Los periodistas en Zimbabue también son víctimas de la represión policial

Por Ish MAFUNDIKWA
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Un manifestante en el suelo es golpeado por la policía en Harare el 16 de agosto de 2019

Hace tres meses que le quitaron el yeso, pero el periodista zimbabuense Fanuel Mapfumo afirma que todavía no puede cargar objetos pesados. El 16 de agosto, grababa a policías golpeando a opositores cuando varios de los agentes le fracturaron un brazo.

Ese día, algunos partidarios de la oposición salieron a las calles de Harare, a pesar de la prohibición de manifestarse, para protestar contra el deterioro de la economía. Mapfumo también estaba allí, con la cámara en la mano, trabajando.

La policía intervino rápidamente, con garrotes, contra los manifestantes y ordenó al reportero dejar de grabar la escena.

"Les expliqué que era periodista", cuenta a la AFP el videasta que trabaja para Zimb Morning Post, una publicación en línea. "Y luego lo único que recuerdo es haber sido lanzado en medio de policías que continuaron golpeándome", destaca.

El caso de Mapfumo, de 28 años, no es aislado.

"Hemos documentado 18 casos de agresiones contra periodistas sólo este año" en Zimbabue, en comparación con uno en 2018, explica Tabani Moyo, director del Instituto de Medios de Comunicación de África Austral (Misa). En la mayoría de los casos, se señala a la policía, precisó.

Después de la caída del presidente Robert Mugabe, en noviembre de 2017, tras un reinado autoritario de 37 años, su sucesor Emmerson Mnangagwa prometió un "nuevo Zimbabue".

La población pronto se desilusionó. La economía del país, en agonía desde hace unos 20 años, sigue colapsando y las fuerzas de seguridad aplastan regularmente las protestas.

En agosto de 2018, al menos seis civiles murieron por disparos de las fuerzas de seguridad durante manifestaciones. En enero de 2019, una protesta contra el aumento de los precios de la gasolina reprimida con violencia dejó 17 muertos.

- Gas lacrimógeno en un periódico -

Costa Nkomo, de 30 años y quien trabajaba para la publicación en línea 263Chat, corrió la misma suerte que su colega Mapfumo.

En enero de 2019, grababa un altercado entre vendedores callejeros ilegales y policías en el centro de Harare. "Fui golpeado por un policía al que le expliqué que era periodista", afirmó Nkomo, quien debió ser tratado en un hospital.

Tres meses más tarde, en abril, los policías llegaron a las oficinas de 263Chat, buscando a un colega de Nkomo, también acusado por las fuerzas de seguridad de haber grabado incidentes similares.

"Logramos sacarlos de ahí. Ellos respondieron con una granada lacrimógena en las oficinas y nos encerraron con llave desde el exterior", recuerda Nkomo. Los periodistas se refugiaron en un balcón y los policías finalmente se fueron.

El incidente causó gran revuelo, obligando al ministerio de Información a anunciar la apertura de una investigación. "Nuestra Constitución garantiza la libertad de prensa y el gobierno respeta la Constitución", aseguró.

- Denuncias sin trámite -

Consultado por la AFP, el gobierno lamentó que los periodistas "se mezclen con los alborotadores (...) sin que se les pueda identificar claramente como periodistas".

La policía les aconseja "llevar elementos muy visibles que permiten identificarlos y mantenerse al margen de las intervenciones" de las fuerzas de seguridad, agregó el portavoz del gobierno, Nick Mangwana.

El portavoz de la policía, Paul Nyathi, sostiene que "todo aquel que ataque a un periodista debe rendir cuentas".

"Todo periodistas acosado por la policía debería poner la denuncia", agregó, atribuyendo los casos registrados por Misa a "dificultades operativas"

Los periodistas agredidos presentaron denuncias, sin que hasta ahora se hiciera nada al respecto. "No veo a la policía investigando a la policía", dice Nkomo.

"Tendrá toda una serie de excusas, incluso si pruebas, videos o fotos permiten identificar al policía implicado", como en el caso de Nkomo, estima Tabani Moyo.

"Enviarán al demandante por aquí y por allá, asegurando que intentan localizar al policía. Fingen ignorancia e incompetencia cuando les conviene", agregó.