Lo más leído de 2018 | Las 'orgías de cristal' (de 72 horas) que preocupan a los expertos en salud sexual

Mónica De Haro

Este fenómeno emergente puede convertirse en un auténtico problema de salud global si no se actúa ya. ¿Qué hay que saber sobre el Chemsex?

El uso de drogas recreativas durante el acto sexual no es (en absoluto) algo nuevo pero el auge de esta nueva modalidad ha puesto en alerta a especialistas en infecciosas y en salud mental por su alta peligrosidad. (Foto: Getty)
El uso de drogas recreativas durante el acto sexual no es (en absoluto) algo nuevo pero el auge de esta nueva modalidad ha puesto en alerta a especialistas en infecciosas y en salud mental por su alta peligrosidad. (Foto: Getty)

El Chemsex es un fenómeno emergente desde el año 2000 que consiste en el uso intencionado de algunas drogas ilegales para facilitar, potenciar y prolongar los encuentros sexuales. Por el riesgo de aumento de infecciones de transmisión sexual (de sífilis o clamídeas a VIH), en España ya se considera un “problema de salud público”.

Este patrón de consumo se ha asociado con el aumento del riesgo de transmitir y adquirir infecciones de transmisión sexual, como el VIH y sobre todo la hepatitis C. Los expertos apuntan a las redes sociales (y a la soledad) como causas principales de que se hayan triplicado los casos de Chemsex en un año.

Los estudios publicados relacionan el uso del Chemsex con conductas sexuales de riesgo, especialmente entre hombres que tienen sexo con hombres (HSH), como consecuencia de su efecto estimulante y desinhibidor, favoreciendo relaciones sexuales más extensas y desprotegidas.

Además de las prácticas de riesgo, otra consecuencia de esta práctica es la adicción, <em>“debido a una alteración del circuito límbico de recompensa”,</em> explican los expertos, lo que favorece la repetición compulsiva.(Foto: Getty)
Además de las prácticas de riesgo, otra consecuencia de esta práctica es la adicción, “debido a una alteración del circuito límbico de recompensa”, explican los expertos, lo que favorece la repetición compulsiva.(Foto: Getty)

Debido a esa relajación en la protección, “el ChemSex puede suponer un aumento de enfermedades de transmisión sexual como la sífilis, gonorrea, hepatitis A o hepatitis C, entre otras” , según un informe elaborado por los doctores Ignacio Pérez Valero y José Luis Blanco, investigadores del Hospital Universitario La Paz de Madrid y del Hospital Clínic de Barcelona, respectivamente.

“El efecto de las drogas puede suponer una mayor desinhibición que lleve a mantener relaciones sexuales de alto riesgo y a no contemplar el uso de medidas de barrera para la prevención de la transmisión de infecciones por vía sexual”, añade el documento.

Para dar a conocer el impacto de esta práctica sexual de moda, expertos en enfermedades infecciosas han analizado los riesgos de la interacción entre sexo, drogas y enfermedades de transmisión sexual en el libro ’99 preguntas clave sobre ChemSex’, editado por GeSIDA con el patrocinio de la compañía biosfarmacéutica MSD. Estas son las principales conclusiones:

¿Qué es? Los expertos lo definen como la combinación de relaciones sexuales con el uso de determinadas drogas ilegales o sin receta con el fin de facilitar, potenciar y prolongar (a veces en sesiones de más de un día) el encuentro sexual.

¿Qué drogas se usan? Las más directamente vinculadas al ChemSex son la mefedrona, la metanfetamina y el ácido gamma-hidroxibutírico (GHB), que inciden directamente en la experiencia
sexual y que muchas veces se consumen por vía intravenosa (con los riesgos para la salud que ello implica). Además se usan otras muchas: MDMA, popper, cocaína… y fármacos para la disfunción eréctil como Tadalafilo y Sineldafilo.

“Lo que hace que los virus se transmitan no es el uso de drogas, sino las consecuencias de su uso: mayor frecuencia de relaciones y parejas sexuales, no utilización de preservativos u otros métodos de barrera, compartir agujas y jeringuillas”, explica el Dr. Santiago Moreno, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal.

¿Hasta qué punto es algo nuevo el ChemSex? Son nuevas las sustancias que se usan y su consumo en forma de cóctel, como lo es también Internet, que ha facilitado los contactos con otras personas interesadas en estas prácticas y el acceso a las sustancias. Pero en sí, el consumo de drogas asociado al sexo no es nada nuevo: está documentado a lo largo de toda la historia y hay indicios de que ya se practicaba ya en la prehistoria. Las diferencias con sus antecedentes históricos son tres: el cóctel de drogas utilizado, la duración de las sesiones e internet.

La generalización de las conductas de riesgo, como el sexo en grupo, ha aumentado los casos enfermedades de transmisión sexual; hecho que pone de manifiesto la falta de información y concienciación de los jóvenes. (Foto: Getty)
La generalización de las conductas de riesgo, como el sexo en grupo, ha aumentado los casos enfermedades de transmisión sexual; hecho que pone de manifiesto la falta de información y concienciación de los jóvenes. (Foto: Getty)

¿Cuándo y donde empezó el chemsex como lo entendemos hoy día? El uso sexualizado del mencionado cóctel de drogas se empieza a detectar hace una década, entre el colectivo de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) en Estados Unidos. Llega a Europa a través del Reino Unido.

¿Quién lo practica? Varios estudios establecen un mayor consumo de drogas en general en los colectivos LGTBI (aunque su uso dista de ser mayoritario, es mayor que en la población general), y, en
concreto, el ChemSex se asocia a los hombres que tienen sexo con hombres (HSH) –aunque se ha investigado poco fuera de este ámbito–. Dentro del colectivo HSH, entre el 29 y el 37 por ciento de
personas que lo practican es VIH+, según varios estudios.

¿Por qué se recurre al Chemsex? Los estudios referidos apuntan a que esta práctica se ha extendido entre un público donde el uso de estas sustancias es más aceptable que para el conjunto de la sociedad. En cuanto a la necesidad de prolongar las sesiones sexuales durante horas, los propios usuarios tienden a describirse más como adictos al sexo que a reconocer que tienen un problema con
las drogas. Varios autores hablan además un fenómeno de falso consenso: en ciertos ámbitos estas prácticas pueden haberse convertido en algo familiar y, por tanto, una alternativa de ocio aceptable, especialmente en contextos donde no hay otras que permitan a los usuarios tal nivel de desinhibición.

¿Qué perfil tienen los consumidores? Suelen ser personas con una buena posición social y profesional, lo cual les aleja del prototipo de drogodependientes. Se han descrito factores emocionales asociados a la adicción a estas sustancias,como los sentimientos negativos, la falta de confianza o de autoestima, la homofobia internalizada y el estigma por tener infección por VIH.

¿Cuánta gente lo practica? En Europa el rango de consumo de las cuatro principales drogas más frecuentemente asociadas al ChemSex (metanfetamina, mefedrona, GHB y ketamina) entre el colectivo HSH (hombres que tienen sexo con hombres) varía entre un 4-16 por ciento en las principales capitales europeas, según el estudio ASTRA de 2014.

Un estudio posterior, EMIS, de 2016 detecta que Madrid, Barcelona y Valencia se sitúan entre las ciudades europeas con mayor prevalencia de este fenómeno. El consumo reciente de las drogas definidas, se situaba por debajo del 10%,pero cuando se amplía a los últimos 12 meses ese consumo (análisis de Folch et al.) la cifra podría subir hasta el 33 por ciento.

¿Qué riesgos tiene? Esta práctica tiene asociadosvarios riesgos: los inherentes a las propias drogas, los riesgos asociados a descuidar la protección durante el sexo y los problemas que implica para el tratamiento antirretroviral en las personas VIH+ que lo practican.

  • Contagios de VIH y hepatitis C (VHC), otras infecciones, úlceras y mayor toxicidad. Por otro, las adicciones generadas por estas drogas (mefedrona y la metanfetamina) pueden crear una poderosa dependencia psicológica y el GHB, dependencia fisiológica peligrosa.

  • Estados alterados de conciencia: pérdida de la capacidad de toma de decisiones y posibilidad de prácticas sexuales no autorizadas, episodios de amnesia temporal (black-outs) o incluso cuadros depresivos, ansiedad y brotes psicóticos.

  • Por los propios efectos de las drogas, su uso parece que va en detrimento de los medios de prevención (preservativo) contra infecciones de transmisión sexual (ITS).

  • En las personas VIH+, la combinación de drogas recreativas con algunos fármacos usados en el tratamiento antirretroviral (TAR) podría resultar en interacciones medicamentosas que podrían comprometer su seguridad. Estas interacciones no están aún lo suficientemente investigadas y
    documentadas, lo que a su vez dificulta que se comuniquen los casos de reacciones adversas. El uso de drogas también parece asociado a una peor adherencia al tratamiento.

¿Qué deben hacer los médicos ante el ChemSex? La entrevista clínica es un contexto privilegiado para construir una relación de ayuda. Sin embargo, algunas personas que practican Chemsex eluden hablar de estas prácticas con su médico. Con tacto y sin “juzgar” se puede hablar de todo.

¿Habías oído hablar del Chemsex? ¿te ha servido de ayuda esta información? ¿Sabes dónde dirigirte si necesitas pedir ayuda?

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