Los hospitales británicos, amenazados por una sangría de personal europeo

Por Alfons LUNA
Ambulancias estacionadas frente a las urgencias del hospital Saint Thomas, el pasado 8 de marzo en el centro de Londres

Con 24.000 plazas de enfermería vacantes, los hospitales británicos están al límite y el Brexit podría complicar todavía más su funcionamiento si, como parece estar ocurriendo, el personal europeo le da la espalda al país.

"Nos han de dar garantías lo antes posible. Cuánto más tarde, peor será la imagen del país. Antes todo los enfermeros querían venir a trabajar aquí, y ahora se van a otros lugares, como Francia", explicó a la AFP Joan Pons, un enfermero español de 41 años, que lleva 17 años en el Reino Unido.

El número de nuevos enfermeros europeos llegados al NHS (National Health Service, el servicio de sanidad pública) cayó un 90% desde el referéndum del 23 de junio, según datos del Consejo británico de enfermeras y comadronas (NMC).

"Es el primer signo de un cambio tras el referéndum sobre la UE", dijo en un comunicado Jackie Smith, directora del NMC.

- Casi la mitad piensan en irse -

Más del 5% de los 1,2 millones de empleados de la sanidad pública británica, alrededor de 60.000, son de la UE, según datos de NHS Digital.

Según un sondeo elaborado para el programa Dispatches, de la televisión Channel 4, el 42% de los europeos del NHS está considerando irse, el 70% cree que el país es menos atractivo por el Brexit y el 66% teme por el futuro de sus carreras.

Estos días proliferan los llamamientos a que el gobierno dé garantías a los europeos de que podrán seguir viviendo y trabajando en el Reino Unido tras la salida de la UE. De lo contrario, "afrontamos una seria escasez de personal que no hará más que añadir más presión a la sanidad pública", dijo Charlie Massey, director ejecutivo del GMC, en una comparecencia ante un comité parlamentario.

Para Janet Davies, directora del Colegio Real de Enfermería, la sanidad pública británica, "con 24.000 vacantes, no puede funcionar sin la contribución de los enfermeros de la UE", explicó.

Sin embargo, la primera ministra Theresa May quiere supeditar la situación de los europeos en el Reino Unido a la de los británicos en Europa, dando pie al lema "no somos monedas de cambio" de la organización The 3 Million, que reúne a europeos residentes en el Reino Unido que temen por su futuro.

- El Reino Unido pierde atractivo -

Una de las caras más reconocibles de The 3 million es Joan Pons, el enfermero español que trabaja en un hospital del condado de Norfolk, en el este de Inglaterra.

Para Pons, el silencio del gobierno está dando alas a una minoría racista, lo que podría haber contribuido al aumento notable de los episodios de xenofobia desde el referéndum del 23 de junio.

"A mí en las redes sociales me dicen de todo. El otro día una enfermera polaca me explicó llorando que un paciente joven se había negado a ser atendida por ella, una extranjera".

Pons tiene tres hijos nacidos en el Reino Unido, de 5, 11 y 14 años que no paran de preguntarle si tendrán que volverse a España. "Tienen miedo a ir de vacaciones y que no nos dejen volver".

"Nunca", añade Pons, "me habían hecho sentir que no era británico. Y ahora soy consciente".

- Destino: Australia -

Pons recordó que, si se fueran los europeos que trabajan en el NHS y volvieran los jubilados británicos afincados en España, "la sanidad pública se colapsaría".

Sobre este asunto, Paul MacNaught, director del programa europeo del NHS, dijo recientemente ante una comisión parlamentaria que la atención sanitaria a un jubilado británico instalado en España le cuesta a las arcas británicas 3.500 euros anuales, pero que si volviera el coste se dispararía a las 4.500 libras.

"Estamos pensando en irnos a Australia", explicó a la AFP una enfermera barcelonesa de 45 años afincada en el Reino Unido y casada con un médico español, que no quiso revelar su identidad porque no había comunicado sus intenciones a su hospital.

Lleva tres años en el Reino Unido, pero en este poco tiempo "las condiciones han cambiado", añadió. Las ventajas de estar en un país anglosajón cerca de casa desaparecen, si empiezan las trabas burocráticas. De repente, las desventajas emergen: "Me agota el mal tiempo, y nunca antes me había importado".

Para esta enfermera, la pérdida de atractivo del Reino Unido empezó antes del Brexit, cuando endurecieron las condiciones de los exámenes de inglés. "Antes, si tenías la capacidad de mantener una entrevista de trabajo no te hacían más exámenes".

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