Los curiosos monumentos funerarios encargados por el peculiar coronel Henry G. Wooldridge

‘La extraña procesión que nunca se mueve’ del coronel Henry G. Wooldridge (Wikimedia commons)

El coronel Henry G. Wooldridge fue un veterano de la Guerra Civil americana que, en 1872, tras haber amasado una importante fortuna (como comerciante de caballos), decidió invertir gran parte de su capital a crear un lugar donde homenajear a sus seres más queridos que ya habían fallecido.

Fue a raíz de la pérdida de la última de sus hermanas que quedaban con vida lo que hizo que se decidiera a realizar tal homenaje. Wooldridge veía como la vida ya se le escapaba de las manos, tras cumplir los 70 años de edad, y que poco era el tiempo que le quedaba.

Adquirió una parcela, de cinco por diez metros, en el cementerio local de Mayfield (Kentucky) y dispuso todo para ser enterrado allí cuando llegase su hora. Pero no quería realizar el viaje hacia el otro mundo en soledad, tal y como había sido la gran parte de su vida, ya que había permanecido soltero, sino que quería hacerlo rodeado de sus familiares y seres más queridos representándolos en estatuas que serían colocadas en aquel lugar.

‘La extraña procesión que nunca se mueve’ del coronel Henry G. Wooldridge (Flickr)

 

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Encargó el trabajo a varios escultores locales que a lo largo de los siguientes años esculpieron en piedra caliza un total de 15 monumentos (en realidad 14 eran de esa piedra y una de mármol).

Ese conjunto de peculiares estatuas representaban al propio Henry G. Wooldridge en dos ocasiones: una de pie en un pedestal y otra sobre caballo. El resto de estatuas representaban a su madre, sus tres hermanas y cuatro hermanos, dos sobrinas (de una de ellas, Minnie, corre la leyenda de que estaba profundamente enamorado y con quien quiso contraer matrimonio pero que esta murió siendo una adolescente). En el conjunto de obras fúnebres (además del caballo sobre el que está montado Wooldridge) también aparecen otros animales: dos perros y un zorro.

‘La extraña procesión que nunca se mueve’ del coronel Henry G. Wooldridge (Wikimedia commons) -

 

Todos estos monumentos representaban seres a quienes había querido en vida el viejo coronel y que ya habían fallecido, pero destaca la no presencia del padre de éste, ya que los abandonó cuando todavía eran pequeños.

Es curioso apreciar que tanto los monumentos que representan a sus hermanos, hermanas, madre y sobrinas, tienen la misma cara (unas en femenino y otros masculinas con bigote, evidentemente). Ello es debido a que los escultores a quienes encargó la realización de las estatuas no tenían ninguna referencia visual de esos familiares de Wooldridge (no tenía fotografías) y tomaron como modelo las facciones del propio coronel.

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El coronel Henry G. Wooldridge falleció en 1899 a los 77 años de edad y es el único que está enterrado en aquel lugar. El monumento funerario es conocido como La extraña procesión que nunca se mueve’.

‘La extraña procesión que nunca se mueve’ del coronel Henry G. Wooldridge (didyouknowblog)

Aunque él se mantuvo soltero durante toda su vida y no dejó descendencia, sí que la hubo por parte de sus hermanos y hermanas y en 2012, un siglo y cuarto después de haber fallecido Wooldridge, se reunieron frente aquel monumento fúnebre alrededor de una sesentena de esos descendientes.

Un monumento fúnebre que se ha convertido en una de las atracciones turísticas del cementerio de Mayfield y que es visitado anualmente por miles de curiosos que por allí pasan, además de salir en reportajes de televisión, en alguna que otra película y estar recomendado en las guías turísticas.

Las estatuas actualmente se encuentran en un buen estado de conservación después de ser restauradas tras sufrir graves daños el 27 de enero de 2009, día en el que cayó una fuerte y violenta tormenta de piedra que tiró un árbol de grandes dimensiones sobre el conjunto fúnebre.

‘La extraña procesión que nunca se mueve’ del coronel Henry G. Wooldridge (kingdomoffife)

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