Lo que no se cuenta de la contaminación ambiental

Nube de polución rodeando la ciudad de Zengzhou en octubre de 2016 / AFP PHOTO / NICOLAS ASFOURI AFP / NICOLAS ASFOURI

La contaminación ambiental se ha convertido en uno de los más graves problemas de nuestro tiempo. Amplias regiones del planeta rebasan con regularidad los niveles de seguridad recomendados por la OMS y cada poco tiempo surgen noticias de nubes de polución sobre la mayoría de las grandes ciudades del mundo. No hay que irse a China para comprobar los niveles records de contaminación, visible en ocasiones desde el espacio, sino que en España cada vez son más frecuentes las ciudades que se encuentran asfixiadas por la polución.

Todos conocemos las consecuencias de estos elevados niveles de polución ambiental: dificultades respiratorias, problemas cardiovasculares, incluso la semana pasada apareció un estudio que confirmaba que los altos niveles de polución aumentan un 20% el riesgo de sufrir un ictus.

Sin embargo, existen otras secuelas originadas o relacionadas con la contaminación ambiental que están pasando mucho más desapercibidas y que resultan igual de perjudiciales en aspectos menos conocidos.

La contaminación atmosférica nos afecta psicológicamente elevando los niveles de estrés y ansiedad | imagen Pixabay

Empecemos con un estudio, publicado en septiembre de 2017, que analizaba el impacto de la contaminación ambiental de una zona en las actividades criminales. El trabajo se engloba dentro del proyecto NOx Budget Trading Program y encontró una disminución significativa de los delitos violentos en los estados que participaban en este programa de disminución de gases Nox, como por ejemplo óxido nítrico (NO) o dióxido de nitrógeno (NO2).

El mismo artículo también registró un descenso en los delitos contra la propiedad en los mismos estados con menor contaminación. Los datos, siempre tomados con cautela para evitar falsas correlaciones, apuntan a que una menor contaminación ambiental puede “jugar un importante papel en la reducción de conductas violentas criminales”.

Los resultados de este trabajo se han repetido en otros estudios, entre los que destaca el publicado en la revista Psicological Science y en el que se puede leer literalmente: “La contaminación del aire es un grave problema que afecta a miles de millones de personas en todo el mundo. Aunque los costos ambientales y de salud de la polución son bien conocidos, la presente investigación investiga sus consecuencias éticas”. El estudio apunta que la contaminación ambiental puede incremental la conducta criminal y los comportamientos poco éticos al incrementarse también los niveles de estrés y ansiedad. Para estas conclusiones los investigadores han utilizado los datos de casi 10.000 ciudades en Estados Unidos y la India, analizadas durante 9 años, y han encontrado que los niveles de contaminación pueden llegar a “predecir” hasta seis tipos diferentes de conductas criminales.

La frase definitiva y más impactante de este estudio afirma: “La contaminación no solo corrompe la salud de la gente, también contamina su moralidad”. O lo que es lo mismo, la polución en nuestras ciudades no solo nos enferma sino que nos hace peores personas.

Altos niveles de contaminación ambiental se asocian a mayores tasas de criminalidad y conductas deshonestas | imagen Pixabay

Otro aspecto controvertido de la contaminación es su estrecha y controvertida relación con las tasas de suicidio. Es un campo polémico puesto que, a pesar de que existen incontables estudios que confirman este vínculo, el tema del suicidio es tan amplio que no es conveniente circunscribirlo a factores concretos.

No obstante, algo que ya parece obvio es que la contaminación ambiental contribuye a elevar los niveles de estrés y ansiedad en la población que la sufre. Un artículo publicado en la revista Science of The Total Environment hace tan solo unas semanas ofrece diversos puntos clave en casos de larga exposición a altos niveles de contaminación ambiental.

Los elementos más destacados de este estudio de cohorte se pueden resumir de la siguiente manera:

  • La contaminación del aire está asociada con problemas de salud mental.
  • La investigación se centra en el riesgo de muerte por suicidio y su relación con largas exposiciones a la contaminación del aire.
  • Los adultos expuestos a una alta contaminación del aire tenían una mayor probabilidad de muerte por suicidio.
  • Los adultos con una enfermedad subyacente y que viven en áreas metropolitanas eran más susceptibles a la exposición a la contaminación del aire.
  • La contaminación del aire puede ser un factor de riesgo para el suicidio consumado.

En resumen, la contaminación nos afecta no solo físicamente sino que nos afecta psicológicamente de numerosas maneras empobreciendo nuestra calidad de vida y alterando nuestra conducta.

Referencias científicas y más información:

Li, Teng, “The Effect of Air Pollution on Criminal Activities: Evidence from the NOx Budget Trading Program” SSRN: http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.3039207

Jin-young Min, Hye-JinKim, Kyoung-bok Min “Long-term exposure to air pollution and the risk of suicide death: A population-based cohort study” Science of The Total Environment, Volumes 628–629, 1 July 2018, Pages 573-579 https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2018.02.011

Jackson G. Lu, Julia J. Lee, Francesca Gino, et al. “Polluted Morality: Air Pollution Predicts Criminal Activity and Unethical Behavior” Psychological Science 2017 https://doi.org/10.1177/0956797617735807