Después de leer esta conversación de WhatsApp, vas a tachar siempre tu dirección en los paquetes

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Tuit con la anécdota de una usuaria que no tachó su dirección de un paquete. (Photo: Twitter)
Tuit con la anécdota de una usuaria que no tachó su dirección de un paquete. (Photo: Twitter)

Es recomendable tachar siempre la dirección y los datos personales de las cajas, sobres o documentos que tiramos a la basura. Mucha gente tiene este consejo muy en cuenta, otras muchas veces por pereza no lo hacen y un descuido como este puede llevarte a situaciones extrañas, como la que ha vivido esta tuitera de Madrid.

El domingo recibió un mensaje en WhatsApp de un número desconocido. Una señora de un pueblo de Ávila había encontrado un paquete a su nombre en el banco de un parque y no sabía qué hacer. El pedido aparecía como pagado y la dirección y nombre se correspondían con los de la chica.

Aún sorprendida, trató de recordar si había realizado algún pedido que pudiera estar esperando y que por alguna extraña razón haya podido acabar en un pueblo de Ávila, puesto que ella vive en Madrid. No sabía de qué se podía tratar, aunque sí que había pedido recientemente a esa tienda.

Esta chica realizó un pedido a Sephora de unas cremas y unos champús que le llegaron a casa correctamente, pensó que tal vez se han confundido y le habían mandado dos paquetes o incluso puede que se tratara de unas muestras gratuitas, pero no era nada de eso.

En ese pueblo de Ávila no hay oficina de correos para mandarlo de vuelta y el cartero solo pasa algunos días a la semana. Cómo ella no esperaba nada, decidió decirle a la señora que abriera el paquete para ver de qué se trataba y cuando le envía una foto de su contenido no da crédito a lo que ve.

La caja está llena de aguacates. Ella no había pedido aguacates y menos a Sephora, que es una tienda de productos estéticos. Tras un momento de desconcierto, la chica finalmente se dio cuenta de lo que había ocurrido.

Cuando le llegó el pedido, tiró la caja a la basura sin tachar la dirección a pesar de que siempre suele hacerlo. Ese día por pereza, tiró la caja directamente a la basura y alguien debió de recogerla, la llenó de aguacates y se la llevó al pueblo.

Tras agradecer a la señora que se hubiera puesto en contacto con ella, publicó un hilo en Twitter de lo ocurrido con una moraleja final: “Por favor, tachad vuestra dirección en los paquetes que tiréis a la basura o pueden acabar llenos de aguacates a vuestro nombre”, concluyó la tuitera.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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