Los engañosos presupuestos de ciencia 2018… el diablo está en los detalles

Logo de la campaña Sin ciencia no hay futuro

Durante la última década la ciencia y la investigación en España han sufrido un constante e imparable proceso de demolición. Año tras año, la dinamita de los recortes presupuestarios ha volado por los aires los cimientos del desarrollo científico y tecnológico de todo un país que delicadamente se sostiene en el aire con la vana esperanza de que los futuros presupuestos apuntalen algunas bases, antes de que el edificio de la I+D española se derrumbe por completo.

Ahora, un sonriente Ministro de Hacienda y Función Pública, Cristobal Montoro, acaba de presentar los Presupuestos generales del estado para 2018 y eufóricas voces de su partido ya han alabado las cuentas, incluso antes de aprobarlas, afirmando que son “los presupuestos más sociales de la Historia”… sí, no me lo invento, literalmente han dicho “de la Historia”.

Todos esperábamos un incremento en el apartado destinado a la ciencia, sin embargo, la incógnita era cuánto, y más importante aún, cómo iban a aumentar los fondos dedicados a esta partida. El misterio ya se ha revelado y, tanto las cifras como los benévolos titulares de numerosos medios señalan que estamos ante un notable aumento del presupuesto español en ciencia para este año… sin embargo, y como dice el refrán, el diablo está en los detalles.

Comparación de la variación de la inversión total en I+D durante los años 2006 a 2016 (fuente COTEC)

La cifra mágica para este año es 7.044 millones de euros, divididos en 6.366 millones para investigación civil y 678 millones para investigación militar. En conjunto nos encontramos ante una subida del 8,3% respecto a los presupuestos del año anterior, que también habían recogido un leve aumento.

Y este es uno de los primeros detalles. Cuando hablamos de porcentajes hay que tener bien claro respecto a qué suben o bajan. Pregunten por ejemplo a los jubilados que siguen en pie de guerra a pesar de que sus pensiones suben un 0,25%, porque lo importante no es el porcentaje sino a qué se refiere ese porcentaje. Si tu pensión es una miseria, un porcentaje del 10% no va a solucionar muchos problemas.

Las partidas para I+D de 2017 eran mediocres, y una subida de un 8,3% respecto a las mediocres cifras del año pasado, sigue dando como resultado unos presupuestos mediocres, tibios, miedosos y poco comprometidos con el desarrollo científico. Sí, ya sé lo que pensarán algunos lectores de esta reflexión personal sobre el aumento en el presupuesto, como decía Brian, “hay algunos que nunca están contentos”.

Lo que ocurre es que en España se ha destruido la investigación científica durante más de una década, y cuando alguien ofrece una cifra conviene no quedar cegado por la luminosidad de un solo número y dar un paso adelante para conocer el contexto de esa cifra. Y el contexto en el que inevitablemente nos movemos, al igual que la ciencia, es un contexto internacional.

Porcentaje del PIB destinado a ciencia diferentes países | gráfica de Alex Barredo para Hipertextual

Países como Alemania, Finlandia, Noruega, Japón o Estados Unidos destinan más del 3% de su Producto Interior Bruto (PIB) a la ciencia. Otros como Corea del Sur, convertida en un coloso tecnológico, superan el 4% de su PIB, y la media de los 27 países que componen la Unión Europea, sin contar Inglaterra y su reciente Brexit, destina a la ciencia el 2% de su PIB.

Y aquí llega España, que en los últimos diez años rondaba un vergonzoso 1,3% del PIB y que, ahora, incluso con los dos recientes aumentos de su presupuesto, ni siquiera llega alcanza la media europea. Llevamos años de retraso y estos débiles presupuestos no nos van a acercar al crecimiento en I+D de países como Suecia (3,25%), Austria (3,09%) y Alemania (2,94%).

Comparación de lo que se presupuestó para ciencia en 2017 y lo que realmente se gastó en ciencia | informe COTEC

Los detalles siguen y siguen, con el más escandaloso. Ni siquiera gastamos lo que se presupuesta. El año pasado, 2016, el gobierno del Partido Popular presentó unos presupuestos generales que destinaban a ciencia e investigación unos ridículos 4.635 millones de euros… de los cuales, al final del ejercicio, tan solo se desembolsaron realmente 1.376 millones.

Esto quiere decir que el 60% del presupuesto destinado a ciencia… No se gastó, o dicho más claramente: solo se utilizaron 3 de cada 10 euros presupuestados. ¿Más detalles? No es el primer año que ocurre, en la gráfica superior podemos observar una tendencia ciertamente preocupante: el dinero que se presupuesta está cada vez más lejos del dinero que realmente llega a la ciencia.

Por encima de otros factores, esto está ocurriendo delante de nuestras narices porque durante los últimos años hemos permitido un truco contable, un juego de manos que engaña a la vista y nos distrae de la realidad. Esta manipulación creciente consiste en contabilizar como presupuesto lo que en realidad son préstamos.

Esas cifras tan luminosas que nos ofrece el resplandeciente Ministro Montoro esconden tantas triquiñuelas, mantenidas durante tanto tiempo que ya se han convertido en en el pan de cada día en los centros e instituciones científicas de España. Porque nuestro país (nuestro gobierno) dedica cada vez menos y menos dinero a subvenciones directas, y cada vez más cantidad de ese bonito presupuesto se ofrece en forma de “créditos”.

Una vez más, aproximadamente el 60% del presupuesto de ciencia en España son préstamos. Y por supuesto, los centros y laboratorios que accedan a estos préstamos tienen que devolverlos. Se entiende ahora que cada vez menos centros quieran acceder a ese dinero “prestado”, por lo que la mayoría del presupuesto se queda sin gastar.

Detalles. Detalles. Detalles que aclaran bastante estas cifras españolas en ciencia y que retratan a los que gritan, mano en el pecho, lo orgullosos que están de sus presupuestos. Al igual que con las pensiones, los salarios, la sanidad, seguimos con truquitos, gestos para la galería y juegos de manos para esconder la realidad con detalles, detalles.