Llega a Alemania el primer barco de regasificación de gas natural licuado

Este enorme barco esuna de las claves del logro de Alemania, que en solo nueve meses ha conseguido cortar su dependencia del gas ruso.

El Neptune, de más de 280 metros de longitud, es una terminal flotante de regasificación de gas natural licuado. Ha llegado al puerto de Mukran, en el mar Báltico, pero su destino final será el puerto industrial de Lubmin.

Una vez allí, el Neptune servirá para transformar el gas natural licuado (GHL), que llegará en estado líquido dentro de grandes metaneros, en gas natural en estado gaseoso, antes de inyectarlo en la red de gaseoductos para que sea usado por las industrias y los hogares alemanes.

"Esta terminal tiene una capacidad de 5 200 millones de metros cúbicos de gas y esto es suficiente para abastecer a 2 millones de hogares durante un año", explica Stephan Knabe, presidente del consejo de supervisión de Deutsche ReGas.

La terminal de Lubmin ha sido creada en un tiempo récord y estará lista para entrar en funcionamiento en cuanto se superen las últimas trabas políticas y administrativas.

"El 1 de diciembre tendremos todos los elementos técnicos de la terminal preparados, pero el barco solo entrará en el puerto de Lubmin cuando la Comisión Europea haya dado su aprobación", dice Stephan Knabe.

Alemania apuesta por el GNL, que llegará al país por barco desde países como Estados Unidos, Noruega o Emiratos Árabes, para sustituir al gas natural procedente de Rusia. Berlín tiene previsto construir otras cinco terminales de gas natural licuado, que entrarán en funcionamiento el año que viene.

Scholz: "Alemania está lista para el invierno"

El canciller alemán ha asegurado esta semana en el Bundestag que Alemania está lista para el invierno, haciendo referencia al hecho de que los depósitos de gas alemanes están repletos, gracias, en buena medida, a la agresiva política de compra de gas del país en los mercados.