Las mentiras que Kavanaugh habría dicho ante el Senado y podrían descarrilar su candidatura a la Corte Suprema

¿Mintió Brett Kavanaugh, candidato de Donald Trump a ocupar la vacante en la Corte Suprema, durante sus audiencias de confirmación y, en específico, en la que compareció en relación a las acusaciones de agresión sexual que pesan en su contra?

Al contrastar afirmaciones que Kavanaugh hizo bajo juramento en relación a su conducta y a su consumo de alcohol con nuevas revelaciones y testimonios de personas que lo conocieron durante su adolescencia y juventud, muchos creen que en efecto mintió ante los senadores.

En una carta al parecer escrita por Kavanaugh en 1983 –poco después del tiempo en el que, según Christine Blasey Ford, él la agredió sexualmente cuando ambos eran adolescentes- y cuya autoría no ha sido desmentida, el juez afirma que tanto él como algunos de sus amigos eran entonces unos “desagradables borrachos”.

El juez Brett Kavanaugh, nominado por Donlad Trump a la Corte Suprema, durante la combativa comparecencia en el Senado en el que él rechazó las acusaciones de agresión sexual hechas en su contra. Él también ha dicho que aunque bebió mucho alcohol en su juventud, eso no le hizo nunca perder la conciencia o tener conductas agresivas. (Reuters)
El juez Brett Kavanaugh, nominado por Donlad Trump a la Corte Suprema, durante la combativa comparecencia en el Senado en el que él rechazó las acusaciones de agresión sexual hechas en su contra. Él también ha dicho que aunque bebió mucho alcohol en su juventud, eso no le hizo nunca perder la conciencia o tener conductas agresivas. (Reuters)

Esa misiva, publicada por The New York Times, aludía a una fiesta juvenil que iba a tener lugar en Maryland y en la que participarían Kavanaugh y sus amigos de high school. En ella escribió sobre la necesidad de comentarles “a los vecinos que somos unos ruidosos, desagradables borrachos con prolíficos vomitadores entre nosotros. Sugiéranles irse unas 30 millas”.

Podría decirse que la carta no es sino la comunicación de un adolescente poco juicioso y dado a la parranda, lo que no tendría nada de extraordinario. Pero el problema es que el juez ha dicho que aunque ciertamente bebió cerveza durante su adolescencia y juventud, y en grandes cantidades, nunca llegó a perder el sentido por estar borracho ni habría tenido conductas agresivas a causa de su consumo de alcohol.

Esa carta, y el testimonio de personas que lo conocieron en su época estudiantil, han sugerido que en realidad sí llegó a excesos muy severos con el alcohol.

Por ejemplo, compañeros de Kavanaugh dijeron al Times que lo vieron participar en “rituales de beber alcohol” y que con frecuencia estaba borracho y con dificultades para tenerse en pie en las fiestas durante los fines de semana.

Otro testimonio, de Chad Ludington, compañero de Kavanaugh en la Universidad Yale, claramente sugiere que el juez habría mentido ante el Senado: “en Yale, y no puedo hablar de otros momentos, Brett bebía de modo frecuente y en gran cantidad. Yo lo sé porque, especialmente en los dos primeros años de universidad, yo bebía con frecuencia con él. En muchas ocasiones le escuché a Brett revolver sus palabras y lo vi tambalearse a causa de su consumo de alcohol, que no era solamente cerveza. Cuando Brett estaba borracho, él era con frecuencia beligerante y agresivo. En una de las últimas ocasiones en que a propósito socialicé con Brett, fui testigo de su reacción a un comentario semihostil, no desactivando la situación sino arrojando su cerveza a la cara del hombre e iniciando una pelea que acabó con uno de nuestros amigos mutuos en la cárcel”.

Ludington aclara que no cree que el consumo de alcohol y los despropósitos de juventud deban condenar a una persona por el resto de su vida, pero sí cree que las mentiras de Kavanaugh al respecto, sobre todo ante el Senado, deben tener consecuencias.

Esas consecuencias serían el retiro de la candidatura a la Corte Suprema.

Christine Blasey Ford acusó a Brett Kavanaugh de haberla agredido sexualmente cuando ambos eran adolescentes y él estaba muy afectado por el alcohol. Kavanaugh lo ha negado. (Archivo Yahoo)
Christine Blasey Ford acusó a Brett Kavanaugh de haberla agredido sexualmente cuando ambos eran adolescentes y él estaba muy afectado por el alcohol. Kavanaugh lo ha negado. (Archivo Yahoo)

Todo lo anterior no tiene relación directa con las acusaciones de agresión sexual que Ford y otras dos mujeres hicieron contra Kavanaugh, pues se circunscriben a la cuestión de su consumo de alcohol y a su conducta cuando lo hacía, pero otros críticos del juez han recopilado otros casos en los que, a su juicio, Kavanaugh mintió o no dijo la verdad ante el Senado y que trazan un perfil muy diferente al que el juez ha planteado en defensa de su candidatura a la Corte.

Por ejemplo, el HuffPost adelanta radicalmente esa convicción y señala que Kavanaugh afirmó que la acusación de Ford en su contra “fue refutada por las mismas personas que ella dijo estuvieron allí, incluyendo una vieja amiga suya”. Pero, en realidad, esas personas (Mike Judge, Leland Keyser y P.J. Smyth) no han refutado las acusaciones de Ford, simplemente han dicho que no recuerdan si eso sucedió o si asistieron a la fiesta donde tales hechos habrían sucedido.

El propio Kavanaugh, de acuerdo al citado portal, dijo que no recuerda haber asistido a una fiesta o reunión del tipo y con los asistentes Ford mencionó.

El HuffPost afirma que, en realidad, en el calendario de Kavanaugh, que él mismo ha mostrado públicamente para comentar sobre sus actividades en aquella época, 1982, se indica que planeaba ir a beber en compañía de “Judge, Tom, PJ, Bernie, Squi…”.

El citado portal añade que la afirmación de Kavanaugh de que él y Ford “no se movían en los mismos círculos sociales” sería también equívoca , pues tanto su calendario como testimonios que él hizo previamente ante el Senado confirman que él sí llegó a reunirse con jóvenes de la misma escuela a la que asistía Ford.

¿Se trata de mentiras deliberadas o de matizaciones favorables a su causa pero que no tendrían la intención de engañar?

Kavanaugh dijo que cuando bebía en la secundaria la edad legal para consumir alcohol en Maryland, donde residía, era 18 años. Pero, en realidad, la edad legal para consumir alcohol fue elevada a 21 años cuando Kavanaugh solo tenía 17, por lo que no podría haber bebido legalmente durante esa época, ni desde luego en el tiempo en que se habrían dado los hechos señalados por Ford.

El HuffPost remata indicando que, al comentar Kavanaugh sobre extrañas frases anotadas en el libro de su generación escolar de 1983, el juez señaló ante el Senado que aludían a expeler flatulencias o a beber alcohol con intensidad cuando en realidad, según compañeros de escuela, esas palabras “boof, devil’s triangle” en realidad aludían a prácticas de sexo anal o a encuentros sexuales de dos hombres con una mujer.

Mucho se ha dicho que de comprobarse que Kavanaugh mintió bajo juramento, su candidatura a la Corte Suprema quedaría destruida. Pero el asunto crucial en este caso, aunque suene escandaloso, no reside necesariamente en la valoración sobre si sus dichos ante el Senado son ciertos, falsos o están en un inestable espacio intermedio, sino si cualquiera que sea el balance de esa valoración le será relevante a los senadores republicanos a la hora de decidir su voto al respecto.

La investigación del FBI sobre las acusaciones de Ford y los muchos testimonios y análisis que han surgido sobre la conducta de Kavanaugh constituirán, así resulten insuficientes, parciales o incluso interesados según los críticos del juez, la masa informativa con la que los senadores deberán decidir su voto.

Los senadores republicanos Jeff Flake y Susan Collins serán claves para decidir el futuro de la candidatura de Brett Kavanaugh a la Corte Suprema. La pregunta es si la credibilidad de las acusaciones en contra de Kavanaugh y la forma cómo ha pintado su consumo de alcohol serán factores en la decisión del Senado más allá de las posiciuones político-ideológicas. (AP)
Los senadores republicanos Jeff Flake y Susan Collins serán claves para decidir el futuro de la candidatura de Brett Kavanaugh a la Corte Suprema. La pregunta es si la credibilidad de las acusaciones en contra de Kavanaugh y la forma cómo ha pintado su consumo de alcohol serán factores en la decisión del Senado más allá de las posiciuones político-ideológicas. (AP)

Los demócratas en líneas generales están opuestos a la confirmación de Kavanaugh y en realidad es un puñado de senadores republicanos, entre ellos Jeff Flake de Arizona, Susan Collins de Maine y Lisa Murkowski de Alaska, el factor que podría inclinar la balanza. Por ello, la gran interrogante, a reserva de lo que surja en el reporte del FBI, es si las alegaciones sobre las presuntas mentiras que Kavanaugh habría dicho ante el Senado les resultarán relevantes, si importarán en su decisión.

Al parecer, no les han importado mucho al resto de los senadores republicanos –muchos de los cuales han defendido abiertamente la inocencia de Kavanaugh y señalado a las impugnaciones como un asunto de torcida política– y la cuestión ideológica de inclinar la balanza en la Corte Suprema al llevar a ella a un juez de posiciones muy inclinadas hacia la derecha conservadora podría ser también más importante para ellos que las dudas planteadas en el proceso. Para muchos, en contrapartida, esa actitud de los republicanos es también una muestra de torcida política.

Lo que está en juego es una designación para un cargo vitalicio en una institución medular que, con sus decisiones futuras, podría modificar leyes fundamentales para alinearlas con una visión sociopolítica muy específica –la de los republicanos más conservadores– que aunque tiene amplio apoyo ciudadano no representaría necesariamente el sentir mayoritario de los estadounidenses. De allí la oposición a ultranza de unos y la defensa a toda costa de otros.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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