Drones asesinos del Ejército de EEUU: cómo una unidad secreta diezmó al ISIS

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Corresponsal de Seguridad Nacional, Yahoo Noticias

A medida que el califato del Estado Islámico se reduce a su mínima expresión tras una campaña de casi cinco años liderada por las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos, los miembros del ejército afirman que una pequeña unidad tiene el mérito de haber asesinado a más extremistas que ninguna otra: la compañía de drones Gray Eagle del 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales del Ejército.

Aunque los militares mantienen en secreto sus operaciones, la unidad, establecida hace menos de una década y oficialmente conocida como Compañía E o “Echo” del Segundo Batallón del regimiento, recibe cada vez más elogios en las operaciones especiales y círculos de la aviación del Ejército.

“Están eliminando a más enemigos que cualquier otra compañía de la fuerza de la misión nacional”, afirmó un exoficial del regimiento 160º, refiriéndose al Mando Conjunto de Operaciones Especiales, que dirige las fuerzas de trabajo antiterrorismo en Afganistán y la lucha contra el Estado Islámico en Irak, Siria y en el Cuerno de África. “Están ahí afuera cumpliendo las órdenes de la nación con un ímpetu feroz”.

Fotos ilustradas de Yahoo Noticias; fotos: AP, Getty Images
Fotos ilustradas de Yahoo Noticias; fotos: AP, Getty Images

A la Compañía Echo se le acredita “la muerte en acción de más de 340 enemigos” en Afganistán y en el escenario Irak-Siria entre agosto de 2014 y julio de 2015, según un informe del ejército escrito para un premio otorgado a la unidad en noviembre de 2015. La compañía también ha desempeñado un papel clave en un grupo especial de operaciones establecido en Irak en 2014 para hacer retroceder el califato del Estado Islámico y atrapar a sus líderes. Partiendo desde una base en Irak para atacar objetivos en Siria, la compañía de drones lanzó “más de mil” misiles Hellfire en los últimos dos o tres años, afirmó el exoficial del 160º a Yahoo Noticias. “Eso significa que han estado muy ocupados en Siria”.

Los logros de la Compañía Echo son notables, en parte, porque a diferencia de la Fuerza Aérea, cuyos drones son operados desde remolques con aire acondicionado en Nevada y volados por oficiales, los pilotos de esta compañía de aviación del Ejército son principalmente soldados alistados que se encuentran desplegados en el campo de combate.

El vehículo destruido en el que viajaba el líder talibán Mohammad Akhtar Mansour en la provincia de Baluchistán, en Pakistán, cerca de la frontera con Afganistán, el 22 de mayo de 2016. (Foto: Abdul Salam Khan/AP)
El vehículo destruido en el que viajaba el líder talibán Mohammad Akhtar Mansour en la provincia de Baluchistán, en Pakistán, cerca de la frontera con Afganistán, el 22 de mayo de 2016. (Foto: Abdul Salam Khan/AP)

La campaña de drones de Estados Unidos contra los militantes islamistas ha estado envuelta en una controversia desde que comenzó en 2001. Ha recibido acusaciones de que algunos ataques causaron víctimas civiles innecesarias o eliminaron el objetivo equivocado. El miércoles, el presidente Trump revocó una orden ejecutiva que exigía a la comunidad de inteligencia divulgar información sobre los ataques con drones de Estados Unidos fuera de las zonas declaradas en guerra, incluidas las víctimas civiles. El año pasado, la Casa Blanca ya había ignorado la petición, impuesta por el presidente Barack Obama. La orden de Trump, sin embargo, no cambia la ley que exige que el Departamento de Defensa envíe al Congreso un informe anual en el que se detallen las víctimas civiles.

“Los drones armados han desempeñado un papel clave en la lucha contra el ISIS, solo los Reapers y Predators han efectuado hasta el 7% de todos los ataques, según datos oficiales publicados en 2017”, escribió en un correo electrónico Chris Woods, director de Airwars, una organización sin fines de lucro con sede en el Reino Unido que rastrea los ataques aéreos en Irak, Siria y Libia. “Miles de civiles locales han sido asesinados en acciones de la coalición, estimamos una cifra mínima de más de 7.500 muertes. Sin embargo, no podemos estar seguros de cuántas de esas muertes se debieron únicamente a los drones”.

Tampoco se conoce si alguno de los ataques de la Compañía Echo causó víctimas civiles ya que no se ha presentado ninguna denuncia por sus operaciones, que el Departamento de Defensa ha mantenido en secreto.

Exjefe de la Brigada del Comando de Aviación de Operaciones Especiales del Ejército de los Estados Unidos, el general John Evans. (Foto vía YouTube)
Exjefe de la Brigada del Comando de Aviación de Operaciones Especiales del Ejército de los Estados Unidos, el general John Evans. (Foto vía YouTube)

Dada la naturaleza clasificada de las misiones de la Compañía Echo, el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos se negó a proporcionar información sobre la unidad, que, al igual que su batallón y regimiento, tiene su base en Fort Campbell, Kentucky. Sin embargo, en el sitio web de la Asociación Norteamericana de Aviación del Ejército, una organización sin ánimos de lucro que apoya la rama de la aviación del Ejército, se puede encontrar información sobre la historia de la unidad. La asociación ha otorgado a la Compañía Echo el premio “Unidad de sistemas aéreos no tripulados del año” cuatro veces desde 2011.

“La Compañía Echo es la empresa más letal del Ejército, y probablemente la más letal de todo el Departamento de Defensa”, afirmó el general de brigada John Evans, a la vez que el jefe del Comando de Aviación de Operaciones Especiales del Ejército de Estados Unidos hablaba a los asistentes en la conferencia de la asociación de aviación en abril de 2017.

Ese récord se mantiene en la actualidad, según un oficial retirado del Ejército de Aviación. “Esta es la unidad más letal de todo el Ejército en lo que va de año, incluida la artillería y el resto de unidades”, dijo.

Siendo una de las pocas unidades del Ejército que pilotan aviones de ala fija, todo parece indicar que la compañía ha sido más letal que sus homólogos de helicópteros del Ejército y todos los equipos de ala fija de la Fuerza Aérea, tripulados y no tripulados. Incluso en el Mando Conjunto de Operaciones Especiales, la organización secreta que incluye unidades de misiones especiales como Delta Force y el Grupo de Desarrollo de Guerra Naval Especial de Estados Unidos, se destaca el desempeño de la Compañía Echo, de acuerdo con las personas que conocen sus operaciones.

Un helicóptero Black Hawk del Ejército de Estados Unidos patrulla Mogadiscio, en Somalia, a raíz de las batallas con armas de fuego entre los militantes y el personal de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, el 8 de junio de 1993. (Foto: Kathy Willens/AP)
Un helicóptero Black Hawk del Ejército de Estados Unidos patrulla Mogadiscio, en Somalia, a raíz de las batallas con armas de fuego entre los militantes y el personal de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, el 8 de junio de 1993. (Foto: Kathy Willens/AP)

Cuando se creó en 2009, la Compañía Echo fue un soplo de aire fresco para el regimiento 160º, una unidad élite de helicópteros de operaciones especiales establecida a raíz del intento fallido en 1980 de rescatar a los rehenes estadounidenses en Irán. Desde entonces, los característicos helicópteros negros del regimiento han estado presentes prácticamente en todas las misiones de operaciones especiales de alto perfil, incluida la Batalla de Mogadiscio de 1993, en Somalia.

Desde 2001, el regimiento 160º ha estado muy comprometido con su labor como parte de las fuerzas de trabajo del Mando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC, por sus siglas en inglés que se pronuncian “jay-sock”) en Afganistán y, desde 2003, en Irak. Los miembros más destacados de la unidad siempre han sido los suboficiales mayores y los oficiales comisionados que pilotan los helicópteros del regimiento, desde los pequeños y ágiles helicópteros de combate “Little Bird” AH-6 hasta el avión de asalto Chinook MH-47 con doble rotores.

Sin embargo, a diferencia de los pilotos del Ejército o de los drones más conocidos de la Fuerza Aérea, Predator y Reaper, los soldados que vuelan los Águilas Grises son, fundamentalmente, miembros alistados del servicio, según reveló el oficial retirado de la aviación del Ejército. “Son letales como todos los que llegan”, dijo.

Fabricado por General Atomics Aeronautical Systems, Inc., la misma empresa que produce el MQ-1 Predator que la Fuerza Aérea retiró en 2018 y su sucesor, el MQ-9 Reaper; el MQ-1C Gray Eagle es una versión del Predator y se encuentra a medio camino en términos de capacidad. Armado con hasta cuatro misiles Hellfire o una mezcla de municiones, el Águila Gris también transporta un conjunto de equipos de vigilancia que incluye desde equipos de interceptación de señales hasta cámaras de alta resolución que pueden leer una matrícula a más de 4.500 metros de altura. El Águila Gris básico puede volar hasta 25 horas mientras que su versión de alcance ampliado tiene una autonomía máxima de 42 horas.

Durante los primeros despliegues en Afganistán en 2010 y 2011, la unidad estaba integrada por poco más de un pelotón formado por cuatro Águilas Grises tripuladas por 17 soldados y 35 contratados. A finales de 2013, la Compañía Echo contaba con 12 Águilas Grises y aproximadamente 165 soldados, según un artículo escrito por un oficial de asuntos públicos del ejército.

Su impacto no tardó en hacerse notar. A fines de 2010, un Águila Gris de la Compañía Eagle se convirtió en el primer sistema aéreo no tripulado del Ejército en llevar a cabo un ataque aéreo mientras apoyaba a las fuerzas de la coalición en Afganistán, según el excapitán Tae Kim, quien comandaba la compañía. Así recordó la misión: “Dos o tres grupos diferentes de combatientes enemigos se enfrentaban en un tiroteo con nuestras tropas y seguimos a un grupo en particular, creo que solo fueron dos o tres personas, y luego en algún momento activaron la orden de ataque y los atacamos”, dijo. “Estábamos tan aliviados de poder apoyar a las tropas que no fuimos conscientes de la importancia de aquello”.

A los 18 meses de ese primer ataque aéreo, la unidad ya estaba realizando operaciones las 24 horas en Afganistán y empezaba a dejar su huella, no solo como arma de vigilancia y reconocimiento, sino como un avión de ataque letal. Durante el despliegue de la unidad desde el verano de 2011 hasta el verano de 2012, realizó 20 ataques aéreos con misiles Hellfire “que provocaron la muerte en acción de 32 combatientes enemigos”, según reveló un documento que respaldó la nominación de la Compañía Echo para su premio AAAA 2012. Los representantes de las unidades de operaciones especiales que la compañía apoyó se sorprendieron al descubrir que los pilotos de aviones no tripulados que escucharon en la radio no eran “oficiales superiores de la Fuerza Aérea” sino “soldados alistados en el ejército que estaban en el campo de batalla, no en Las Vegas”, indicó el documento.

La Compañía Echo también ha prestado un gran servicio en África, donde JSOC ha usado a sus Águilas Grises “para perseguir objetivos de alto valor” en misiones de contraterrorismo en África Oriental, del Norte y Occidental, según un exfuncionario del Mando África de los Estados Unidos. Un pequeño número de Águilas Grises también fue desplegado en Garua, Camerún, para ayudar a otras fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos y sus aliados en la región, en sus campañas contra Boko Haram y el ISIS-África Occidental, según el exfuncionario del Mando África.

La Compañía Echo también ha prestado un gran servicio en África, donde JSOC ha usado sus Águilas Grises “para perseguir objetivos de alto valor” en misiones de contraterrorismo en África Oriental, Norte y Occidental. (Foto: Cortesía de General Atomics Aeronautical Systems)
La Compañía Echo también ha prestado un gran servicio en África, donde JSOC ha usado sus Águilas Grises “para perseguir objetivos de alto valor” en misiones de contraterrorismo en África Oriental, Norte y Occidental. (Foto: Cortesía de General Atomics Aeronautical Systems)

Otros, que volaban desde Yibuti, la nación de África Oriental, fueron utilizados periódicamente para buscar al Ejército de Resistencia del Señor. Pero solo las Águilas Grises que perseguían objetivos de alto valor para JSOC iban armadas. En las otras misiones, las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos solo usaron las Águilas Grises para asuntos de vigilancia e inteligencia de señales. “Nunca apretaron el gatillo”, dijo un oficial de operaciones especiales con experiencia reciente en Oriente Medio.

Las fuentes se mostraron más reacias a hablar sobre misiones específicas en Afganistán, Oriente Medio o África donde se ha utilizado el Águila Gris debido a que todas están clasificadas. “Ha estado involucrada en algunas operaciones muy importantes”, se limitó a afirmar el oficial retirado del Ejército de Aviación.

Las Águilas Grises no son los únicos drones armados que utiliza Estados Unidos en sus campañas militares contra los combatientes islamistas. El Predator y el Reaper tienen un perfil mucho más alto, pero las Águilas Grises de la Compañía Echo han sorprendido a los líderes militares por su efectividad en el campo de batalla, según el oficial retirado del Ejército de Aviación. “Estábamos acostumbrados a ver cómo la Fuerza Aérea operaba primero el Predator y luego el Reaper”, dijo. “Pueden ser muy efectivos, pero esto es algo diferente”.

El éxito de la Compañía Echo se sustenta en varios factores, según fuentes familiarizadas con sus operaciones.

El primer factor, mientras que los Predators y Reapers de la Fuerza Aérea, e incluso las compañías del Águila Gris de las divisiones del Ejército convencional, se usan principalmente para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, y de manera ocasional para derribar objetivos, las Águilas Grises de la Compañía Echo se usan fundamentalmente en misiones de apoyo aéreo cercano o de “cazador-asesino”, según fuentes familiarizadas con el trabajo de la Compañía Echo. “Se enfocan en matar a los objetivos y pasar rápidamente al siguiente malo. Básicamente, llenan su lista de méritos con las personas que deben morir”, dijo el oficial de operaciones especiales con experiencia reciente en el Oriente Medio.

Los pilotos de la Compañía Echo “tienen un permiso muy dinámico para ejecutar, basado en el hecho de que ya tienen carpetas de objetivos de esas personas y cosas por el estilo”, dijo el oficial retirado del Ejército de Aviación.

El Extended-Range de las Águilas Grises es un modelo avanzado de próxima generación del sistema de drones Águila Gris, probado en la batalla. (Foto: Cortesía de General Atomics Aeronautical Systems)
El Extended-Range de las Águilas Grises es un modelo avanzado de próxima generación del sistema de drones Águila Gris, probado en la batalla. (Foto: Cortesía de General Atomics Aeronautical Systems)

El segundo factor se refiere a que, a diferencia de los drones armados de la Fuerza Aérea, que se pilotan a distancia en las Bases de la Fuerza Aérea de Creech y Nellis en Nevada, los pilotos de Águila Gris se despliegan en el campo de batalla como parte de las fuerzas de JSOC que ejecutan campañas de contraterrorismo y cazan objetivos de alto valor, según indicaron fuentes familiarizadas con las operaciones de la Compañía Echo. Usar aviones no tripulados de la Fuerza Aérea “es como si estuvieras arrendando un avión durante 12 horas desde la Base de la Fuerza Aérea de Creech”, dijo el oficial retirado del Ejército de Aviación. “Son operados por alguien que vive en Nevada y se va a casa con su esposa o esposo por la noche”.

Explicó que los pilotos de la Compañía Echo “están desplegados contigo, estás hablando con ellos en el comedor” y mantienes “reuniones cara a cara” para planificar misiones. “Es una manera diferente de operar”. Un portavoz de la Fuerza Aérea se negó a hacer comentarios al respecto.

Pero Tae Kim, que dirigió la Compañía Echo desde 2009 hasta 2011, dijo que la importancia de tener a los pilotos junto al grupo de trabajo está sobrevalorada. “Si tienes un Reaper o un Predator por encima de ti y necesitas fuego de apoyo, realmente no importa que los pilotos se encuentren al otro lado del mundo”, dijo Kim, quien ahora es el director de operaciones de Martin UAV. “A quienes están en tierra no les importa de dónde provenga ese apoyo, siempre que lo reciban”.

Un detalle más importante para el extraordinario historial de letalidad de la Compañía Echo, según Kim, es que cae directamente bajo el mando del grupo de trabajo. “Lo que realmente cuenta”, dijo al explicar el éxito de la compañía, “es que tengas ese activo bajo el control del equipo de trabajo, de manera que puedas tener más acceso a él”.

Además del apoyo aéreo cercano para las tropas en combate, el alcance del Águila Gris, su capacidad para volar durante muchas horas y el hecho de que puede atacar desde una altitud que prácticamente la vuelve invisible para los que están en tierra, significa que se puede usar para misiones donde no pueden participar los helicópteros. Los drones reciben la llamada cuando “un helicóptero no puede llegar hasta la zona o el ruido del rotor daría al traste con la misión”, dijo un exalto funcionario del regimiento 160º.

Las Águilas Grises son ideales para misiones en las que el objetivo no es capturar a alguien o hacerse con materiales de valor para la inteligencia, sino simplemente matar a uno o más individuos, indicó un exoficial del regimiento 160º. “Si necesitas eliminar a alguien, entonces envía un Águila Gris”, remató.

La demanda en el campo de batalla de la Compañía Echo es tan alta que el regimiento 160º está haciéndose con una segunda compañía de Águilas Grises, y a pesar del secretismo, la noticia sobre la efectividad en el campo de batalla de estos drones está empezando a expandirse.

“Tienen una capacidad fenomenal” que seguirá generando una gran demanda, dijo el Coronel de las Fuerzas Especiales retirado, Stu Bradin, presidente de la Fundación de las Fuerzas de Operaciones Especiales. “La demanda está creciendo. Es un salvavidas”.

The Gray Eagle Unmanned Aircraft System
El sistema de aviones no tripulados Águila Gris es un modelo tecnológicamente más avanzado del Predator, probado en combate. (Foto: Cortesía de General Atomics Aeronautical Systems)

Sean D. Naylor