Los carroñeros de las desgracias de México, como el asesinato de la niña Fátima

(AP Photo/Marco Ugarte)

Los feminicidios de Abril Pérez Sagón, Ingrid Escamilla y la niña Fátima, en semanas recientes, fueron de alto impacto en los medios y redes sociales. Sus nombres los conocemos, pero no fueron las únicas a las que quitaron la vida. En 2019 fueron asesinadas 2 mil 833 mujeres, de enero a septiembre, y solo 726 casos son investigados como feminicidios, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Los asesinatos de Abril, Ingrid y la Fátima causaron una gran actividad en las redes sociales donde fueron condenados hechos como la filtración de fotografías de Ingrid, realizada por autoridades a los medios y la negligencia con la que actuaron ante la desaparición de la menor de 7 años, que tres días después fue atendida. En ambos casos la actuación del gobierno de Claudia Sheinbaum fue cuestionado por diversos grupos de activistas feministas que reclamaron mayor compromiso en la defensa y garantía para las mujeres en la CDMX.

Los reclamos también se dirigieron al presidente López Obrador a quien le exigieron la instrumentación de políticas nacionales a favor de las mujeres y el cumplimiento de sus compromisos de campaña de impulsar la igualdad de género.

Las manifestantes protestaron afuera del Palacio Nacional, hicieron un llamado al presidente para que cesen los feminicidios y le reprocharon que no figure en su agenda la crisis de violencia de género, se haya olvidado de las mujeres y priorizado la rifa del avión presidencial.

La presencia de los medios en momentos de crisis es la oportunidad para señalar fallas en el gobierno y plantear demandas. Los bandos se definen, unos a favor y otros en contra de los principales actores de la política actual.

En redes sociales y en los medios la confrontación ha estado activa. Los seguidores de López Obrador repiten hasta el cansancio los argumentos del presidente enfatizando que problemas como el feminicidio se deben a la descomposición que sufre la sociedad mexicana por causa de las políticas neoliberales y la corrupción en la que sumieron al país, lo que trajo como consecuencia decadencia y falta de valores.

La tendencia en contra en redes sociales manifestó su inconformidad ante el gobierno de López Obrador y Claudia Sheinbaum al considerar que les “quedó grande el puesto en el gobierno”.

En redes sociales se publicó el hashtag #RenunciaAMLO con el que los opositores del presidente pidieron la renuncia de López Obrador argumentando la indignación que causaron los feminicidios de la niña Fátima y el asesinato de Ingrid Escamilla.

El hashtag comenzó a ser tendencia desde que se dio a conocer la noticia sobre el asesinato de la menor Fátima. Los participantes pidieron la renuncia del presidente quién en sus declaraciones, en la conferencia mañanera, al ser cuestionado sobre los recientes feminicidios, culpó a los gobiernos neoliberales por la violencia en el país.

Para las senadoras y senadores del PAN el asesinato de mujeres, niñas y niños configura una crisis que debe atenderse de inmediato. Denunciaron qué en ninguna de las 25 prioridades presentadas por el gobierno de López Obrador, se da relevancia a la protección de mujeres y niñas, ante la ola de violencia de género que crece en el país.

Los medios y las redes sociales se convirtieron en la arena desde la que los actores de la política se disputan el poder. A los que están en funciones los critican y atacan los que hoy son minoría. Es un coro de dimes y diretes. Las propuestas son pocas, pero todos se dicen feministas, aunque en el pasado no hayan apoyado causas como la libertad de la mujer para decidir sobre su cuerpo.

El tema de la violencia contra las mujeres y el feminicidio no se va a terminar por decreto ni poniendo en operación comisiones o fiscalías especializadas si no se atienden también el problema del machismo, la impunidad y la indolencia. No se arreglara evadiendo el tema ni subiéndose a él de manera oportunista.

Si los opositores de AMLO solo se dicen feministas porque justo ahora el contexto perjudica al presidente y si los fanáticos del mandatario son capaces de criminalizar a las víctimas con tal de defender a su líder, entonces lo que tenemos enfrente a un grupo de carroñeros. A los carroñeros que se alimentan de las desgracias de México