Las protestas contra AMLO que rayan en lo ridículo por lo que mostraron al mundo (y no son sus autos de lujo)

Un participante en la caravana de autos que se manifestó en contra de López Obrador y pidió su renuncia frente a Palacio Nacional en Ciudad de México. (AP Photo/Rebecca Blackwell)

El pasado fin de semana manifestaron su inconformidad contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ciudadanos de más de 70 ciudades de 30 entidades del país. Fueron convocados por el Frente Nacional Ciudadano, el Frente Nacional Anti-AMLO y el Congreso Nacional Ciudadano.

La mayoría de los manifestantes gritaron desde sus automóviles la consigna “Fuera AMLO”. Señalaron que no ha sabido gobernar, puso en riesgo al país, reclamaron por la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, la Reforma Educativa, se opusieron a la construcción de la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, denunciaron los altos índices de inseguridad en el país. Además, exigieron empleos, seguridad, mejores servicios de salud, financiamiento para las guarderías y demás.

Es deseable que los ciudadanos expresen su inconformidad y lo hagan de manera pacífica, es lo que caracteriza y da sentido a la democracia. El poder es de quien gana mayoría, los ciudadanos que no tuvieron éxito deberán apegarse a las reglas y esperar un nuevo ciclo para intentar el triunfo.

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Al respecto, llamó la atención la demanda del Frente Nacional Antiamlo (FRENA) que exige la dimisión del presidente López Obrador de quien asegura que “está actuando con una ideología comunista y demuestra su incompetencia para gobernar y solucionar problemas”. (El Financiero, 30 de mayo de 2020)

Cientos de automovilistas realizaron una caravana por las principales calles del centro de Monterrey para manifestarse contra Andrés Manuel López Obrador. El contingente fue organizado por el Frente Nacional Anti AMLO (FRENA). FOTO: GABRIELA PÉREZ MONTIEL / CUARTOSCURO.COM

La demanda de FRENA plantea que López Obrador debe dimitir a más tardar el próximo 30 de noviembre, cuanto cumpla dos años de gobierno. La expresión ciudadana de inconformidad con el gobierno es correcta, lo que parece fuera de lugar es el emplazamiento que hacen para que renuncie el presidente de la república, legalmente electo por una mayoría de 30 millones de mexicanos.

Concediendo que se manifestaron cientos de miles en sus automóviles, en diversas ciudades del país, no alcanzan el número de los ciudadanos que determinaron que López Obrador fuera presidente por seis años.

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Con muchos de los señalamientos de los manifestantes se puede estar de acuerdo, pero su oportunidad para poner fin al régimen actual está prevista en la ley, que indica que se podrá llevar a cabo en 2022 una consulta de revocación de mandato.

Los opositores a López Obrador tienen además la oportunidad para poner límites a su gobierno en las elecciones federales y locales que se realizarán en 2021 cuando en 15 estados se elegirá gobernador, se renovará la totalidad de los diputados federales y estarán en disputa más de 4 mil puestos de elección popular.

Monterrey, NL. FOTO: GABRIELA PÉREZ MONTIEL / CUARTOSCURO.COM

Como decía Jesús Reyes Heroles, “en política la forma es fondo”, observación que es pertinente en esta ocasión por el uso de automóviles diversos, muchos de ellos de lujo, para manifestarse lo que les permitió escandalizar con las bocinas de su auto, pero que regala argumentos a los simpatizantes de la 4T para señalar que los opositores son pocos y pertenecen a grupos de gente acomodada, de esa a la que López Obrador llama “fifí”.

Es posible que al presidente López Obrador no le hayan impresionado las manifestaciones en su contra ni la demanda de renuncia de FRENA. Sabe que estar en el poder es también un proceso de desgaste y presión que ejercen los adversarios, como lo hizo él cuando en algunas ocasiones pidió la renuncia de Enrique Peña Nieto, lo que no lo convirtió en “golpista”, como ahora califican desde la 4T a los opositores.

Todos los días López Obrador sale a justificar en su conferencia de prensa mañanera las acciones de su gobierno y responsabilizar de los obstáculos que encuentra a sus adversarios y a los gobiernos del neoliberalismo, es seguro que percibe que, con sus determinaciones, han sido afectados miles de mexicanos que, agraviados se manifiestan y alzan la voz. A ellos les dice que están en su derecho y que las cosas ya no son como antes. Los descalifica con la “verdad” presidencial.

Protesta contra López Obrador en Guadalajara, Jalisco. Foto: ULISES RUIZ/AFP via Getty Images

La manifestación de miles de mexicanos en sus automóviles es una de las que posiblemente se realicen en los meses por venir. Son el inicio de protestas que integran la democracia y existen en tanto no se recurra a la fuerza, venga de donde venga, para acabarlas.

El camino para cambiar al gobierno actual está en la ley. El trabajo político es el medio para alcanzar el poder. México ha luchado para que los gritos y sombrerazos queden atrás. La violencia no solo está en los hechos, los dichos también pueden incitar para que los excesos se presenten. El discurso que polariza a nadie conviene. Es una realidad que existe la 4T, pero también es cierto que existe la “reacción”, los que no están de acuerdo con la transformación en marcha, quienes definitivamente tienen que hacer un ejercicio de autocrítica sobre su forma de protestar pero sobretodo, los argumentos que usan.

Tachar a López Obrador de “Comunista”, “Socialista” y hasta de proabortista no solo evidencia una ignorancia sobre lo que ha pasado en el país los últimos dos años. También los hace ver ridículos y provocan pena ajena.


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