente de turno vaya dictando.

Lo hemos visto en incontables ocasiones. En 2005, el presidente George W. Bush inició la retirada del programa de transbordadores y los sustituyó por la misión Constelation con la intención de volver a pisar la Luna antes de 2020. Con la llegada de Barack Obama, vuelven los giros a la política estadounidense y se cancela el programa Constelation e impulsa el sistema SLS junto con la nave Orion. Ahora llega Donald Trump y lo cierto es que los especialistas y muchos sectores dentro de la propia NASA no saben bien a qué atenerse ante un personaje tan escurridizo e inesperado como él.

A todos estos cambios políticos hay que sumar las estrecheces económicas que la NASA lleva soportando los últimos años. Para aquellos que aún piensan que los estadounidenses gastan mucho dinero en el espacio, esta comparación les dejará bastante claras cuáles son las preferencias del gobierno estadounidense: El presupuesto total de NASA para el 2017 es aproximadamente de 19.000 millones de dólares, (el mismo que los últimos 5 años). El presupuesto para Defensa de Estados Unidos es de unos 660.000 millones de dólares (Trump ha incrementado en 54.000 millones la dotación para este año).

NASA tiene en marcha dos grandes proyectos que se llevan gran parte de ese presupuesto: El gran telescopio James Webb y el sistema de lanzamiento SLS que, junto con la nave Orion, representan la baza más importante (sin contar con iniciativas privadas) con la que pueden trabajar los ingenieros para cumplir su promesa de llegar a Marte en la década de 2030.

Diseño original de Boeing de la Deep Space Gateway en 2011 | Imagen NASA

La imagen superior corresponde a uno de los primeros diseños de la estación espacial Gateway, una propuesta de la multinacional Boeing a NASA hace siete años y que jamás llegó a ver la luz por falta de apoyo del gobierno de Barack Obama.

Así pues, las mentes pensantes de NASA, conociendo la querencia innata de Trump por contradecir todo lo realizado por la anterior administración, han desempolvado el proyecto y lo han vuelto a presentar en sociedad en su página web, renovado y reluciente… aunque con las mismas carencias económicas que en el pasado.

Según su propio anuncio, el plan constaría de dos fases y funcionaría así:

“En una primera fase de exploración, cerca de la Luna, se utilizarán las tecnologías actuales para ganar experiencia con operaciones extendidas más alejadas de la Tierra que las realizadas anteriormente. Estas misiones permitirán desarrollar nuevas técnicas y aplicar enfoques innovadores para resolver problemas en preparación para misiones de más larga duración lejos de la Tierra. Además de demostrar el correcto funcionamiento del cohete SLS integrado y de la nave espacial Orion, NASA también está buscando construir una estación espacial tripulada en órbita lunar dentro de las primeras misiones que servirían como puerta de entrada al espacio profundo y a la superficie lunar”.

En este punto, y siendo realistas, yo debería dejar de escribir puesto que el mero hecho de construir en diez años una estación espacial tripulada en órbita lunar, incluso teniendo preparados el SLS y la nave Orion, es algo totalmente impensable.

Sin embargo, la NASA, consciente de sus propias carencias tiende la mano para obtener la colaboración internacional de otros países o empresas para realizar la estación Gateway. Tal y como afirma William Gerstenmaier, administrador de exploración y operaciones en NASA: “Veo diferentes socios, tanto internacionales como comerciales, que pueden contribuir al proyecto y que permitiría disponer de un sistema que puede moverse a diferentes órbitas para permitir una variedad de misiones. Esta estación podría servir para apoyar misiones robotizadas o de socios a la superficie de la luna, o en una órbita lunar más alta para apoyar misiones que sirvan de la puerta de salida hacia a otros destinos en el sistema solar, como Marte”.

Donald Trump firmando el acta S442 con los presupuestos para NASA | imagen NASA

¿Y qué piensa Donald Trump de estos planes? Pues sinceramente, aún no se sabe. El presidente ha mostrado claramente su disconformidad con los estudios científicos climáticos realizados por NASA e incluso en los últimos días ha cancelado cuatro importantes misiones de la Agencia destinadas a estudiar el cambio climático.

Por otra parte, y a pesar del manifiesto negacionismo climático de Trump, las otras actividades de NASA parecen gustar en una administración que ya ha firmado el acta S442 con el presupuesto aeroespacial, manteniendo los niveles anteriores. En ese acto, el gobierno de Trump ha declarado que: “Estos pasos confirman que NASA debería mantener su posición como una agencia multi-misiones con un equilibrio entre misiones de ciencia, tecnología espacial, aeronáutica, misiones tripuladas y de exploración, así como trabajar para inspirar a la siguiente generación de exploradores”.

Como vemos la exploración espacial es algo que puede agradar a Trump, a pesar de cortar las alas de la Agencia en determinado tipo de misiones, como las climáticas (NOAA es sin duda el organismo que más está sufriendo las posiciones políticas del presidente en estas cuestiones).

Fase 02 del proyecto de estación Gateway hacia la Luna y Marte | imagen NASA

Pero sigamos con el proyecto de estación lunar y entremos en su segunda Fase.

“La segunda fase de las misiones confirmará que las capacidades adquiridas de la agencia pueden permitirnos realizar misiones de larga duración más allá de la Luna. Para esos destinos más lejanos en el sistema solar, incluyendo Marte, la NASA prevé una nave espacial del transporte del espacio profundo. Esta nave espacial sería un vehículo reutilizable que aprovecharía la propulsión eléctrica y química y sería diseñado específicamente para misiones con tripulación a destinos como Marte. El transporte llevaría a la tripulación a su destino, para posteriormente devolverlos de vuelta a la estación, donde se podría mantener y enviar de nuevo”.

¿De dónde sacarán el dinero necesario para este gran despliegue? Nadie lo dice, porque nadie lo sabe. Vuelta entonces a la petición de cooperación internacional y privada para soportar económicamente los enormes costes que supondría este proyecto.

Uno de los países que podría estar interesado en colaborar en esta nueva estación internacional, así como en el posterior viaje a Marte, es sin duda Rusia… pero viendo cómo está la situación política entre Trump y los rusos, no parece el mejor momento para pedirles nada…

En resumen: Una nueva idea, un nuevo proyecto, una nueva gran misión que probablemente se quedará en nada mientras se sigan manteniendo los presupuestos y los cambios políticos.

Cada vez que aparecen los anuncios de NASA de este tipo de grandes proyectos uno, que ya va teniendo demasiada experiencia después de seguir las evoluciones de la Agencia durante más de diez años, no puede sino experimentar una sensación agridulce. Por un lado la esperanza de que, alguna vez, una de estas misiones se convierta en realidad, y por otro lado, la memoria de otros tantos proyectos que quedaron en el olvido por falta de apoyo.

También es cierto que estas críticas a NASA por sus magníficos anuncios tienen su origen en la imposibilidad de realizar proyectos a largo plazo, cuando no sabes si de aquí a cuatro años llegará una nueva administración política que te desbaratará todo el trabajo realizado. La ciencia, y mucho más la exploración espacial, necesitan de buenos medios, tranquilidad, paciencia y confianza, algo que desde hace décadas se ha perdido en la mayoría de los gobiernos de este planeta.

Referencias y más información:

Web de NASA: Deep Space Gateway to Open Opportunities for Distant Destinations

Jason Davis “NASA unveiled new plans for getting humans to Mars, and hardly anyone noticed” Planetary Society

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