Los millennials revolucionan el negocio de los muertos

Caitlin Doughty termina de preparar a un fallecido.

Son días en que los fallecidos se encuentran muy presentes en unos tiempos que, tal y como sucede con el negocio de las funerarias, están viviendo todo tipo de cambios. La irrupción de la generación millennial en esta profesión que durante décadas estuvo anclada en un modelo tradicional le está dando un nuevo brío al oficio. La falta de innovación y unos parámetros muy marcados han abierto un nuevo mundo lleno de posibilidades que aquellos que lo han visto claro han aprovechado a la perfección.

Tal es el caso de Caitlin Doughty, una joven de 35 años de edad, residente en Los Ángeles, que ha revolucionado el mundillo de las funerarias. Hace más de una década pidió trabajo en una empresa que se dedicaba a este negocio, lo aprendió todo y se dio cuenta de los vacíos que esta experiencia tenía. Dio un giro total a los conceptos y optó por involucrar más a las familias, las cuales hasta la irrupción de estas nuevas iniciativas, apenas formaban parte del proceso.

“Queremos que la experiencia sea interactiva para las familias y así se sientan empoderadas. Invitamos a los familiares y amigos a que formen parte del proceso cuanto quieran”, expresó Doughty a NBC News. “Pueden maquillar a sus seres queridos, vestirlos e incluso empujar sus cuerpos a la incineradora”, agregó.

El objetivo es que cada familia pueda elegir la manera en la que se quiere despedir de la persona fallecida, algo que no sucede con otras compañías más tradicionales en las que, en muchas ocasiones, se pierde de vista el cuerpo y al tiempo éstas entregan de vuelta un tarro con las cenizas dentro. ¿Quién garantiza que esas cenizas corresponden a la persona indicada? En el caso de las personas que son enterradas, la compañía de Doughty ha querido acabar con las estereotípicas escenas de luto y pésames a la familia por abrir la posibilidad de que aquellos que quieran escribir un último mensaje a la persona muerta lo haga. Esas cartas van depositadas en un cofre situado al lado del cuerpo.

Otra de las novedades es confeccionar ataúdes de mimbre que se descomponen y que apenas impactan en el medio ambiente. Doughty también ha puesto fin a embadurnar a los cuerpos con químicos y le ha dado una visión única a este negocio usando la creatividad y la sostenibilidad como pilares fundamentales. No es la única que ha hecho honor a esta característica millennial de adaptar e innovar en todas las industrias posibles.

Maxime Nory tiene 32 años de edad y es francés. Tenía en mente la idea de crear una start-up y durante meses estudió junto a un amigo qué industria sería la adecuada. Finalmente, llegaron a la conclusión de que una de las menos modernizadas a los nuevos tiempos fue la de las funerarias.

“Pensamos que era un área en la que apenas nadie quería trabajar o innovar, y eso es precisamente lo que más nos interesó. Es una industria rechazada por los emprendedores y vimos una gran oportunidad”, afirmó Nory a BBC.

Los tiempos están cambiando en el negocio de las funerarias.

Su idea fue la de crear una aplicación que ayudara a los servicios funerarios optimizar el proceso de organizar funerales a través de Simplifia. Además, también ayuda a las familias a realizar gestiones administrativas como cerrar cuentas bancarias etc. En ocho años ya tienen a 22 empleados y acuerdos con 700 negocios funerarios en Francia.

Otro ejemplo es el de Philippe Meyralbe, que con 38 años de edad es el CEO de AdVitam, un proveedor funerario que tras organizar el entierro de su padre se dio cuenta de las enormes carencias en el sector. Impactado por una experiencia que describió como carente de humanidad, este emprendedor se enfrentó a unas compañías que intentaron aprovecharse de su debilidad cobrándole precios excesivos y haciéndole perder mucho tiempo que hubiera preferido invertir en estar con su familia. Su plataforma simplifica todo y es un buscador online que se concentra en los mejores servicios a los mejores precios. En tres años, este joven emprendedor ha logrado organizar 1,500 funerales y ha amasado 1.8 millones de euros por parte de inversores.

El común denominador de estos tres emprendedores es que sus negocios realizan una labor muy útil a las personas que en los momentos de pérdida de un ser querido suelen estar devastadas. Ofrecer un servicio práctico, más humano, marcado por la empatía, más sostenible, económico e interactivo son aspectos que se han echado de menos en el pasado, pero que ahora, gracias a la creatividad de una generación inconformista, están al alcance de la mano.