Los deslices lingüísticos y las frases más controvertidas de Pablo Casado

El Partido Popular ya tiene nuevo presidente y Pablo Casado se ha estrenado en el atril con un discurso encendido y no exento de un desliz lingüístico que ha hecho recordar, inevitablemente, a quien fuera su predecesor en el cargo, Mariano Rajoy. El nuevo líder popular está aún lejos de alcanzar el nivel de las perlas de las que estuvo sembrado el paso del ahora de nuevo registrador de la propiedad por La Moncloa, pero lo cierto es que si se echa la vista atrás, Casado ha dejado más de una en su camino hacia el puesto de presidente del PP. La de “Tabernia’ es solo la última y más reciente.

Pablo Casado, nuevo presidente del Partido Popular, ha dejado alguna que otra píldora en su camino a la presindecia popular. (Foto: REUTERS/Juan Medina)

Allí, subido en el atril, ante los suyos, Pablo Casado pronunció este sábado un discurso intenso sobre lo que quiere que sea el Partido Popular bajo su mandato. Cuando llegó el momento de mencionar Cataluña y su reconquista -fue el término que utilizó- se hizo un pequeño lío prometiendo que convertiría esta “Tabernia hipotética en algo de verdad”. Rápido se corrigió a sí mismo y rectificó. Donde dijo “Tabernia” en realidad quería decir “Tabarnia”.

Pero el de este sábado no es su único desliz con el lenguaje. Aún resuena cuando el jaleo que se hizo hablando de corrupción. “La gente sabe perfectamente que cuando Susana Díaz sale a hablar de corrupción no tiene ninguna credibilidad. Que incluso cuando Felipe González viene a hablar de corrupción tampoco tiene ninguna credibilidad. Pero el Partido Popular sí que tiene que tener credibilidad para hablar de corrupción, porque es nuestra seña de identidad”. Tal cual.

Algunas de sus ‘perlas’ son fallos con el lenguaje y otras, frases que le perseguirán eternamente, como cuando aseguró estar convencido “de que la inmensa mayoría de jóvenes son del Partido Popular y aún no lo saben”. Lo dijo en un mitin de 2009, así que esos jóvenes igual ya no lo son tanto y puede que ya hayan descubierto si realmente son del PP. Según él, lo eran porque “en pleno siglo XXI no puede estar de moda ser de izquierdas, ¡pero si son unos carcas! Están todo el día con la guerra del abuelo, con las fosas de no sé quién, con la Memoria Histórica…”.

Los jóvenes suelen estar en el pensamiento de Casado. De los del 15M aseguró que en realidad por lo que protestaban no era por lo que todo el mundo pensaba, sino porque “no iban a tener esa segunda residencia que tenían sus padres”. Según él, este movimiento era “una revolución capitalista por una ausencia de expectativas de una mejor vida”.

A Casado no le gusta ni la izquierda ni el nacionalismo catalán. En octubre del pasado año tuvo que matizar sus propias declaraciones cuando avisó a Carles Puigdemont de lo que le podía pasar si declaraba la independencia unilateral de Cataluña y lo hizo con una comparación peculiar. “Vimos que el pasado día 6 pasó sin pena ni gloria el 83 aniversario de la declaración de independencia por parte de Companys. Creo que la historia no hay que repetirla y esperemos que mañana no se declare nada porque, a lo mejor, el que lo declare acaba como el que lo declaró hace 83 años”. Según Casado cuando dijo aquello se refería a la detención de 1934 por la República y no al fusilamiento del 40 en la Dictadura. A él le parecía clarísimo porque dijo 83 años, pero aún así tuvo que aclararlo.

Sacar a colación en sus declaraciones hechos históricos es algo que hace a veces el nuevo presidente del Partido Popular. No siempre con acierto o fortuna y en ocasiones para establacer comparaciones por las que le llueven las críticas. Le pasó con la mención a Companys y también cuando sacó a colación el Holocausto para cargar contra los municipios gobernados por Podemos.

En enero de este año, habló de “prevenir actos de antisemitismo que se siguen sufriendo en España, muy en especial en aquellos ayuntamientos que se denominan del cambio y que siguen promoviendo y aprobando campañas de desinversión, boicot y sanción que son absolutamente, en nuestra opinión, intolerables”. La comparación fue muy bien recibida por el partido, que hasta la compartío en su cuenta oficial de Twitter.

En su día también tuvo unas palabras para “el famoso mayo del 68; que la izquierda española, además, está muy orgullosa de esa época en la que jóvenes, en París, destrozaban las calles porque se aburrían y porque querían implantar la sociedad socialista”. Si él tuviese que presumir de generación, lo haría de la del 89 porque “los jóvenes nos pusimos delante de un tanque en Tiananmén parando al comunismo. Porque en el 89, los jóvenes tiramos con nuestras manos el Muro de Berlín”.

Quizá uno de los momentos más caldeados de Pablo Casado ante las cámaras, en el que se le ha visto subir el tono unos cuantos grados llegando a insultar, fue cuando en noviembre de 2012, en una participación en el programa de Intereconomía El gato al agua se despachó a gusto con Javier Bardem y su familia. El terreno le fue preparado por el conductor, que se refirió al actor, de promoción en España con Skyfall, como “pollo” y “tío” por una declaraciones en la que había dicho que al Gobierno le venía bien el paro.

Entonces entró en la conversación Casado diciendo aquello de que “después de toda la vida criticando a EEUU se ha ido a Los Angeles, a Hollywood, a que nazca su hijo. No en Cuba, que es lo que defiende. Como es un imbécil, y estoy harto de que toda la familia Bardem venga a dar lecciones de democracia, que no los ha votado nadie y tengo que aguantarles en todas las manifestaciones cuando no representan a nadie. Que la gente vaya a ver Tadeo Jones en vez de a este subnormal diciendo cosas. Que no solo ha dicho esto del paro, también ha dicho que los villanos son los políticos que rescatan a la banca, que a lo mejor habría que decirle que la banca está en quiebra por la gente que él apoyaba en sus manifestaciones”.