Las parabólicas conectan de nuevo el este de Mosul con el mundo

Por Ali CHOUKEIR
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Mohammad Turki instala una antena parabólica en la azotea de una vivienda del barrio de Al Qahira, en el este de Mosul (norte de Irak), el 15 de abril de 2017

"Ahora estamos informados sobre lo que ocurre en el mundo", afirma Mohamed Turki en tanto coloca una antena parabólica en un tejado de un inmueble del este de Mosul, donde estuvo prohibido ver la televisión por satélite durante los más de dos años de control yihadista.

El instalador de antenas está aliviado. Puede trabajar de nuevo desde que, en enero, las fuerzas iraquíes reconquistaran la parte oriental de la segunda ciudad del país, convertida en 2014 en el bastión iraquí del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

"Hay una demanda muy alta", se congratula Turki, que coloca un promedio de cinco antenas al día.

Tras más de dos años desconectados del mundo e incluso de su propio país, los habitantes del este de Mosul se han propuesto retomar el contacto con el exterior cuanto antes.

"Estábamos aislados del mundo. Ni siquiera sabíamos lo que pasaba cerca de nosotros", declara Turki.

"Cuando Dáesh (acrónimo del grupo EI en árabe) estaba aquí, colocábamos en secreto las parabólicas en los balcones y las cubríamos con una lona, pero si los yihadistas lo descubrían te daban latigazos", recuerda Sarmad Raad, un vecino del barrio de Shiqaq al Jadra, de 26 años.

Los comerciantes de antenas parabólicas fueron unos de los primeros en sufrir las prohibiciones impuestas por los yihadistas.

"Nos obligaban a cerrar", cuenta Alaa, uno de ellos. "Registraban los comercios para asegurarse de que no se vendiera ninguna parabólica. Daban latigazos o metían en la cárcel" a los vecinos que tenían una.

El principal objetivo del grupo EI era aislarlos. El movimiento ultrarradical suní intentaba por todos los medios que estuvieran desinformados, llegando incluso a prender fuego al edificio de una cadena de televisión local.

En los arcenes de algunas carreteras del este de Mosul todavía se ven antenas parabólicas oxidadas que fueron arrancadas de los tejados por los yihadistas.

- 10% del negocio -

Sin embargo, en un espacio de dos años, el grupo EI perdió lo esencial de los territorios conquistados en Irak, y está a punto de perder Mosul, por cuya parte oeste lucha contra las tropas iraquíes. Según un responsable iraquí, los yihadistas sólo controlan el 6,8% del país, en contra del 40% a finales del verano (boreal) de 2014.

Ahora, gracias a las cadenas locales y por satélite, los habitantes del este de Mosul pueden seguir los avances de las fuerzas iraquíes en la margen occidental del río Tigris, que parte la ciudad en dos.

Las noticias "nos informan de los barrios liberados y nos tranquilizan sobre la suerte de nuestros allegados", declara un miembro de la familia de Sarmad.

Dalal, hermana de Sarmad, prefiere ver programas de entretenimiento, sobre todo los cómicos, aunque los cortes eléctricos no siempre se lo permiten.

Turki coloca una parabólica en el tejado de la casa de una familia que regresó a la ciudad tras huir en 2014. "En nuestra ausencia, los yihadistas entraron y lo saquearon todo, hasta la televisión", cuenta el hijo, Mohamed, de 17 años.

La instalación de una antena parabólica cuesta alrededor de 10.000 dinares iraquíes (ocho dólares), según Turki.

Las ventas han aumentado, pero no han alcanzado su apogeo, matiza Alaa. "Representan el 10% de la actividad que teníamos antes del EI. Para la gente, la situación económica sigue siendo desastrosa", explica.

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