Las teorías del complot fomentan la poliomielitis en Afganistán

Farid, de dos años, debería haber sido vacunado contra la poliomielitis, pero su familia, como muchas en las zonas rurales de Afganistán, creía en las teorías conspirativas y se negó. Ahora se arrepiente. "Creí a los que me dijeron que la vacuna contra la poliomielitis era un complot contra los musulmanes", contó contrariado Abdul Wali, tío del niño y cabeza de familia. Durante años los casos de poliomielitis se redujeron considerablemente en Afganistán (de 80 en 2011 a 14 en 2017) pero en 2018 aumentaron, con 21 niños infectados. En el vecino Pakistán hubo 12 confirmados. Estos dos países y Nigeria son los únicos en los que la enfermedad sigue siendo endémica. En Afganistán la vacunación contra esta enfermedad muy contagiosa, que afecta sobre todo a los menores de cinco años, es obligatoria. Pero la desconfianza se ha propagado, sobre todo en las regiones aisladas, y esto dificulta las campañas preventivas. Además en las zonas bajo control de los talibanes los insurgentes prohibieron las vacunas tras haber restringido el acceso a ellas durante años. Los talibanes y algunos jefes religiosos dicen a la población que las vacunas son una conspiración occidental para esterilizar a los niños musulmanes o atentar contra la fe islámica. - Razia, 3 años, paralítica - Según Yar Mohamad, quien llevó a su hija Razia de tres años a una clínica local de la provincia de Kandahar (sur), el mulá local aseguró a los lugareños que la vacuna contra esta enfermedad debilitaría la fe de sus hijos. "Ahora ella se ha quedado paralítica", cuenta el padre mirando a su hija tumbada en la cama. La desconfianza es tal que las madres a veces hacen vomitar a sus hijos en cuanto tragan las gotas de la vacuna oral. "Pasa a menudo", dice Aziza Watanwal, médica de Kandahar (sur). "Se creen la propaganda", lamenta. Según el sociólogo y experto médico afgano Wahid Majroh, "las teorías del complot pueden desarrollarse en particular allí donde elementos radicales controlan estrictamente la vida de la gente". - CIA y espías - Los talibanes prohíben en sus zonas la campaña de vacunación auspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para luchar contra este virus que invade el sistema nervioso. Sospechan que los espías occidentales o el gobierno la usan como tapadera. En el pasado la CIA habría recurrido a una falsa campaña de este tipo para buscar al jefe de Al Qaida Osama bin Laden, abatido en 2011 por unidades de élite estadounidenses en Pakistán, donde se escondía. Según el portavoz insurgente Zabihulá Mujahid, durante las campañas de vacunación identificaron "casas de jefes (talibanes) y más tarde las atacaron con bombardeos aéreos". "Por supuesto que es completamente falso", indicó a la AFP el servicio de comunicación de la OMS. "Nuestro único objetivo es erradicar la enfermedad e impedir que los niños queden paralíticos". Una de cada 200 infecciones provoca una parálisis irreversible y entre el 5 y el 10% de los que quedan paralíticos mueren porque sus músculos respiratorios dejan de funcionar. Según el principal asesor del ministro de Salud afgano, Hedayatulá Stanikzai, los siete casos de poliomielitis registrados en lo que va de año se hallan en zonas del sur del país bajo control talibán. Si los insurgentes mantienen su prohibición -advierte- más de dos millones de niños podrían infectarse por el virus. - "Vacuna impura" - En la región fronteriza entre Afganistán y Pakistán, donde viven muchas comunidades tribales conservadoras, circula la idea de que la vacuna antipoliomielitis contiene partículas impuras, incluso sangre de cerdo, un animal tabú para los musulmanes. Abdul Wasay Rahimi, un habitante de Kandahar, oyó decir a profesores universitarios y notables que "la vacuna es impura y que quienes la reciban crecerán con poca fe en Alá". Según Mir Jan Rasekh, portavoz del programa de sensibilización para la erradicación de la polio, su agencia distribuye información procedente de eminentes especialistas religiosos que afirma que las vacunas son beneficiosas y "halal", es decir autorizadas por el islam.

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