Lo que significa (y lo que no) el descubrimiento de agua en la atmósfera de un exoplaneta

Recreación artística de lo que podría ser K2-18b | imagen NASA

Ha sido la noticia astronómica de la semana, posiblemente del mes. El astrofísico Angelos Tsiaras y su equipo de investigadores del University College de Londres han utilizado datos de la gran cámara angular 3 del Telescopio Hubble para analizar la atmósfera de un exoplaneta y han descubierto que contiene vapor de agua.

Para analizar y comprender mejor el alcance de este hallazgo debemos trasladarnos hacia atrás en el tiempo unos cuatro años. En 2015, los astrofísicos del European Southern Observatory (ESO) hicieron público el descubrimiento de varios cuerpos planetarios orbitando una estrella enana roja en la constelación de Leo, a unos 110 años luz de distancia de la Tierra.

El hallazgo fue muy interesante ya que alrededor de esa estrella, denominada K2-18, se encontraron dos posibles candidatos a exotierras, es decir planetas rocosos dentro de la zona de habitabilidad de su sistema solar. Pero el planeta K2-18b fue protagonista por otro motivo: con los datos disponibles, los investigadores no sabían si ese planeta era una super Tierra o un Neptuno en miniatura, es decir, si nos encontrábamos ante un gran planeta rocoso o una pequeña masa de gas similar a nuestros planetas gaseosos. Consiguieron determinar, con un notable grado de precisión, el radio y la masa de ese planeta, por lo que también se pudo averiguar su densidad, pero la duda continuó entre esas dos opciones.

Tamaño aproximado de K2-18b en comparación con la Tierra y Júpiter | PA Graphic

Aquí viene lo más prometedor. Estos días, hemos sabido que ese exoplaneta, localizado en la zona de habitabilidad de su estrella, también posee trazas de vapor de agua en su atmósfera, lo que lleva a pensar que podría albergar agua en su superficie. Sin embargo, prometedor no es lo mismo que confirmado y por eso, conviene ser cautos con algunas afirmaciones. Si somos rigurosos, y nos atenemos a lo publicado en Nature Astronomy, estamos ante una detección atmosférica de vapor de agua en un planeta dentro de la zona habitable de su estrella, es decir a una distancia en la que el agua puede existir en forma líquida.

¿Significa que hay vida en ese planeta?

No. Ni siquiera sabemos cómo es su superficie, no podemos decir si alberga vida. Nuestras técnicas de análisis y observación aún no llegan a ese nivel de detalle y todavía no podemos detectar con exactitud los biomarcadores que podrían sugerir que existe vida en otro planeta.

¿Significa que es un planeta habitable?

No necesariamente. De hecho, hay muchas posibilidades de que no lo sea. Que un planeta se encuentre en la zona habitable de una estrella, e incluso que tenga vapor de agua en su atmósfera, no es certeza de que pueda ser habitable. Existen muchos escenarios en los que, aún con una atmósfera que contiene vapor de agua, el ambiente del planeta es claramente adverso para las formas de vida que conocemos. Tan solo hay que pensar en Marte o Venus, que poseen vapor de agua en su atmósfera (aunque en pequeños porcentajes) y son hostiles para la vida.

¿Significa que es una Tierra 2.0?

No. Ni siquiera sabemos aún si K2-18b es un planeta rocoso. Podría ser una masa de gas como Júpiter y Neptuno, o podría ser un planeta océano. Con las herramientas que disponemos en la actualidad no podemos diferenciarlo, tendremos que esperar a que telescopios futuros, como el James Webb, nos ayuden en esa tarea.

Referencias científicas y más información:

Tsiaras, Angelos, et al. «Water Vapour in the Atmosphere of the Habitable-Zone Eight-Earth-Mass Planet K2-18 b». Nature Astronomy, septiembre de 2019, pp. 1-6. www.nature.com, doi:10.1038/s41550-019-0878-9.