Llevas toda la vida guardando mal la lechuga

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El nivel de humedad es, probablemente, el aspecto más importante en la conservación de la lechuga, pero dar con el valor adecuado es complicado, por eso a aparece el 'óxido' que es lo que deja esas manchas marrones o rojizas en el tallo o las hojas. Además, el etileno (una hormona vegetal ) acelera la maduración de diversos alimentos. (Foto: Getty)
El nivel de humedad es, probablemente, el aspecto más importante en la conservación de la lechuga, pero dar con el valor adecuado es complicado, por eso a aparece el 'óxido' que es lo que deja esas manchas marrones o rojizas en el tallo o las hojas. Además, el etileno (una hormona vegetal ) acelera la maduración de diversos alimentos. (Foto: Getty)

Seguro que más de una vez te has preguntado qué son esos puntitos rojos o marrones que le salen a la lechuga y por qué se pone mala tan pronto si solo lleva un par de días en la nevera.

Mucha gente lo interpreta como un signo de que se ha estropeado, y también es uno de los motivos por los que solemos cumplir con el ritual de las verduras, que consiste en ir deshojando la lechuga para desechar las hojas pochas (las de las primeras capas) como si estuviéramos mondando una fruta. Cuando vamos a la compra hacemos todo lo posible por quedarnos con las lechugas que tienen mejor aspecto, las que tiene las hojas tiernas, crujientes y de un color verde brillante. Una lechuga con manchas marrones es menos apetecible, ¿verdad? 

lettuce in plastic bag
La forma en que guardamos los alimentos influye muchos en su conservación. La lechuga debe guardarse en los cajones de la nevera, ya que es la zona menos fría y la que mejor se adapta a las necesidades de este vegetal. Puede almacenarse durante unos 3-5 días. (Foto: Getty)

Sin embargo, tal y como recoge la publicación Reader ’s Digest, es un problema fácil de solucionar que tiene que ver con el exceso de humedad durante el almacenamiento de estas hojas verdes.

Como la mayoría de las verduras, la lechuga contiene mucha agua, que empieza a perder en el momento en que se recolecta. En el proceso del campo a la mesa va perdiendo frescura, y por eso, en ocasiones, en lugar de tener un aspecto impoluto, sus bordes o la parte blanca muestran una apariencia quemada o manchada. En principio, ese oscurecimiento puntual no supone un problema, es algo anecdótico y no guarda relación alguna con las intoxicaciones alimentarias.

Las <strong>manchas marrones</strong> están causadas por la exposición a un exceso de dióxido de carbono. A pesar de que este aspecto no invita al consumo, con retirar las partes más dañadas es posible comerlas sin riesgo. Pero en el caso de que las hojas muestren signos de viscosidad, sí debes tirar toda la lechuga. (Foto: Getty)
Las manchas marrones están causadas por la exposición a un exceso de dióxido de carbono. A pesar de que este aspecto no invita al consumo, con retirar las partes más dañadas es posible comerlas sin riesgo. Pero en el caso de que las hojas muestren signos de viscosidad, sí debes tirar toda la lechuga. (Foto: Getty)

Como decía, la lechuga es especialmente sensible a la falta o el exceso de humedad y también a algunas sustancias que emiten las propias plantas durante su cultivo y recolección. Muchos tipos de productos producen vapores invisibles de gas etileno.

El etileno se encuentra naturalmente en las plantas y hace que las frutas se ablanden y endulcen. Generalmente, esto provoca envejecimiento. De hecho, algunas frutas como las manzanas, plátanos o tomates también liberan altos niveles de etileno y afectan seriamente a los vegetales como la lechuga. También puede hacer que las zanahorias se vuelvan amargas y que las patatas broten más rápidamente.Sin embargo, no es justo culpar exclusivamente a otros alimentos: la lechuga produce algo de etileno por sí misma. La lechuga iceberg, por ejemplo, produce más etileno después de cortarla, lo que la hace aún más susceptible a las manchas rojizas.

Además, el etileno aumenta el 'amarilleamiento' de las hojas verdes. Los tractores, camiones y otras maquinas con motores de combustión, también pueden liberar gas etilieno y hacer que las plantas maduren más rápidamente. 

Si quieres alargar la vida útil de frutas y verduras, puedes colocar unas bolsas absorbentes en el fondo de la nevera. <strong>De esta forma puedes reducir los desperdicios de alimentos debido a su rápido deterioro. </strong>Foto: Getty.
Si quieres alargar la vida útil de frutas y verduras, puedes colocar unas bolsas absorbentes en el fondo de la nevera. De esta forma puedes reducir los desperdicios de alimentos debido a su rápido deterioro. Foto: Getty.

Por eso, durante el almacenamiento y distribución de los productos hortofrutícolas, se debe evitar la exposición al etileno. Esta hormona, en el caso de las lechugas, produce el desorden del que te estoy hablando, conocido como 'mancha rojiza en la lechuga', y por tanto, reduce la vida útil de todas las hortalizas de hoja. Los factores que influyen en la sensibilidad al etileno son la concentración del mismo, la variedad del producto y por tanto, la sensibilidad al gas, la temperatura de almacenamiento y el periodo de exposición.

Ahora ya sabes por qué es fácil encontrar lechugas que presentan zonas rojizas en el supermercado, sobre todo, en el corte del tallo. Seguramente, antes de llegar a los estantes del supermercado, han estado expuestas a un ambiente muy húmedo. Esa hidratación provoca una mayor producción de gas etileno que, a su vez, oxida ciertas partes de la lechuga y se tornan de ese color rojizo. Podemos cortarlas y tomarnos el resto de la lechuga sin problema. Ahora bien, si las hojas tienen una textura viscosa entonces sí deberías desechar esa lechuga porque puede contener bacterias peligrosas.

No obstante, recuerda que la conservación de la lechuga continúa en casa y también depende de ti. Hay un error muy común que podría acelerar el proceso de oxidación y hacer que las verduras se estropeen antes. Se trata del modo en que almacenamos las verduras. La mayoría guardamos la lechuga tal cual al llegar a casa, la metemos directamente en los estantes junto al resto de alimento e incluso conservamos el plástico en el que venía envuelta. Así lo que consigues es que la verdura se humedezca antes, ya que el plástico no permite que circule el aire alrededor de las hojas, lo que acelera el crecimiento del moho y las bacterias y la lechuga se pudre más rápidamente.

Lo siento, pero esto no vale. Debes esmerarte más y hacer todo lo posible para favorecer la frescura de las hojas, sino el agua que contienen puede evaporarse y es entonces cuando se marchitan y, si la evaporación es alta, empiezan a mostrar esas manchas oscuras en los bordes debido a que el agua se volalitiza.

Hay un sencillo truco para que no le salgan más manchas a tu lechuga: envolverla con papel. Según explica un artículo de Consumer, la revista de los supermercados Eroski, esto permite absorber el exceso de agua sin que las hojas lleguen a deshidratarse. También puedes colocar en el fondo de los cajones de tu nevera unas bolsas de algodón absorbentes, incluso venden almohadillas o unas hojas de uso doméstico que te ayudarán a conservar su frescura.

Estos son otros puntos claves a tener en cuenta para que la lechuga dure más:

  • Conserva la lechuga limpia y seca. 

  • Colócala en el cajón de las verduras de la nevera, evitando que toquen las paredes del fondo porque se congelarían y dañarían. Si no tienes cajones, al menos métela dentro dentro una fiambrera.

  • Añade un par de servilletas de papel de cocina entre las hojas. 

  • Las hojas enteras de lechuga duran más, es mejor que no las partas hasta que no vayas a consumirlas.

  • Si prefieres guardar las hojas por separado, entonces debes lavarlas de manera individual, con agua fría y una cucharada de vinagre o de lejía para uso alimenticio. No olvides enjuagarlas muy bien después y secarlas con un paño limpio, un papel absorbente o utiliza una centrifugadora para vegetales. Colócalas en un recipiente bien tapado e introdúcelas en la parte de la nevera destinada a los vegetales, cuya ubicación y temperatura evitan que la humedad dañe estos alimentos.

  • Otro truco para conservar la lechuga fresca para su consumo es guardar las hojas enteras en un envase, pero separadas por papel de cocina o con un pedazo de pan de cualquier tipo, y no importa si esta duro. Con este pequeño truco, podrás conservar la lechuga, su sabor y textura hasta tres días más y consumirla con confianza.

  • Es fundamental mantener la lechuga alejada de plátanos, manzanas y tomates para evitar la reacción química que generan entre ellas y que hacen que se estropeen antes.

  • La lechuga en bolsa dura más, pero se daña más rápidamente una vez abierta

  • Si cortas la lechuga con cuchillos de plástico o de cerámica, retrasas la oxidación. 

Recuerda que debes manipular y conservar de manera diferente las lechugas que compras enteras y las que vienen empaquetadas. Las primeras son recolectadas y llevadas a los mercados, están 'higienizadas' sólo por fuera y de manera superficial. Por eso debes lavar las hojas una a una y muy cuidadosamente, para evitar contagiarnos de enfermedades propias de estos vegetales.

La lechuga que viene en bolsa o bandejas son hojas de lechuga que han cortado y lavado previo al envasado, bajo cuidados y técnicas especiales. Suelen durar más (unos siete días), aunque también se estropea antes una vez abierto el envase. Precisamente una de las ventajas de este envasado es la capacidad para reducir la producción natural de la fruta o verdura del gas etileno, responsable de que se acelere la maduración. Además, estos productos vienen listos para consumir y se les ha eliminado las partes no comestibles. Pero, ¡ojo! no debes romper la cadena de frío, hay que conservarlos a una temperatura de unos 3 o 4 ºC hasta que se comen. En cualquier caso, recuerda siempre higienizar los alimentos antes de llevarlos a la mesa y de esta manera estarás contribuyendo a preservar la salud de tu familia.

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