Los católicos de Egipto, impacientes por recibir a un papa que los apoya

Por Tony GAMAL-GABRIEL

Con percusiones, incienso y oraciones en su lengua, los fieles coptos de una iglesia de El Cairo esperan con fervor la visita del papa Francisco, que visita el país para dar apoyo a los católicos de Egipto, golpeados por atentados yihadistas.

El papa argentino estará en El Cairo el viernes y sábado para su primer viaje al país árabe más poblado del mundo, organizado con el eslogan: "El papa de la paz visita el Egipto de la paz".

La visita tiene un carácter altamente simbólico tras el doble atentado suicida del 9 de abril golpeó a dos iglesias coptas ortodoxas en el norte de Egipto, en Alejandría y Tanta.

"Evidentemente, todo el mundo está preocupado por lo sucedido", reconoce Karim Saber a la salida de la misa del domingo en la catedral copta católica de la Virgen María, en el norte de la capital.

"Sin embargo, al venir a Egipto, el papa nos muestra que nada nos puede impedir rezar, ni siquiera el terrorismo", agrega este estudiante de 23 años que lleva una gran cruz tatuada en el antebrazo.

Los atentados reivindicados por el grupo Estado Islámico (EI) dejaron 45 muertos el domingo de Ramos. Y la amenaza sigue vigente porque los yihadistas se comprometieron a multiplicar sus ataques contra los coptos, que representan el 10% de los 92 millones de egipcios.

"Después de cada momento doloroso, siempre hay algo bello que trae alegría", asegura Dina Fahmi, una diseñadora gráfica de 25 años de cabellera negra. "El papa, el jefe de toda la Iglesia, viene a respaldarnos, es una gran bendición", dice entusiasta.

- Misa en un estadio -

A pesar del contexto de tensión, la pequeña comunidad católica ?unos 272.000 fieles, según el Vaticano? está decidida a dar un recibimiento memorable al papa.

Egipto, donde la aplastante mayoría de cristianos son ortodoxos, cuenta con católicos desde el siglo V. Entre los siglos XVIII y XIX se instalaron órdenes católicas de franciscanos, dominicanos y jesuitas que desarrollaron en especial una red de escuelas, hospitales y obras caritativas.

El sábado el papa oficiará una misa en un estadio de las afueras de El Cairo con todas las religiones católicas del país, especialmente la iglesias copta, armenia, maronita y melquita.

En una sala adyacente a otra de las iglesias de El Cairo, la de San José, franciscana, uno de los coros ensaya la ceremonia. Las voces de soprano, tenor y bajo se elevan majestuosamente, declamando cantos en árabe, italiano y francés, que se mezclan a los sonidos del piano, la flauta y el saxo.

Magdeline Michel, directora del coro, guía con amplios movimientos de brazos a una veintena de cantantes. "Para el uniforme, digamos camisa blanca y pantalón negro", dice en árabe con algunas palabras de francés.

"Obviamente, para nosotros es un gran honor (...) Es algo que puede no volver a repetirse en nuestras vidas", dice con entusiasmo este mujer de unos cuarenta años.

"La visita, a pesar del contexto, es algo que nos tranquiliza", prosigue Michel, profesora de francés, que asegura que el papa "viene a respaldarnos y eso nos permite sentirnos seguros".

- Del lado de los pobres -

Sus palabras hacen eco a las del patriarca de los coptos católicos, Ibrahim Isaac, para el cual la llegada del papa representa un apoyo "moral y espiritual", en momentos en que "la sucesión de incidentes suscita mucha decepción, a veces hay rabia".

Ya en diciembre un kamikaze del EI se hizo estallar en una iglesia de El Cairo, matando a 29 personas.

El pontífice argentino se entrevistará con el presidente Abdel Fatah Al Sisi, con el papa de los coptos ortodoxos Teodoro II, y con el jeque Ahmed Al Tayeb, gran imán de Al Azhar.

"La visita es muy importante para consolidar el diálogo interreligioso", confirma el obispo Yohana Kolta del patriarcado copto católico. "El papa Francisco restableció los puentes que habían sido cortados", agrega.

El viaje llega 17 años después de una visita de Juan Pablo II que dejó profunda shuellas.

"Era muy querido por los cristianos, pero también por los musulmanes, representaba la bondad y el amor a ojos de todo el mundo", recuerda el obispo, que no escatima elogios sobre el papa actual: "El papa Francisco es argentino, viene del tercer mundo, está del lado de los pobres y de los débiles".

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