Lo que la Iglesia nunca ha mostrado de María y Jesús


Pocos símbolos hay tan poderosos para el cristianismo como el nacimiento de Jesús -lo estamos viendo estos días en cada rincón-. Sólo es comparable a su muerte en la cruz.

En el nacimiento, María y José, bellísimos, miran embobados a su bebé recién nacido sobre un lecho de paja, rodeados de un buey y una mula para dar calor a ese recién nacido. Una estampa idílica. ¿Demasiado?

Hay algo que nunca hemos visto de ese momento del nacimiento de Jesús.

Algo que, hoy en día, sigue dando vergüenza.

Y es tremendo, porque lo que no da vergüenza alguna es la tortura. Los artistas de estos últimos dos mil años se han atrevido a retratar cada segundo del sufrimiento de Jesús en la cruz, cada gota de sangre, cada mueca de dolor, cada milímetro de cada herida. Los gestos de padecimiento inmenso de la madre acunando el cadáver de su hijo.

No hay reparo en mostrar cada detalle de la tortura.

La muerte eleva, hace digno a Jesús. Purga los pecados.

Pero nos da vergüenza que nos enseñen cómo nació.

El proceso más natural de todos. El de dar a luz a un ser vivo. A un hijo.

El parto.

María dando a luz a Jesús. Natalie Lennard.


La fotógrafa británica Natalie Lennard recreó hace un par de años cómo pudo ser el momento del nacimiento de Jesús. La Virgen María grita de dolor mientras José sujeta al niño saliendo del canal de parto. El momento exacto en el que la madre da vida al hijo de Dios. Una imagen tremendamente poderosa -el inicio de la vida de Jesús- que en la iconografía católica nadie ha recreado. Siempre vemos ya al bebé ya está envuelto en una sábana, a María como si no hubiera dado a luz, y a los pastores y los Reyes Magos adorando al pequeño.

Lennard ha querido "presentar a María en el momento de éxtasis y poder, dando a luz en un establo, sin que nadie le explique cómo tiene que colocar su espalda o cada cuánto tiempo debe inhalar aire. Representar a María en el poderoso momento de traer a Cristo a la Tierra, a las tranquilas y firmes manos de un José que participa activamente, es reivindicar que el humilde poder creador de la mujer es algo tan asombroso e inspirador como la mano creadora de Dios mismo".


María sufre dando a luz. Como cualquier mujer. Natalie Lennard.


La imagen ha levantado una oleada de críticas desde algunos sectores católicos. Porque aún, hoy en día, sigue dando asco el momento de dar a luz, el proceso más natural de la vida. Y no da asco el momento de la tortura en la cruz. ¿Por qué?