El error que Luis Enrique no puede volver a permitirse

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SEVILLE, SPAIN - JUNE 19: Luis Enrique, Manager and Marcos Llorente of Spain speaking during the UEFA Euro 2020 Championship Group E match between Spain and Poland at Estadio La Cartuja on June 19, 2021 in Seville, Spain. (Photo by Diego Souto/Quality Sport Images/Getty Images)
Diego Souto/Quality Sport Images/Getty Images.

La realidad de España ya nos ha quedado clara. Bien, ¿y ahora qué? ¿Cuáles son los siguientes pasos del proceso evolutivo de la Selección de Luis Enrique? Para que el seleccionador pueda seguir desarrollando su apuesta, debe disipar las dudas del día a día con argumentos convincentes, es decir, victorias. Y para ello, Marcos Llorente podría tener un papel mucho más importante del que ha tenido hasta ahora.

Bien es cierto que modelo e idea del equipo español llevan meses definidos en la pizarra de Luis Enrique, pero si por algo pasa el siguiente escalón del futuro más inmediato de la Selección española es por aprovecharse de la inspiración de sus convocables y lograr encontrar el equilibrio entre colectivo e individuo. Algo que hasta la fecha todavía no puede decirse que haya ocurrido con Marcos Llorente, desde que el curso pasado rompiera como uno de los futbolistas más determinantes, decisivos e indefendibles de LaLiga.

Recordemos que sus 23 goles producidos solo en Liga (12 goles y 11 asistencias) hicieron de Llorente el centrocampista español más productivo de la temporada pasada (entre Fabián Ruiz, Koke, Thiago, Pedri, Rodri y Busquets marcaron o asistieron en los mismos 23 tantos). Pero estos números no fueron suficientes para convencer a Luis Enrique de que la posición más favorable para su juego y beneficiosa para el equipo es la de interior derecho, por mucho que en las convocatorias siga apareciendo en el apartado de defensas.

“Al final es donde el año pasado di mi mejor versión, donde hice la mejor temporada de mi carrera y es donde más cómodo me siento", reconoció Llorente. "Los entrenadores lo saben, pero a veces tienen el pensamiento de que ayudo al equipo en otra posición y a mi no me queda más que respetarlo y jugar donde me pongan", concluyó. 

Su doblete de asistencias, más la innegociable cuota de llegadas a línea de fondo ante Georgia, volvió a evidenciar, en un contexto anímico complicado tras la derrota ante Suecia y un clima crispado por las dudas que deja el plan a la hora de resolver en las áreas, que su 'punch', determinación, insistencia, energía y la fe que Llorente tiene en sí mismo son recursos valiosísimos en un equipo con dificultades para sacar ventajas individuales.

BADAJOZ, SPAIN - SEPTEMBER 05: Marcos Llorente of Spain runs with the ball during the 2022 FIFA World Cup Qualifier match between Spain and Georgia at Estadio El Nuevo Vivero on September 05, 2021 in Badajoz, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)
David Ramos/Getty Images.

"Cuando tienes un jugador con la versatilidad que tiene Llorente sería hasta injusto colocarle solo en una posición. Incluso durante el partido cambia. Derrocha físico, tiene buen chut, buen centro y capacidad defensiva. Cualidades todas ellas que le hacen ser un jugador muy interesante", contrarrestó Luis Enrique en la rueda de prensa pospartido. "Escucho siempre a mis jugadores y ellos me tienen que escuchar también a mi", añadió el seleccionador, en una explicación más propia del no-rol que otorgó a Llorente en la Euro que de su rendimiento tras el 4-0 a Georgia.

La observación analítica nos permite explicar por qué durante la Eurocopa Luis Enrique terminó definiendo el perfil de sus interiores hacia el prototipo de jugador más especializado en dar continuidad a la circulación, juntar al equipo en campo contrario a través del pase, otorgar al bloque tiempo para progresar protegiendo el balón, asegurando la posesión y escondiendo las recepciones de posibles pérdidas (y contragolpes), como son Pedri y Koke, mientras el recurso de Llorente pasaba a diluirse por completo tras sus dos primeras titularidades, eso sí, como lateral derecho, ante Suecia y Polonia. 

Por eso, hasta la victoria de ayer en El Plantío, el rol del rojiblanco había pasado a ser el de un comodín al que recurrir en cualquier sitio cuando las piernas de los elegidos para ejecutar el plan inicial empiezan a fallar (entró para disputar la prórroga ante Suiza e Italia y en minuto 75 en Solna ante Suecia) y nunca el de una pieza vertebral que le correspondería a un argumento ofensivo tan diferencial como es Llorente en sí mismo.

No obstante, teniendo en cuenta que España es un equipo que necesita dominar el ritmo, someter al rival exprimiendo su control de la posesión y, principalmente, acertar en el marcador para empezar a escribir la narrativa a su favor mientras todos los elementos todavía estén bajo su control, disponer de un jugador como Llorente, capaz de producir y reproducir jugadas por sí mismo, de manera prácticamente autosuficiente, que exigen grandes esfuerzos en los rivales, que empujan, desordenan, estresan y acercan el gol, encaja como anillo al dedo en las lagunas competitivas en las que la Selección naufraga hoy por hoy. Veremos si Luis Enrique cambia de rumbo.

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