El libro 'Banda de cosacos' acerca el mito de la Nueve a realidad histórica

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Zaragoza, 7 may (EFE).- 'Banda de cosacos. Historia y memoria de la Nueve y sus hombres' es el libro en el que durante doce años de investigación Diego Gaspar Celaya, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, ha aproximado a la realidad histórica el mito creado en torno a una compañía del Ejercito francés formada por voluntarios españoles que liberó París el 24 de agosto de 1944.

En los innumerables archivos que ha consultado y a los que ha tenido acceso, Diego Gaspar (Zaragoza, 1982) ha podido determinar que la Nueve, a la que en principio se consideraba como una compañía prácticamente solo de españoles con algo menos de 200 hombres, contó desde su formación en 1943 hasta su disolución en 1945 con un total de 360 hombres de los que 181 fueron españoles.

Pregunta: ¿Por qué comienza a profundizar en la historia de la Nueve?

Respuesta: En 2008 inicio la investigación porque quedo fascinado por la historia de esta compañía de la que no conocía nada y me parece espectacular.

P: ¿Qué es lo primero que le hace ver que tiene trabajo por delante?

R: Las preguntas surgen al comparar los testimonios que hay de sus componentes y los archivos y no cuadraban. Francia libera los archivos en 2008-09 y dejan de tener derogaciones y pasan a ser libremente conocibles.

P: ¿Cómo plantea la investigación?

R: Hay un periodo que lo empleo en identificar a todos sus componentes y consultar los archivos uno por uno allá donde los haya. El reto para el historiador es que no hay un solo archivo, sino varios y en diferentes sitios de Europa. Además, hay que identificar a todos sus componentes porque algunos de ellos sirven con pseudónimo y también ubicar donde estuvieron. Con este trabajo tengo muchos elementos y momentos con el que confeccionas un cuadro abstracto en el que empiezan a aparecer nombres que hasta la fecha no se habían identificado como componentes de la Nueve.

P: ¿Qué era la Nueve?

R: La Nueve es una compañía de combate de un regimiento del Ejercito francés que se inició con una mayoría de soldados voluntarios españoles que estuvo repleta de voluntarios de guerra transnacionales.

P: ¿Y fue así durante toda su existencia?

R: No. Al final la Nueve es un grupo humano con mucha pluralidad y muchos matices con hasta 14 nacionalidades. En sus dos años de vida pasan por ella 360 personas, identificadas hasta ahora con este trabajo y es cierto que en un primer momento son mayoritariamente españoles, pero va evolucionando con el paso de los años.

P: ¿Y cómo cambia el grupo?

R: En esos dos años el grupo humano cambia, por la guerra, los heridos, el frío y la muerte. Ver esa evolución del grupo humano es lo más bonito y acaba siendo diferente de lo que hasta ahora había sido y se rompe el mito.

P: ¿Por qué se tarda tanto tiempo en recuperar la memoria y la historia de la Nueve?

R: La recuperación de esta memoria esta marcada en Francia porque cuando acaba la guerra necesita reponerse y reinventarse del armisticio de 1940, el que firma Petain con Alemania; y el colaboracionismo nazi, aunque en aquel momento en Europa hubo mucho más colaboracionismo que luchadores en favor de la libertad. Para Francia es una forma de pasar página y proyectar una imagen de ganador de la guerra a pesar de las contradicciones que vivió.

P: Pero los españoles de la Nueve siempre han reconocido que albergaban la esperanza de que primero era liberar Francia del nazismo y después les ayudarían a liberar a España del franquismo.

R: No existe ninguna promesa por escrito en firme de la República francesa de ir a liberar a España después de liberar a Francia. Y luego está que la España de Franco no permite recuperar la historia de los que considera antiespañoles. Es lo que sucede con la División Azul, que se instrumentalizó y con el paso del tiempo se acaba ignorando el motivo por el que fueron a Rusia y hace que el régimen de Franco termine cambiando su discurso.

P: Entonces, ¿está condicionada tanto por España como por Francia esta recuperación?

R: Si. El objetivo de unos y otros pasa a ser reconstruir tu historia y tu identidad nacional y poner en valor los episodios que hayan sido positivos.

P: ¿Quiénes empiezan a dar a conocer la historia de esta compañía?

R: Los primeros que la ponen de relevancia y abordan la temática de la historia de la Nueve son Antonio Vilanova en 1969 y Eduardo Pons Prades en 1975, mientras que el primer estudio de referencia para los historiadores es el de Secundino Serrano, pero la que rompe la baraja es Evelyn Mesquida, que con la publicación del primer libro exclusivo de laa Nueve es la que anima a los homenajes. Es un trabajo clave en dar a conocer la historia, recoger testimonios entrevistando a los que viven, porque en ese momento tiene acceso a la fuente.

P: Cuando aborda el trabajo, también tiene acceso a algunos de los combatientes españoles que todavía viven y en alguno de esos testimonios detecta que hay cosas que no concuerdan.

R: Así es. En unos cuantos casos se produce una evolución de la memoria, como en el de Rafael Gómez, que en 2010 me reconoce que no entró en la plaza del Ayuntamiento de París el 24 de agosto porque estaba en otro sitio y unos años después aseguraba que había entrado en ella. Hay una reeducación de la memoria o una deconstrucción de la historia. Por eso es fundamental recoger los testimonios de las fuentes primarias y compararlos.

P: Esta es uno de las aportaciones de su trabajo, como la llegada a Berchtesgaden (el nido del Águila y refugio de Adolf Hitler), que cambia bastante las cosas de como se habían contado hasta ahora.

R: Hasta ahora nadie había profundizado ni identificado a los componentes de la Nueve, ni lo había hecho en sus vidas, ni en su experiencia de combate ni en su forma de relacionarse. Además, acaba instrumentalizada porque aunque ellos no eligen estar en el candelero, mucha gente los pone allí. Y al final los mitos que se crean a su alrededor acaban contaminando su memoria y la distorsiona. Por eso, terminan creando un relato más sencillo que la industria cultural lo explota.

P: En el libro describe como cada combatiente español o de otra nacionalidad tiene sus propias circunstancias para llegar hasta allí.

R: Para los componentes de la Nueve su llegada o su salida es consecuencia de un camino lleno de pequeñas decisiones que marca el itinerario de su vida. Son gente que no se van a Francia porque quieren hacerlo. Se van huyendo de una guerra que han perdido y se ven metidos en otra que no quieren y alistamiento tras alistamiento se convierten en profesionales de la guerra y en el trayecto pierden su juventud.

P: Y al final algunos hasta acaban reenganchándose a seguir en otras guerras.

R: Muchas veces pienso lo difícil que tiene que ser readaptarse tras la Segunda Guerra Mundial y pensar: "llevo nueve años pegando tiros y ahora qué". Por eso algunos incluso acaban yendo a la guerra de Indochina. Además ninguno de ellos reconstruye su vida en España porque aquí saben que les esperan represalias.

P: Otro aspecto que destaca en la fase final de la compañía, que tuvo una media de edad de 27 años, es que sobre todo los españoles recibieron a los nuevos como si fueran una familia y los adoptaron.

R: Ellos son los mayores y con más experiencia que los franceses que llegan al final a ocupar sus puestos y por eso los veteranos acogen a los más jóvenes. Ejercen de padres y establecen una relación paterno-filial.

P: Apunta en el libro que Joseph Putz dice de ellos que antes que militares son guerreros.

R: Destacan en general por tener un espíritu más combativo por el componente ideológico, pero al final se adaptan al funcionamiento estandarizado del ejercito.

P: También queda claro el respeto que sienten por sus mandos: Philippe Leclerq, Joseph Putz y Raymond Dronne.

R: A Putz lo valoran por haber peleado en España como brigadista, y también son fieles a Leclerq y Dronne y también a (Charles) De Gaulle porque es la referencia por su oposición a Petain y el colaboracionismo. Todo eso a pesar de que los militares franceses tienen posiciones conservadoras pero lo que les valoran es la lucha por la libertad y contra el fascismo.

P: ¿Qué va a encontrar el lector en este libro?

R: Esto es un libro de historia, que soy consciente que algunos denostarán porque rompo mitos, pero es que los mitos están ahí para intentar desmontarlos o demostrarlos y así dar una visión ajustada de la realidad.

José Luis Sorolla

(c) Agencia EFE

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