Los carísimos ventiladores que han puesto en entredicho la honestidad del gobierno de AMLO

REUTERS/Edgard Garrido

A finales de marzo, cuando China iba de salida de la pandemia que aqueja a cientos de países, el presidente Andrés Manuel López Obrador, firmó un decreto para que el gobierno federal pudiera adquirir de manera directa y sin licitaciones de por medio, equipo médico para atender a los enfermos de coronavirus.

Para los afectados por el Covid 19 en etapa crítica, que deben ser intubados para auxiliarlos en su respiración y conectados a un ventilador que inyecte aire a sus pulmones, este aparato es vital para que el enfermo salve la vida.

La pandemia del coronavirus avanzó rápidamente en el mundo y países como México no estaban equipados de manera suficiente para atender de manera simultánea a miles de enfermos. La circunstancia explica el decreto presidencial y que diferentes instituciones públicas integrantes del Sistema Nacional de Salud se asomaran al mercado internacional en busca de los respiradores necesarios para los hospitales a su cargo.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), como otros, llevó a cabo el procedimiento para la adquisición de respiradores a través de su delegación en el estado de Hidalgo.

La organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad denunció públicamente que el procedimiento del IMSS Hidalgo, se instrumentó para favorecer a León Manuel Bartlett Álvarez, hijo de Manuel Bartlett Díaz, titular de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Según investigación de Mexicanos Contra la Corrupción, el IMSS invitó a cotizar los respiradores a cinco empresas. A la empresa de León Manuel Bartlett, Cyber Robotics Solutions, se le solicitó que cotizara 20 ventiladores y a los otros cuatro proveedores se les pidió solamente enviar el precio por un ventilador.

El especialista en licitaciones del sector público Eduardo Ruscon, señala que “a estas cuatro empresas se les debió haber solicitado una cotización en idénticos términos, a todos se les debería haber pedido que cotizaran el requerimiento real del IMSS”. (El Sol de México, 1 de mayo de 2020)

El contrato que “ganó” León Manuel Bartlett fue por 31 millones de pesos por 20 ventiladores respiratorios. Cada equipo tuvo un costo para el IMSS de un millón 550 mil pesos, que es el precio más alto pagado por las instituciones públicas, desde que se declaró la emergencia sanitaria por Covid-19.

Para atender a los enfermos de Covid 19, en terapia intensiva, el IMSS, ISSSTE, Marina, Defensa Nacional y Secretaria de Salud importaron ventiladores respiratorios, en diferentes cantidades, de España, China, Eslovaquia, Alemania y Estados Unidos y en ningún caso se pagó el sobreprecio que obtuvo León Manuel Bartlett.

La empresa de León Manuel Bartlett, Cyber Robotics Solutions, es una comercializadora que vende lo que otros hacen. Los respiradores que vendió al IMSS los fabrica en México Imágenes & Medicina S.A. de C.V. y Bartlett los tenía almacenados para su venta.

La titular de la delegación del IMSS en Hidalgo, Claudia Díaz, considera que la compra de los respiradores que compró a León Manuel Bartlett, se ajustó a los términos de la licitación en cuanto a tiempo de entrega, disposición y precio. Considera que en tiempos de epidemia no se trata de ahorrar sino de salvar vidas. (Reforma, 3 de mayo de 2020)

Cuando López Obrador tomó posesión de la presidencia dijo en su discurso que no se haría responsable de lo que hicieran sus hijos porque ya eran mayores de edad. Este asunto cuestiona la veracidad de la política de su gobierno en contra de la corrupción y pone a prueba la solidez de la relación que mantiene con su colaborador al frente de la CFE, Manuel Bartlett Diaz.

Muchos estarán atentos al dictamen que entregue la Secretaría de la Función Pública (SFP) sobre la venta que realizó León Manuel Bartlett, si será exculpado como antes sucedió con su padre o si el presidente López Obrador pedirá a su colaborador que no se haga responsable de los actos de su hijo mayor de edad que, por los hechos, se ve que para él la pandemia es un rio revuelto en el que puede “pescar” algunos millones de pesos.

Este es un caso en el que se hicieron cosas malas que parecen buenas. Se incurrió en abuso para lucrar aprovechando la crisis sanitaria y desde luego la influencia paterna, es la típica conducta de un junior del circulo del poder.

En el ambiente quedan dos preguntas que deberá responder la SFP: ¿Sancionará López Obrador al hijo de su colaborador? Y ¿Por qué fueron más caros los ventiladores hechos en México?


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