Libios festejan los diez años de la revolución que derrocó a Gadafi

Rim TAHER
·3 min de lectura

Los libios celebran este miércoles el décimo aniversario del inicio de la revolución que derrocó a Muamar Gadafi en 2011, y que dejó desde entonces al país sumido en la guerra civil y el caos.

Sin embargo, un acuerdo político firmado el 5 de febrero afianza la esperanza de una pacificación de este país petrolero, que tiene la mayores reservas de oro negro del continente africano.

En las principales ciudades de Tripolitania, la gran región occidental, las autoridades locales planificaron varias ceremonias con discursos, canciones y fuegos artificiales.

El jefe del Gobierno de Unidad Nacional (GNA), Fayez al Sarraj, reconocido por la ONU, presenció en la noche del martes en la Plaza de los Mártires de Trípoli el encendido de la antorcha de las celebraciones oficiales.

A pesar de las restricciones sanitarias contra el covid-19, centenares de personas asistieron a la ceremonia y cantaron canciones patrióticas y agitaron banderas.

Las principales celebraciones se llevarán a cabo en esta gran explanada bordeada de edificios de arquitectura italiana en el corazón de la capital, antes llamada "Plaza Verde" y donde a Gadafi le gustaba pronunciar discursos.

El martes también se organizó un primer desfile militar en Tajura, en las afueras de Trípoli.

En los últimos días Trípoli, donde vive la mitad de la población libia, fue remozada y las calles están adornadas con pancartas, arcos luminosos y decoraciones.

Las fachadas de las casas fueron pintadas y los equipos de la Compañía Nacional de Obras Públicas repintaron las señales de tránsito en las calles y reemplazaron faroles en el casco antiguo.

En todas las esquinas, los vendedores ambulantes ofrecen globos con los colores nacionales y la bandera de la independencia de Libia en 1951 así como también la bandera bereber, emblema cultural e identitario de una parte de la población libia.

Las autoridades del este del país, región controlada por el mariscal Jalifa Haftar, no anunciaron por su parte ninguna celebración, ni siquiera en Bengasi, cuna de la revolución y la segunda ciudad más grande de este país de África del Norte.

- "Catástrofe" -

"Salir a celebrar el aniversario de la revolución sería una locura porque esta revolución fue una catástrofe que desperdició años de estabilidad", dice Jamis Al Sahati, un activista radicado en Cirenaica, la gran región oriental.

Diez años después de la revolución y de la intervención al amparo de la OTAN, que concluyó en octubre de 2011 con la muerte del "Guía" Gadafi, Libia sigue dividida entre dos poderes antagónicos y sufriendo la injerencia extranjera.

"Todavía no se ha hecho justicia para las víctimas de crímenes de guerra y graves violaciones de derechos humanos, incluidos asesinatos, desapariciones forzadas, torturas, desplazamientos forzados y secuestros cometidos por milicias y grupos armados", lamentó el martes la organización de derechos humanos Amnistía Internacional.

El día a día de los libios ha estado marcado durante varios años por la escasez de dinero y gasolina, por cortes de energía y una inflación galopante.

El GNA, instalado en Trípoli en 2016 al cabo de una mediación de la ONU, cuenta con el fuerte apoyo de Turquía.

El gobierno opositor, liderado por Haftar y establecido en Cirenaica, cuenta con el apoyo de Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Rusia.

Tras el fracaso de la ofensiva de Haftar para apoderarse de Trípoli en 2020, hubo varios intentos de mediación.

La ONU logró en octubre pasado un acuerdo de alto el fuego que, a diferencia de los precedentes, es respetado.

Las negociaciones entre las fuerzas libias en los últimos meses concluyeron en un acuerdo para celebrar una elección presidencial en diciembre de 2021.

El 5 de febrero se designó un ejecutivo de transición, dirigido por el primer ministro interino Abdul Hamid Dbeibah, y un Consejo presidencial transitorio encabezado por Mohamed al Menfi.

rb-hme/elm/bfi/zm/mar