Liberado bajo fianza uno de los líderes de las protestas de Hong Kong de 2014

EFE/MIGUEL CANDELA

Hong Kong, 15 ago (EFE).- El hongkonés Benny Tai, uno de los fundadores del Movimiento de Ocupación del Distrito Central de Hong Kong que cobró protagonismo durante la llamada "Revolución de los Paraguas" de 2014, fue liberado este jueves bajo fianza, después de tres meses de cautiverio.

A su salida de prisión, Tai se mostró orgulloso de formar parte de la oposición a la polémica propuesta de ley de extradición que supuso la chispa de las protestas por las que, opinó, muchos "se han sacrificado para defender los valores centrales de Hong Kong".

"Aunque ahora el camino sea incierto, y sea muy difícil y duro, creo que el futuro de Hong Kong será brillante. La era dorada llegará y creo que no está muy lejos", aseguró Tai, citado por la televisión hongkonesa RTHK.

El caso de Tai sigue pendiente de apelación por parte de la Justicia hongkonesa, pero mientras tanto el antiguo líder civil, si bien mostró su apoyo a las protestas, optará primero por unos días de descanso junto a su familia.

Mientras tanto, las consecuencias de las protestas parecen haber llegado a la frontera de Hong Kong, no solo por el despliegue militar del pasado fin de semana en la vecina Shenzhen, sino por la información publicada por el diario hongkonés South China Morning Post sobre registro de teléfonos móviles de los viajeros en el paso a China en busca de contenido sobre las manifestaciones.

De los diez casos de viajeros hongkoneses entrando a la China continental que el rotativo consultó, cinco aseguraron que las autoridades les inspeccionaron los mensajes privados en puntos de control entre Hong Kong y Shenzhen, así como fotografías y mensajes relativas a junio y julio, meses en los que también se registraron protestas.

Además, este miércoles, mientras el aeropuerto regresaba a la normalidad tras dos días de cancelaciones masivas de vuelos debido a las protestas en la terminal, se produjeron algunos incidentes a última hora de la noche.

Por ejemplo, Hong Kong celebró el festival del Fantasma Hambriento, un festejo budista durante el que habitualmente se quema dinero falso para apaciguar a los espíritus.

Varios manifestantes optaron por quemar billetes con imágenes de policías impresos, "combinando la tradición del Fantasma Hambriento y el activismo político", según RTHK.

Cuando la policía empezó a perseguir a las personas que prendían fuego al dinero falso, éstas se refugiaron en un centro comercial al que el personal del mismo impidió acceder a los agentes.

Hong Kong va camino de su undécimo fin de semana consecutivo de protestas masivas, que comenzaron en junio con la oposición a una controvertida propuesta de ley de extradición pero que han evolucionado hacia una serie de demandas de mejora de los mecanismos democráticos de la ciudad.

Sin embargo, la violencia entre la Policía y algunos de los manifestantes es cada vez mayor, en una espiral que hay ido en aumento con la sucesión de las marchas de protesta.

En este sentido, el domingo hubo algún incidente en el que un número indeterminado de policías resultaron heridos por quemaduras después de que los manifestantes lanzaran cócteles molotov, algo que para Pekín constituye "un serio delito penal y una señal de terrorismo".

Por su parte, la Policía ha ocasionado decenas de heridos con sus actuaciones, y recientemente hirieron en un ojo a una mujer que, según fuentes de los servicios sanitarios, podría perder completamente la visión del mismo.

Bajo la fórmula "Un país, dos sistemas", Pekín se comprometió a mantener la autonomía de Hong Kong y respetar una serie de libertades inimaginables en la China continental hasta 2047, tras recuperar la soberanía del territorio de manos británicas en 1997.

Pero muchos manifestantes vieron en la polémica propuesta de ley de extradición -cuya tramitación fue declarada "muerta" por el Ejecutivo hongkonés a principios de julio- un intento de China de entrometerse en los asuntos de Hong Kong.