Los peligros de hacerse selfies con especies amenazadas

El perico nocturno ( Pezoporus occidentalis) se redescubrió recientemente, después de décadas considerado extinto. Los datos sobre avistamientos se mantuvieron en secreto para evitar problemas de conservación. Crédito: Nicholas P. Leseberg.

Los autores de un estudio reciente plantean una cuestión muy interesante: ¿es peligroso hacerse fotos con especies en peligro de extinción? La idea, y el estudio que han publicado recientemente, parte del hecho de que los cazadores furtivos utilizan datos científicos para encontrar ejemplares que cazar… y parece que pueden hacer lo mismo con las fotos que nosotros nos hacemos.

El artículo publicado en una revista científica se centra en los datos de los investigadores. Pero los mismos autores explican que muchas de las ideas sirven igual para los aficionados a la naturaleza, gente que comparte información sobre avistamiento de aves, mamíferos o plantas amenazadas.

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Así que vamos a centrarnos en la parte del público general – bueno, tampoco tan general, que no es que los furtivos peinen las redes sociales en busca de información. Lo que plantean los investigadores es que las fotos que subimos contienen mucha, muchísima información. Por ejemplo, localización GPS bastante precisa. Es parte de los famosos “metadatos” que contienen las imágenes, así como fecha y hora , que permiten predecir dónde se encuentra una especie.

El problema aquí es que esa es la misma información que emplean las administraciones responsables de la conservación para mejorar sus políticas y prácticas de protección. Y también son necesarias para que los investigadores pueden realizar su trabajo de manera más eficiente.

Por lo tanto, la solución no puede pasar por eliminar los datos. Publicarlos amenaza a las especies de una manera al facilitar su captura, pero no publicarlas lo hace de otra al impedir que se puedan proteger los animales. Mala solución tiene el asunto.

Para la parte científica, los investigadores han puesto en marcha una plataforma que permite compartir esta información tan sensible, pero hace que no esté al acceso de todo el mundo. De cara a las publicaciones, los datos más comprometedores para las especies en peligro se mantienen inaccesibles salvo que se acceda a la plataforma. No evita que los datos caigan en malas manos, pero sí lo dificulta notablemente.

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¿Es posible hacer lo mismo con los datos del público no especialista, o semi-especialista? Los responsables del artículo no lo tienen tan claro… ni si quiera tienen claro que sea buena idea. Dificultar la publicación y el acceso a los datos supondría alejar a mucha gente de esta práctica, lo que podría resultar en un problema mayor.

De momento, lo único que plantean es seguir haciendo lo que hasta ahora, publicar los datos para tratar de ayudar en la conservación. Y tal vez, poner en marcha plataformas que permitan compartir los datos de manera más segura… aunque para eso hace falta esfuerzo, coordinación y estudios.