Los árboles, nuevas víctimas de la crisis económica en Zimbabue

Por Ish MAFUNDIKWA
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Un hombre atraviesa una zona desforestada en el distrito de Mhondoro Ngezi, en el centro de Zimbabue, el 1º de noviembre 2019

En Zimbabue, el medioambiente tampoco está a salvo de la crisis económica. Los cortes de electricidad, que paralizaron durante meses la mayor parte del país, han reactivado la producción de carbón vegetal y desfigurado sus bosques.

"Duele ver bosques diezmados así", suspira Miller Chizema, de 82 años, sentado en un tronco recién truncado de mopane, un árbol indígena, en el distrito de Mhondoro Ngezi (centro).

"La gente viene (a cortar leña) de Harare, donde se nos dice que la demanda de carbón es importante", prosigue el anciano, apoyado en su bastón". Nosotros, los ancianos, tratamos de desalentar tales prácticas, pero (...) es una cuestión de dinero y de supervivencia" para la población.

Zimbabue se enfrenta desde hace unos veinte años a una crisis económica interminable que el presidente Emmerson Mnangagwa, que sucedió, a finales de 2017, al dictador Robert Mugabe, no consigue frenar.

Escasez de agua, de combustibles, de medicinas y de dinero en efectivo, la vida cotidiana se reduce, para los 15 millones de habitantes, a una lucha por la supervivencia que se declina en todos los ámbitos.

Con los cortes de luz y el alto precio del gas, los zimbabuenses recurren al carbón para cocinar y calefaccionarse.

"La deforestación ya era importante, pero la crisis de la electricidad agravó la situación", explica Best Muchenje, responsable forestal del distrito de Mhondoro Ghezi. "El mopane es un objetivo privilegiado debido a su dureza y al carbón vegetal de calidad que produce", añade.

-Necesidad de alimentarse-

Cada año desaparecen 330.000 hectáreas de bosque, en su mayor parte debido a la agricultura, según Abednigo Marufu, director de la Comisión de Gestión Forestal.

La reforma agraria iniciada hace veinte años por Robert Mugabe, que se tradujo en la expulsión de miles de agricultores blancos, contribuyó a una tala descontrolada.

"La gente destruyó el bosque para cultivar tabaco", explica Marufu. Recientemente, la situación se agravó aún más debido a los cortes de electricidad. "Dondequiera que vayas (...) Zimbabue pierde muchos árboles porque no hay corriente y la gente necesita alimentarse, necesitan calentar sus casas", afirma.

"Cortamos y vendemos los árboles porque tenemos niños que alimentar y enviar a la escuela", confirma Enia Shagini. En Mhondoro Ngezi, esta joven madre de tres hijos vende la bolsa de 50 kilos de carbón a 8 dólares de Zimbabue (menos de medio dólar estadounidense). Un precio inmejorable para sus clientes, cuyas facturas de electricidad se cuadruplicaron en octubre.

Sin embargo, la producción de carbón vegetal en Zimbabue es ilegal mientras que la tala y el transporte de madera están muy regulados.

Pero. "¿cómo saber qué carbón se importa y cuál se produce localmente?", se defiende Abednigo Marufu, que se supone que debe hacer cumplir la regla. Una misión imposible...

En los últimos meses, las bolsas de carbón se apilan hasta varios metros de altura en el mercado de Mbare, a pocos kilómetros del centro de la capital.

Una revendedora, Prudence Mkonyo, asegura abastecerse en Nyamapanda, en la frontera con Mozambique. "Es difícil llevar el producto a Harare", reconoce. "Lo cargamos en camiones por la noche, pero a veces tenemos que lidiar con la policía en los controles de carretera. Hay que estar dispuesto a pagar sobornos para cruzarlos", explica.

Alertadas por la aceleración de la deforestación, las autoridades han realizado recientemente varias operaciones contra el contrabando.

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