Los campos petroleros de Canadá enfrentan oscuro escenario un año después de incendios

Por Julien BESSET
Este bosque cerca de Fort McMurray, en Canada, quedó carbonizado tras el paso de un gigantesco incendio en mayo de 2016; esta foto fue tomada el 18 de abril de 2017, un año más tarde

Un año después de los incendios forestales que sumergieron a la provincia de Alberta en el peor desastre natural en la historia de Canadá, el futuro de los campos petroleros continúa siendo sombrío, en el país con la tercera mayor reserva mundial de crudo.

La continua caída de los precios del petróleo ha forzado a las compañías a reducir sus costos, y muchas han tenido que frenar el procesamiento de crudo y arenas bituminosas, cuya extracción es más difícil y costosa que la del petróleo liviano.

"Los incendios forestales acentuaron los problemas", dijo a la AFP un subcontratista de Shell, Bilal Abbas, quien teme por su empleo después de que la compañía decidiera parar su producción en esta localidad.

En 2016, los trabajos de extracción y refinación se detuvieron durante un mes entero debido a los incendios forestales, reduciendo la producción en más de un millón de barriles de petróleo diarios, equivalente a 0,4% del Producto Interno Bruto (PIB) de Canadá, según cifras del gobierno.

Esto acabó prácticamente con la fiebre del petróleo que había empezado una década antes y que condujo a que conglomerados como ExxonMobil, Shell, Statoil y Total aumentaran sus inversiones, cuando los precios del crudo alcanzaron hasta los 100 dólares por barril.

En el corazón de esta rica zona petrolera está la ciudad de Fort McMurray, cuya población aumentó a unas 100.000 personas, muchas atraídas desde diferentes partes del mundo ante la posibilidad de ganar mucho dinero en la industria petrolera.

Sin embargo, este lugar del oeste de Canadá que recuerda a El Dorado, inició un oscuro periodo en 2014 al estallar la burbuja del petróleo. Entonces, Alberta entró en una gran recesión de la que empieza ahora a salir.

"Las empresas recortaron sus costos y anunciaron muchos despidos. La moral en Fort McMurray se vino abajo y los incendios forestales solo empeoraron la situación", dijo Abbas.

- Competencia por el Fracking -

El presidente de la asociación de productores de petróleo de Canadá, Tim McMillan, culpó a la revolución de las nuevas tecnologías del fracking, que en Estados Unidos han sido permitidas para la extracción y producción de gas de esquisto.

"Durante los años de Obama, esta innovación ayudó a que la producción de Estados Unidos alcanzara los 4,4 millones de barriles al día", dijo. "Eso es más que todo el petróleo que producimos en Canadá".

Como resultado, el mundo fue "inundado de hidrocarburos de bajo costo", dijo al agregar que el precio del petróleo liviano cayó alrededor de 50 dólares por barril. El precio del petróleo de Canadá cayó aún más por su escaso acceso al mercado global.

Aunque Canadá produce cerca de 3,6 millones de barriles de petróleo por día ubicándose como el sexto mayor productor mundial, la mayoría de su producción la vende a Estados Unidos, cuyo sector energético esta vinculado a la industria de Canadá.

"Nuestro cliente número uno es nuestro competidor número uno", dice McMillan. "Y bajo la administración de Trump, la competencia será más fuerte".

Siguiendo los pasos de Statoil y Shell, otras compañías o parte de ellas fueron atraídas por yacimientos en el exterior, y algunas --como ConocoPhillips y Marathon Oil-- buscaron terrenos más fértiles como los campos de esquisto en Dakota del Norte, en Estados Unidos.

La mayor firma de Canadá, Canadian Natural Resources and Cenovu, gastó más de 30.000 millones de dólares para comprar activos dejados por sus competidores.

Están determinados a incrementar las ventas de sus campos petrolíferos después de que los gobiernos de Canadá y Estados Unidos aprobaran recientemente la construcción de nuevos oleoductos en Estados Unidos y puertos costeros.

Pero la petrolera tendrá que hacer un trabajo cuesta arriba a causa de las regulaciones para la conservación del medio ambiente.

El sector produce una cuarta parte del total de emisiones de CO2 de Canadá. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha pedido reducir en 30% respecto a los niveles de 2005 la emisión de gases de efecto invernadero del país hacia 2030.

Desde que inició el año, el sector también debe pagar un impuesto de 22 dólares por tonelada de carbón, aplicado por el gobierno provincial de Alberta.

"No creo que se vaya a ver un nuevo crecimiento en los campos petroleros", reconoce la alcaldesa de Fort McMurray, Melissa Blake.

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