Llegada del Sinn Fein al poder, ¿un riesgo para la cohesión del Reino Unido?

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El triunfo histórico del Sinn Fein plantea una pregunta primordial: ¿cuándo este partido buscará el referendo para la unificación de la isla de Irlanda?, que ha sido su misión histórica, poniendo en riesgo la unión del Reino Unido, pero que también tiene implicaciones para la política local y la de su vecina, la República de Irlanda.

En pocos lugares como en Belfast, la capital de Irlanda del Norte, que tradicionalmente ha querido mantenerse dentro del Reino Unido, se respira tanta división.

Si se nace en un territorio nacionalista, en contadas ocasiones se cruza al lado unionista, donde abundan las referencias a la reina Isabel II y ondean banderas del Reino Unido.

Y es que, aunque actualmente hay paz política, por el Acuerdo de paz de Belfast o del Viernes Santo, firmado en 1998, las fronteras invisibles de las comunidades siguen tan demarcadas como en el doloroso y violento pasado.

El de Irlanda del Norte es un conflicto muy complejo. Donde convergen nacionalismo y religión. Los republicanos, en su mayoría católicos, quieren que la isla de Irlanda vuelva a ser una sola, mientras que los unionistas, en su mayoría protestantes, quieren ser británicos.

Y esta ha sido la tensión política en cien años de existencia de esta región británica, que se creó para que quienes se sienten británicos puedan tener su territorio, pero lo cierto es que tienen que convivir con quienes buscan la unificación de la isla de Irlanda.

El momento histórico que trae el triunfo del Sinn Fein, conocido como el brazo político del Ejército Repúblicano Irlandes (IRA), para esta región es como un terremoto que se siente en todo el país.

Porque ese partido buscará cumplir con su promesa histórica: lograr la unificación de Irlanda dividida entre el Norte, que pertenece al Reino Unido, y la República, que está dentro de la Unión Europea.

Momento político ideal

El Sinn Fein ganó 27 sillas en la Asamblea de Irlanda del Norte, un triunfo importante, sin duda. Pero lo que en realidad sucedió es que los unionistas, agrupados en el Partido Democrático Unionista (DUP), perdieron votos.

Las cifras oficiales arrojan que el DUP obtuvo 25 sillas, solo dos menos que el Sinn Fein pero suficientes para ser el líder del Ejecutivo.

‘The Guardian’ resalta que las diferencias internas fueron claves: “este último éxito se debe más a la desunión interna del unionismo que a cualquier nueva adopción generalizada del republicanismo o la unificación irlandesa”.

Esta es, sin embargo, una coyuntura política inimaginable años atrás. Las líderes actuales del Sinn Fein, Michelle O'Neill y Mary Lou McDonald, han modernizado y moderado un partido que todavía lucha con su historia asociada al IRA.

Mientras que el DUP, que era hasta hace horas el partido más grande e históricamente votado de la región, atribuyó a las divisiones internas el fiasco en las elecciones que les arrebató el poder.

Esas diferencias entre unionistas son producto del Brexit. Con la salida del Reino Unido de la Unión Europea en 2020, la República de Irlanda e Irlanda del Norte que son la misma isla, se convirtieron en frontera física.

Para evitar que las fronteras avivaran las causas que dispararon el conflicto, conocido como The Troubles, se creó el Protocolo de Irlanda del Norte que fija la frontera en el mar de Irlanda, pero dejando a Irlanda del Norte dentro del sistema aduanero y el Mercado Común europeo.

Lo que ha originado, desde entonces, que el envío de alimentos, por ejemplo, desde cualquier ciudad británica a Irlanda del Norte, el mismo país, sea una exportación que ha jalonado aumento de precios y escasez. En los ojos de los unionistas, su provincia ya fue dividida del resto del Reino Unido.

Negociaciones para formar el Ejecutivo, la primera dificultad

Las tensiones entre las comunidades unionistas y republicanas se respiran también en Stormont, la Asamblea de Irlanda del Norte, un icono del acuerdo de paz, que ha sido testigo de las constantes crisis que han dejado a la región sin un gobierno estable en los últimos años.

Con el triunfo del Sinn Fein empieza, probablemente, la tarea más compleja, que es conformar el Ejecutivo que debe ser una coalición entre los unionistas y nacionalistas. Pero el DUP se niega hasta que el protocolo se modifique.

Sin embargo, cambiar ese protocolo, creado para firmar el Brexit, no está en manos del primer ministro, Boris Johnson, por más advertencias que haga de incumplir el acuerdo de divorcio.

Es una decisión de la Unión Europea hacerlo, pero el bloque ha dicho ya, en repetidas oportunidades, que el Brexit ya está negociado y firmado, aunque ha habido negociaciones entre Bruselas y Londres, pero pocos avances concretos.

Tanto la Unión Europea como el Reino Unido entienden las dificultades que enfrenta Irlanda del Norte y ahora se le agrega el ingrediente adicional de la urgencia para conformar un Ejecutivo.

El secretario de Estado para Irlanda del Norte, un ministro del gabinete de Johnson, instó a las partes a dejar las diferencias y formar un Ejecutivo que pueda gobernar. Sin duda, estaba hablándoles a los unionistas.

Referendo para la reunificación, cuestión de tiempo

La reunificación de Irlanda siempre ha estado presente. Tal es así que en el acuerdo de paz quedó consignado el mecanismo para la reunificación.

El triunfo del Sinn Fein es sin duda un momento histórico que va a animar a los nacionalistas a seguir con su quimera de la unificación de la isla de Irlanda, lo más pronto posible.

Ese referendo necesita, necesariamente, tener el visto bueno del gobierno central en Londres. Sin embargo, según la BBC, solo un tercio de los votantes apoyaría la celebración de este.

No hace parte de la agenda inmediata del Sinn Fein, que quiere enfocarse en atacar la crisis del costo de vida y de mostrar que pueden ser un gobierno competente porque de esto depende que también que puedan ganar las elecciones en la República de Irlanda.

Pero la líder del partido en Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, dijo que las conversaciones sobre la reunificación de la isla de Irlanda van a continuar.

La posibilidad de la separación de Irlanda del Norte del Reino Unido, que podría empezar a materializarse pronto, plantea preguntas sobre la estabilidad y unión del Reino Unido como conjunto.

Resulta paradójico que, durante el Gobierno de Boris Johnson, que firmó el Brexit para mantener la esencia británica unida, la estabilidad y la unidad del país nunca había estado tan amenazada.

Mientras en Irlanda del Norte el Sinn Fein inicia un posible camino para cumplir su misión histórica, en Escocia, los nacionalistas, también buscan un segundo referendo de independencia del Reino Unido.

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