Fabada Litoral, un éxito gastronómico español y no tan español

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Abuela, ¡esto está de muerte!” Imposible olvidar la cara de satisfacción de la legendaria abuela que hacía pasar por casera una fabada de bote. Litoral conquistó a los consumidores de toda España con una serie de anuncios en los que aquella buena mujer vestida de negro deleitaba a los familiares y enseñaba a comer bien a los jóvenes.

Pero mucho antes de eso, antes incluso del debut televisivo de la mítica señora, la fabada de Litoral tuvo un inesperado éxito al otro lado del charco, muy lejos de la tierra de la sidra y el cabrales: la marca triunfó en Cuba años antes de hacerse omnipresente en el mercado español.

Aunque ahora todos relacionamos a Litoral con la fabada, cuando en 1942 se fundó la empresa en un barrio de Gijón no eran legumbres lo que producía, sino conservas de pescado. El éxito de los primeros años les animó a expandir el negocio y empezaron a elaborar la que se convertiría en la fabada en lata por excelencia.

El nuevo producto se vendía bien en la zona, pero el inesperado punto de mayor demanda resultó encontrarse en Cuba. ¿A qué se debía ese insólito amor de los cubanos por el guiso asturiano? ¿Habían decidido cambiar los frijoles por las fabes?

Fabada asturiana, el plato que catapultó a la fama a Litoral. Imagen vía Getty.
Fabada asturiana, el plato que catapultó a la fama a Litoral. Imagen vía Getty.

En realidad, la respuesta se encuentra en los miles de emigrantes que durante los siglos XIX y XX abandonaron Asturias para hacer las Américas. En aquella época había una importante colonia de asturianos en la isla, que encontraron en las latas de fabada Litoral una manera de saborear un pedacito de su lejana tierra.

Resultó también que uno de los familiares y propietarios de Litoral residía en Cuba y, viendo el éxito cosechado allí, ayudó a expandirlo por otros países americanos con fuerte presencia de inmigrantes asturianos. Así fue como Litoral empezó a vender fabadas como churros en países como Colombia, Venezuela, México y República Dominicana.

Litoral hizo el camino inverso al habitual: normalmente una empresa se afianza en su propio país y luego se lanza a conquistar otros mercados. En este caso, fue a raíz del éxito transatlántico que Litoral se animó a expandir su presencia en la piel de toro y a aumentar su catálogo de productos con otros guisos tradicionales como el cocido y las lentejas.

La abuela de los anuncios se fue adaptando a los tiempos y pasó de recibir a sus parientes urbanitas en su pueblo a viajar ella misma a la ciudad, decidida a combatir la comida rápida a base de latas de rica fabada artesanal. Pero, aunque pocos lo recuerden, las fabes de Litoral ya habían recorrido el mundo décadas antes.