Legislativas en Jordania en plena crisis económica, social y sanitaria

Kamal TAHA
·3 min de lectura
Carteles electorales en una calle de Amán, la capital de Jordania, el 3 de noviembre de 2020
Carteles electorales en una calle de Amán, la capital de Jordania, el 3 de noviembre de 2020

Los jordanos votarán el martes en unas elecciones legislativas centradas en la crisis económica del país árabe, que se ha visto agravada por la pandemia del nuevo coronavirus.

Sin recursos naturales y muy dependiente de la ayuda exterior, en particular del Fondo Monetario Internacional (FMI), este pequeño país de 10 millones de habitantes, muy afectado por la llegada de refugiados sirios, se desmorona bajo una deuda pública que supera el 100% del PIB.

Se enfrenta a una difícil situación económica, con un índice de desempleo del 23% en el primer trimestre de 2020, y a manifestaciones para reclamar subidas salariales.

En un contexto de crisis y tensiones sociales, unos 4,5 millones de votantes están llamados a elegir a los 130 diputados. Quince escaños están reservados a las mujeres.

Eligen entre 1.674 candidatos, incluidas 360 mujeres, en 294 listas electorales.

En Jordania el Parlamento desempeña un papel limitado en el gobierno del país, donde el rey tiene amplios poderes.

Un nuevo gobierno tomó posesión el 12 de octubre. El anterior dimitió después de que el rey disolviera el Parlamento el 27 de septiembre, tras cuatro años de mandato como estipula la Constitución.

En las redes sociales hubo llamamientos a aplazar las elecciones debido a la pandemia, pero el gobierno decidió mantenerlas.

Jordania se ha visto muy afectada por el nuevo coronavirus, sobre todo el sector turístico, que ha perdido alrededor de 2.500 millones de euros (2.970 millones de dólares) en ingresos en los primeros ocho meses de este año, y miles de empleos están amenazados.

Entre los candidatos figuran representantes de los principales clanes tribales, independientes y personalidades de la izquierda, así como muchos empresarios adinerados.

La principal formación de la oposición, el Frente de Acción Islámica (FAI), una rama política del movimiento de los Hermanos Musulmanes disueltos en julio, participa en los comicios.

El partido tenía 17 escaños, el mayor número de diputados, en el Parlamento saliente, que carecía de un grupo mayoritario.

El FAI prometió a los jordanos "seguir trabajando por las causas nacionales, la defensa de sus derechos, su dignidad y su sustento, para hacer frente a la corrupción y proteger la patria de los peligros".

- Sin café ni comida -

El rey Abdalá II pidió elecciones "transparentes" y medidas para "proteger la salud de los ciudadanos". Decenas de miembros de las fuerzas de seguridad se desplegarán en los 1.880 colegios electorales.

"Estas elecciones son distintas, en un contexto todavía más angustioso para la población debido a la epidemia", declaró a la AFP el analista Oraib Rintawi, del Centro de Estudios Políticos Al-Quds. Jordania registró más de 104.000 casos de coronavirus y 1.181 muertes.

Espera poca afluencia a las urnas, sobre todo porque "la mayoría de los jordanos piensa que el Parlamento juega un papel marginal en el sistema político", dado que el gobierno no se elige en las elecciones.

"La gente irá a votar por motivos tribales, por un candidato de su clan o por representantes que les presten servicios", no por motivos políticos, explica.

El desinterés también se debe a una "crisis de confianza entre votantes y candidatos, que hacen campaña con eslóganes en vez de defender un programa claro", apunta el politólogo Adel Mahmud.

La epidemia de coronavirus ha trastocado la campaña.

No se permiten reuniones de más de 20 personas, y las habituales carpas blancas en las que los simpatizantes de los candidatos servían café y platos típicos como "mansaf" y "kunafa" han desaparecido del panorama electoral este año.

Muchos candidatos se han centrado en la economía, en un país donde la tasa de pobreza es del 15,7% de la población, según el Banco Mundial.

kt/msh/feb/bfi/erl/es