Los atentados de Barcelona en la era de las 'fake news'

La policía autónoma catalana estableció controles en los accesos a Barcelona. EFE

A una semana de los atentados de Barcelona y Cambrils, la gran mayoría de las piezas han ido encajando y ya quedan pocas dudas por resolver. Como mucho lo relacionado con la información facilitada por la Europol al Ministerio del Interior y su posterior cerrojazo a los Mossos. Sin embargo, en las horas que siguieron a la masacre quedó patente que estamos en plena era de las noticias falsas o ‘fake news’.

Para empezar cabe recordar que corrieron como la pólvora diversos tuits que erróneamente fueron dados como noticia. Tanto por algunos medios de comunicación que, presos de la dictadura de la inmediatez, los elevaron a la categoría de titular. Como por los usuarios que, creando su propio microsespacio de periodismo humano, acabaron organizando su propia información de lo ocurrido en Las Ramblas. Algo que originó el debate sobre la actuación de algunos testigos. ¿Ayudar o grabar? esa es la cuestión

Entre esos mensajes que se viralizaron sin control destacó este que seguro que les llegó a su correo, facebook o twitter: “Mi madre estaba a 2 calles de las Ramblas. Un taxista marroquí las ha llevado gratis a casa y les ha dicho que no todos son iguales” ¿Les suena?

Seguro que sí. Aunque no a todos ustedes les llegó de la misma manera. Algunos recibieron el mensaje original de Mertxe Pasamontes.

Y otros muchos lo recibieron por medio de otros perfiles, mucho menos personales. Julen, Viejas Banderas, Sisip R01… hubo miles.
Como bien contó la periodista Lola Cebolla, el taxista debió terminar agotado porque, reconstruyendo el hilo que nos estaba creando ante nuestros ojos, realizó no menos de 500 carreras en una sola tarde.

Obviamente aquí entran en juego los chartbots. Alguna vez se ha hablado de ellos en este blog. Un bot es un programa informático que imita el comportamiento humano, y un chatbot es el bot que simula una conversación con una persona. Se trata de cuentas falsas creadas de manera interesada para difundir el mismo mensaje por la red.

¿El objetivo? Amplificarlo sin dejar rastro.

¿El peligro? Que te pillen y quedar en fuera de juego como ha denunciado Ahora Madrid en alguna ocasión.

En este caso aún queda por discernir si se trató de bots islamofílicos, o de un usuario con ganas de lograr likes para sus bots y, de paso, futuras campañas.

En donde parece que no hay duda de la intención es en la ‘fake news’ que relacionó los atentados con el procés independetista. Hubo varias falsas noticias circulando. Pero la que más éxito tuvo es la de que Younes Abouyaaquob, el terrorista que condujo la furgontea, era un firme partidario de la causa independentista.

Rápidamente se enfangó el debate tratando de asociar el proceso soberanista catalán con el atentado terrorista. Y se polarizaron aún más las posiciones de los bandos enfrentados.

Medios de derechos como Ok Diario y La Gaceta fueron de los primeros en llevar esta noticia a su portada. Descubierto el pastel, tuvieron que asumir el error por publicar algo que en realidad no era cierto.

Tampoco lo fue que hubiera un tiroteo en La Boquería, o que uno de los terroristas se atrincherara en un bar.

Y una nueva falsa verdad es la que circuló asegurando que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, había desobedecido al ministerio del Interior no colocando barreras físicas en Las Ramblas. Después de azotar a una de las caras más visibles del movimiento Podemos/15M, resultó que la alcaldesa no desoyó a nadie, sino que la recomendación de Interior era para las Navidades de 2016. La intención era la de ampliar la supuesta vinculación del 15M con regímenes autoritarios y de paso dejar caer que la nueva izquierda española da alas a los terroristas y ejerce de reclamo por apoyar el ‘Refugees wellcome’.

Las ‘fake news’. embrollaron el relato de unos hechos que tardaron varios días en ser esclarecidos del todo. Y parece que han venido para quedarse. La sociedad debe apender cómo funcionan y a reconocerlas y el periodismo debe aprender de sus errores y no querer luchar siempre por ser el primero.