La llama olímpica iluminará a su paso la reconstrucción de Fukushima

Harumi OZAWA, avec Andrew MCKIRDY à Tokyo
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Japón inicia este jueves en Fukushima el recorrido de la llama olímpica de los Juegos de Tokio, una forma de mostrar al mundo la reconstrucción de esta región del país, diez años después de la catástrofe nuclear que sufrió.

El recorrido por relevos de la antorcha olímpica comenzará el jueves a una veintena de kilómetros de la central nuclear de Fukushima Dai-ichi, donde el 11 de marzo de 2011 un terremoto de fuerza 9.0, seguido de un gigantesco tsunami, provocó la fusión del núcleo de los tres reactores.

La catástrofe provocó 18.500 muertos y desaparecidos, con localidades enteras de la prefectura de Fukushima inhabitables a causa de la radiación. Por lo que decenas de miles de personas tuvieron que ser desplazadas.

Y aunque diez años después aún queda mucho trabajo por hacer, para los participantes en la carrera de relevos de la llama olímpica la ocasión permitirá enseñar al mundo los avances en la reconstrucción.

"Visto desde fuera, parece que el tiempo se haya detenido en Fukushima" pero "creo que la imagen que tiene la gente cambiará cuando vean la pasión de los corredores y el público presente en el recorrido", piensa Hanae Nojiri, presentadora de una cadena local de televisión y que participará en los relevos.

- "Sentimientos encontrados" -

Las numerosas restricciones que impone la pandemia de coronavirus a la realización de los Juegos obligó a la organización a tomar medidas como prohibir la llegada de espectadores extranjeros y reducir las festividades en torno al paso de la llama olímpica por Fukushima. La ceremonia de inicio se celebrará sin público así como la primera etapa del relevo.

10.000 corredores transportarán este símbolo del olimpismo a través del archipiélago nipón, bajo estrictas medidas de sanitarias.

Los espectadores podrán situarse en los márgenes de la carrera pero no podrán aclamar a los participantes. Los organizadores avisaron que podrían suprimir ciertos recorridos si se reúne mucha gente.

"Los vecinos de la zona esperan este momento con impaciencia, muchos querrán acercarse", afirmó a la AFP Yumiko Nishimoto, una de las participantes en el relevo, que afirma tener "sentimientos encontrados" respecto a las restricciones.

"Me pregunto si los organizadores no habrían podido hacer un esfuerzo, ya que el acto se desarrolla al aire libre", añadió Nishimoto, ya que, como señala, el número de contagios en Fukushima es mucho menor al de Tokio.

Nishimoto, igualmente al frente de un proyecto ciudadano para plantar 20.000 cerezos en la región, no quiere que el coronavirus arruine esta ocasión para mostrar al mundo "los aspectos positivos, y también negativos" de la reconstrucción.

- 'El mundo sigue pensando en ellos' -

Los organizadores y autoridades japonesas quieren hacer de la cita de Tokio los "Juegos de la reconstrucción" y no dejan de alabar su impacto positivo en la región.

Sin embargo, el acceso a cerca del 2% de la superficie de la prefectura de Fukushima sigue prohibido por la radiación y las comunidades apenas han empezado a reconstituirse.

"Se van a hacer relevos cerca de zonas a los que los vecinos no pueden volver, eso no se puede esconder", apunta Hanae Nojiri. "Es la realidad y hay que entenderlo".

Pero "mucha gente aquí mira al futuro con una sonrisa en la cara y quiero que esto se vea", añade.

William McMichael, profesor de origen canadiense de la Universidad de Fukushima y que vive en la prefectura desde 2007, lucha desde la catástrofe por cambiar la imagen de su región de adopción, haciendo venir a la universidad a estudiantes extranjeros.

"Había una gran diferencia entre lo que se contaba de Fukushima en el mundo y lo que estaba ocurriendo realmente", dice McMichael, que pone de ejemplo cómo desde el exterior se hablaba de la extensión de "tierra contaminada"

McMichael, que llevará la llama olímpica durante la tercera etapa del relevo, desea que "los habitantes de Fukushima se den cuenta de que el mundo sigue pensando en ellos", y celebra que la prefectura tenga un papel importante en los Juegos a pesar de la pandemia.

Fukushima acogerá las competiciones olímpicas de béisbol y de softball, recogiendo algo de la atención que el planeta dedicará a los Juegos.

Diez años después, "Fukushima se ha recuperado", considera Hanae Nojiri, quien espera que esta "actitud positiva" de al mundo un rayo de esperanza frente a una crisis sanitaria sin precedentes.

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