Las serpientes podrían ser madres siendo vírgenes

Los nacimientos virginales – esto es, que una hembra que no ha mantenido ninguna cópula realice una puesta – no es algo tan raro en Biología. Bueno, en algunos grupos. En otros animales sí resulta más curioso. Por ejemplo, si lo pensamos para serpientes. Donde, de acuerdo a un artículo reciente, es mucho más común de lo que se podría pensar.

Algo que demuestra lo común que son las puestas por parte de vírgenes es el hecho de que tenga un nombre. Se denomina partenogénesis, y en ciertos grupos es la estrategia más habitual. Por ejemplo, en abejas, hormigas y otros himenópteros. Las abejas de una colmena son todas clones, con los mismos genes que la reina, y nacen gracias a este mecanismo.

Pero siempre se ha pensado que era algo que realizaban especies menos evolucionadas. Aunque hay que tener cuidado con esta terminología, se entiende a lo que nos referimos. Se sabe que es común en insectos, crustáceos y otros invertebrados. Pero en vertebrados no se conocía.

Hasta hace poco, cuando han empezado a aparecer casos. En escualos – como el tiburón martillo – o en los dragones de Komodo. Incluso hay referencias a casos de partenogénesis en pavos. Eso sí, se trataba de excepciones, casos muy poco comunes.

Menos en ofidios, el grupo biológico de las serpientes. Aquí parece que es bastante común. Después de investigar los genes de madres y crías y comprobar que eran iguales, y confirmarlo comprobando que los conductos copuladores estaban “intactos”, los científicos están razonablemente seguros de que se dan nacimientos por parte de vírgenes.

En este caso, se hablaría de partenogénesis facultativa. Esto significa que las serpientes, para las que la manera normal – en el sentido de más habitual – de reproducirse es por vía sexual. Un padre, una madre, mezcla de genes y una gestación. Salvo que las condiciones no sean propicias, y en ese caso podría cambiar a la partenogénesis: una madre, una cría clónica – con exactamente los mismos genes – y se acabó el problema.

Aún faltan muchos estudios. Por ejemplo, para entender hasta qué punto está extendida esta práctica, o qué significado evolutivo tiene. Lo que sí se descarta es que la partenogénesis se de en mamíferos, ya que nuestra estructura genética lo impediría. Al menos, esa es la convicción de momento.