Las pitones invasoras de Florida son todas de la misma familia

José de Toledo
Donna Kalil (izq) y Renee Yousefi capturan una pitón de dos metros y medio. (Jim Rassol/South Florida Sun-Sentinel via AP)
Donna Kalil (izq) y Renee Yousefi capturan una pitón de dos metros y medio. (Jim Rassol/South Florida Sun-Sentinel via AP)

Todas las invasiones biológicas son malas. Pero algunas especies invasoras tienen mayor impacto, bien por su biología o simplemente por ser más visibles. Un caso de este tipo son las pitones de Florida, que como especie invasora ha modificado notablemente los ecosistemas donde se ha asentado. Un artículo reciente tiene dos noticias sobre esta invasión, una buena y otra mala.

Ambas derivan de un estudio genético de la población de pitones del sur de Florida. La parte positiva, que explicaremos en seguida en mayor detalle, es que todas son primas, están muy relacionadas genéticamente. La mala es que… en realidad, y a nivel genético, tiene mezcla de dos especies, lo que tiene implicaciones enormes.

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Vamos con el detalle, empezando por la buena noticia. Al estudiar el ADN nuclear, donde se recoge información de ambos padres, se ha podido detectar que todas las pitones son muy similares. De media, están a medio camino entre primos carnales y primos segundos. Lo que implica una alta endogamia.

Y la endogamia es mala para la supervivencia de una especie. Cuanto mayor es la endogamia, peor se adapta una especie a los posibles cambios en el ecosistema. Pero no solo eso: a mayor endogamia, mayor probabilidad de que aparezcan enfermedades congénitas.

En el caso de las pitones de Florida los niveles de endogamia son muy altos. Todas las especies invasoras tienen muy reducida su diversidad genética – hecho que se conoce como “efecto fundador”. Normalmente las especies introducidas comienzan con pocos individuos, y por ello la diversidad es baja. Eso sí, y es lo que destaca el artículo, no tanto como las pitones. Buena noticia.

Pero hay una mala. Porque siguiendo con el análisis, los científicos pasaron a analizar el ADN mitocondrial. En este caso, la herencia es únicamente materna, y ayuda a visualizar los árboles genealógicos mucho más claramente.

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La sorpresa llega porque no hay ADN mitocondrial de una especie, si no de dos. Por su aspecto, siempre se ha considerado que las pitones que invaden Florida son pitones de Birmania (Python bivittatus). Pero resulta que un porcentaje importante está mezclado con otra pitón, en este caso pitón de la India (Python molurus).

En su hábitat natural, las dos especies no se cruzan porque cada una escoge un lugar para vivir. Las pitones de Birmania en zonas húmedas y encharcadas, las de la India en zonas más elevadas y por tanto más secas. Pero en Florida no se separan, por lo que se pueden encontrar e hibridar.

Y ahí está la mala noticia. Que las pitones híbridas son capaces de hacerlo bien en ambos ambientes, colonizando tanto zonas encharcadas como lugares más secos. A esto se le conoce como “vigor del híbrido”, y complica las cosas de cara a controlar las poblaciones.

Pero al menos, se tiene una visión mucho más completa y precisa de la situación, y se pueden diseñar estrategias para luchar contra una especie invasora tan terrible como las pitones de Florida.