Legislativas 2022 en Francia: papeletas que valen su peso en oro

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En Francia, las elecciones legislativas, que se celebraran entre el próximo 12 y 19 de junio, representan la principal fuente de financiación pública de los partidos. Se trata de un reto considerable en vísperas de unos comicios llenos de incógnitas y en plena remodelación del panorama político.

Tras las elecciones presidenciales del pasado 24 de abril, todas las miradas están puestas en las próximas elecciones legislativas, que se celebrarán entre el 12 y el 19 de junio. El objetivo es influir en las decisiones del futuro gobierno formando un grupo fuerte en la Asamblea Nacional.

Pero más allá de esta problemática política, el interés de las legislativas es también económico para los partidos.

Además de las cuotas de los afiliados y las donaciones privadas, las formaciones políticas también reciben subvenciones estatales aunque no consigan que sus candidatos sean elegidos: sólo necesitan el 1% de los votos en al menos 50 circunscripciones para recibir 1,42 euros por voto al año.

Esto es una ventaja para los pequeños movimientos políticos que buscan financiación.

"Esto empuja a los partidos a presentar el mayor número posible de candidatos", afirma Paul Bacot, profesor emérito del Instituto de Estudios Políticos de Lyon.

"Salvo que la campaña cuesta dinero, y si el resultado es insuficiente, no hay reembolso. Por lo tanto, los partidos tienen que hacer algunos cálculos inteligentes para saber si les conviene presentar un candidato cuando no están seguros de obtener un resultado decente", explica el politólogo.

Sin embargo, para poder aspirar a recibir todas estas subvenciones, hay que respetar unas normas.

La primera es registrar su movimiento en el Ministerio del Interior. Luego, es imprescindible presentar las cuentas de la campaña ante la Comisión Nacional de Cuentas de Campaña y Financiación Política (CNCCFP).

Por último, se fomenta enérgicamente la paridad, ya que los malos resultados ven reducida su ayuda financiera si hay un desequilibrio entre el número de candidatos masculinos y femeninos. Cuantas menos mujeres presente un partido, más reducirá el Estado sus subvenciones.

El ganador se adjudica el trofeo

Pero el verdadero premio es para los partidos que consiguen enviar miembros a la Asamblea. 37.280 euros por miembro electo al año pagados durante cinco años, es decir, todo el mandato. Al enviar 27 diputados a la Cámara, un partido político puede contar con una fortuna de 1 millón de euros cada año.

Y como las elecciones legislativas suelen confirmar los resultados de las presidenciales, el grupo político que respalda al nuevo jefe de Estado tiene todas las posibilidades de ganar. En 2017, La República En Marcha, el partido de Macron, con sus 6 millones de votos y 333 parlamentarios, recibió más de 20 millones de euros.

Por el contrario, la votación es despiadada para los perdedores. El Partido Socialista, que solía tener mayoría en la Asamblea Nacional, vio cómo menguaban sus ganancias financieras. Tras este revés electoral, el partido se vio obligado a poner en venta su histórica sede de la calle Solférino, en París.

"Se trata de una elección y eso me sorprende. Necesitamos un sistema más eficiente y menos salvaje", dijo Daniel Fasquelle, tesorero del partido Los Republicanos y nuevo partidario de Emmanuel Macron, en una entrevista al diario francés Le Figaro.

"Es cierto que hay una bonificación para los ganadores. Es comprensible, pero también podríamos imaginar un sistema que también tenga en cuenta los resultados de las elecciones regionales, europeas y departamentales. Esto permitiría una actualización periódica y no sólo cada cinco años", sostiene Paul Bacot.

Alianzas, pero ¿a qué precio?

Para estas próximas elecciones legislativas, algunos partidos se juegan más que otros.

El partido más endeudado de Francia, con una deuda de casi 23,8 millones de euros a finales de 2020, la Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen, que declaró durante el debate entre las dos vueltas que estaba "a la cabeza de un partido pobre", debe llenar sus arcas obligatoriamente.

El objetivo es reunir al menos 15 miembros electos, los necesarios para formar un grupo parlamentario que gane visibilidad en el Palacio Borbón. Actualmente, Agrupación Nacional cuenta con 8 diputados de 577.

Otras formaciones en la cuerda floja son las que no obtuvieron el 5% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, sinónimo de reembolso de los gastos de campaña por parte del Estado.

Para el Partido Socialista (PS), cuyas arcas están vacías, y para Los Republicanos (LR), en números rojos desde la aplastante derrota de Valérie Pécresse, estas próximas elecciones legislativas serán decisivas y la cuestión financiera debería pesar en las estrategias y alianzas electorales.

En el centro de los pactos que se producen entre bastidores están las nominaciones.

Este proceso permite a varios partidos designar a un único candidato para que los represente en una circunscripción y así evitar la dispersión de votos. Sin embargo, si el candidato es elegido, sólo podrá declarar a una formación monopartidista elegible para las subvenciones estatales.

Los equipos de los partidos "esperan que lo que pierdan en una circunscripción a favor de un aliado, lo puedan ganar en otra", resume Paul Bacot.

Cinco años de escasez

Con 17 diputados, pero con el 22% de Jean-Luc Mélenchon en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, la Francia Insumisa (LFI) pretende imponer sus condiciones a los socialistas en el marco de un acuerdo nacional sobre el programa y las investiduras. El Partido Socialista y sus 25 diputados intentarán hacer valer un anclaje local del que carecen 'los insumisos' en estas negociaciones sobre una unión de la izquierda que debería comenzar este miércoles.

"En esta primera reunión se tratarán las cuestiones de fondo y, si hay acuerdo, entonces podremos debatir cuestiones de las investiduras, dijo Corinne Narassiguin, número dos de los socialistas, que reconoce que la ecuación es difícil de resolver entre todas las fuerzas de izquierda.

"Cuando el Partido Socialista estaba en una posición fuerte en estas negociaciones, consideramos que los partidos con los que estábamos aliados también necesitaban financiación pública para sus gestiones. No se trata de asfixiar económicamente a los socios", advirtió el exdiputado.

"Tendremos que ser inteligentes si queremos un máximo de diputados de izquierdas en la Asamblea Nacional. En cada partido tenemos especialistas en el mapa electoral para saber en qué lugares es preferible un socialista, un comunista, un verde o un insumiso", añadió el secretario nacional del Partido Socialista para la coordinación y los medios.

Por su parte, los Republicanos (LR) decidieron este martes en un comité estratégico la "total independencia" del partido en las elecciones legislativas.

"No hay doble afiliación y nunca la habrá", dijo el presidente del partido, Christian Jacob, en respuesta a los diputados republicanos que podrían verse tentados por acuerdos locales con el partido del presidente Macron. Sin embargo, el realismo electoral podría ser la razón de estas instrucciones nacionales y varios diputados estarían de salida, según el periódico galo Libération.

"Independencia total" para Los Republicanos o "Unión de la izquierda" o popular, según los términos de la propuesta de Jean-Luc Mélenchon, para los socialistas, sea cual sea la estrategia elegida, los expertos entrevistados por France 24 prevén cinco años de vacas flacas para los dos partidos hegemónicos del Gobierno.

"Siguen teniendo recursos y activos", matiza Paul Bacot. "Aunque", concluye, "no se puede vivir eternamente vendiendo las joyas de la familia".

Adaptado de su versión en francés

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