Las razones por las que Ecuador se ha hartado de Julian Assange y busca una solución

Han pasado 2.031 días desde que Julian Assange cruzó la puerta de la embajada de Ecuador en Londres para no volver a salir. El 19 de junio de 2012, el país sudamericano daba asilo al fundador de Wikileaks para acabar con la persecución política que estaba sufriendo, según sus propias palabras.

Se refería al requerimiento por parte de las autoridades suecas por unas acusaciones que pesan sobre él a causa de unos supuestos abusos sexuales. También por el temor a ser deportado a Estados Unidos donde podría ser juzgado por la publicación de documentos confidenciales. Desde entonces han pasado más de 5 años y las relaciones entre Ecuador y Assange se han deteriorado… Estas son las razones:

Assange saluda desde la embajada en mayo de 2017 (AFP).

– Una situación insostenible

Son las palabras que ha pronunciado la canciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa y reflejan claramente que la situación no puede alargarse mucho más. El país busca una solución y ha confirmado que están analizando la posibilidad de que un tercer país o una personalidad medie en la búsqueda de una solución definitiva, algo que ayudaría a las dos partes. Por un lado, el australiano lleva viviendo en la misma oficina muchos años, sin posibilidad de salir a la calle ni hacer ninguna actividad fuera del edificio diplomático, lo que evidentemente es bastante perjudicial para su salud. Por el otro, ha habido varios problemas de convivencia que han dañado las relaciones. Es demasiado tiempo y cada pequeño detalle termina afectando. “No puede vivir una persona en esas condiciones para siempre”, ha concluido Espinosa.

– Pone en riesgo las relaciones diplomáticas del país

Evidentemente Julian Assange no representa a Ecuadir, pero el hecho de que viva en un edificio diplomático pone en el ojo del huracán al país. Ha habido dos grandes crisis que han dejado en una situación comprometida a los ecuatorianos.

En primer lugar, el conflicto territorial en España con las autoridades catalanas apostando por la independencia. Mientras que el Gobierno de Lenin Moreno apoyó sin fisuras la unidad del país, el activista australiano publicó mensajes muy polémicos en las redes en los que incluso hablaba de que si no se constituía un nuevo estado “habría una guerra civil”. Sus declaraciones fueron tan controvertidas que se enfrentó a personalidades como el escritor Arturo Pérez Reverte y el propio Moreno se vio obligado a intervenir y afirmó que Assange había firmado “un compromiso de no inmiscuirse en la crisis catalana”.

Con las elecciones estadounidenses también hubo problemas. Las autoridades ecuatorianas se vieron obligadas a cortarle Internet para evitar que afectara en los resultados. Wikikeaks denunció que el hecho había ocurrido después de que la plataforma publicó varios correos electrónicos que perjudicaban a Hillary Clinton

– Una causa contra él ya ha sido archivada

Una de las principales razones por las que Ecuador dio asilo a Assange fue la de evitarle tener que enfrentarse a los tribunales. Y eso ya se está empezando a cumplir. Suecia decidió archivar la causa por los supuestos abusos sobre dos mujeres y ya no será extraditado al país. El único peligro al que se enfrenta ahora es que le manden a Estados Unidos, una situación que se puede alargar en el tiempo muchos años más. Parece claro que antes o después Julian va a tener que dar la cara y tiene pinta que Ecuador quiere que sea lo antes posible. La clave es saber cuál es el momento oportuno y así sacar las mejores condiciones posibles.

– Ha incumplido su promesa

Wikileaks anunció en su cuenta de Twitter que si Chelsea Manning, exsoldado condenada a 35 años de prisión por las filtraciones a la plataforma, era liberada, Julian Assange se entregaría a las autoridades estadounidenses. Finalmente Barack Obama decidió conmutar la pena, pero el australiano no cumplió lo prometido y siguió encerrado en la embajada ecuatoriana.

– No hay una solución a medio plazo

Probablemente es la conclusión a la que han llegado las autoridades de Ecuador y por eso buscan una salida rápida. No parece que Estados Unidos vaya a renunciar a él y menos en un caso como el de la filtración de documentos confidenciales, un delito que tiene mucha importancia en el país. Las autoridades estadounidenses saben al respecto que el tiempo corre a su favor porque la situación para él cada día va a ser más dura. Lo que Ecuador teme es que el confinamiento de Assange se alargue en el tiempo años y años, ante una atención mediática que cada día es más indiferente al caso.

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