Las iraquíes se enfrentan solas al robo de sus fotos íntimas en internet

Por Maya GEBEILY
Una mujer camina por la ciudad iraquí de Diwaniya el 31 de marzo de 2019

"Tengo tus videos y tus fotos. ¿Se las envío a tu padre?". Cuando leyó este mensaje desde una cuenta anónima en Instagram, a Hala se le helaron los huesos. Como ella, muchas iraquíes son víctimas de piratas informáticos o enamorados despechados.

Esta veinteañera recibió luego una salva de amenazas similares en todas sus cuentas en línea (Facebook, Snapchat...), acompañadas de fotos íntimas que había enviado ella misma a un novio y que fueron obtenidas por un hacker.

"Unos mensajes pedían dinero. Otros relaciones sexuales a veces incluso solo por teléfono. En ciertos casos buscaban acosarme sin razón", cuenta a la AFP esta joven, que brinda un nombre que no es el suyo.

En Irak, el "revenge porn" -o la difusión no consentida de imágenes privadas- prospera según víctimas, militantes y abogados en una tierra fértil, la de una sociedad conservadora en la que las redes sociales se han convertido en plataforma de citas, con víctimas poco habituadas a las herramientas de protección en internet y una legislación débil.

La consecuencias pueden ser devastadoras. En el mejor de los casos, la reputación de una familia entera arruinada. En el peor, una condena a muerte en nombre de los "crímenes de honor".

Hala, por su parte, prefirió huir de Irak. Pero incluso en el extranjero, donde vive ahora, dice "seguir recibiendo amenazas", porque "esa gente no olvida".

Para la militante contra la violencia contra las mujeres Rusul Kamel, Facebook e Instagram se han convertido en plataformas de citas en un país donde hay pocos espacios mixtos.

Sin educación sexual, es también a las redes sociales que se vuelcan las jóvenes para hacer preguntas sobre su cuerpo en grupos exclusivamente femeninos pero que no están a salvo de ataques cibernéticos.

- Calvario que puede durar años -

En una sociedad conservadora como la iraquí, un foto tomada sin velo, con los cabellos descubiertos, ya puede ser considerada como íntima y su publicación molesta.

Su utilización con fines deshonestos no deja de aumentar, asegura Kamel.

Varios casos fueron informados a la AFP. Una víctima pagó 200 dólares por mes durante cuatro años a un ex novio que la amenazaba con difundir fotos íntimas que ella le había enviado.

Otra fue forzada a vender su teléfono y todas sus joyas para pagar a un pirata informático que la chantajeaba. A una tercera, un amante virtual le exigía tener relaciones sexuales so pena de que sus fotos fuesen enviadas a su marido.

"El chantaje en línea reúne el conjunto de las violencias a las que pueden ser sometida las mujeres: sexual, psicológica y económica", afirma Kamel. "Las víctimas raramente encuentran un recurso legal o social", agrega.

Según una investigación de IPSOS MORI de 2017 para Amnistía Internacional en ocho países (Dinamarca, Italia, Nueva Zelanda, Polonia, España, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos), el 23% de las mujeres sufrió algún tipo de violencia en internet, con fuertes consecuencias psicológicas: caída o pérdida de la autoestima en el 61% de las mujeres concernidas, estrés, angustia y ataques de pánico en el 55% de los casos.

Para la abogada Marwa Abdulridha, que en tres años ya recibió en su estudio jurídico a decenas de víctimas, ese chantaje se desarrolla en "ausencia de un método disuasivo", en un país en el que entrar en una comisaría para este tipo de casos es tabú. Los agresores, en cambio, pueden de su lado gozar a veces de la protección de sus tribus, todopoderosas en Irak.

"La idea de hablar sobre esto ante un tribunal mete miedo y es a raíz de ello que la mayoría de las víctimas no presentan una denuncia", explica esta abogada a la AFP.

Si el caso llega a un juzgado, la víctima a menudo se enfrenta a un muro de ignorancia, afirma Abdulridha, que recuerda haber visto a jueces preguntar "¿qué es Facebook?'".

- Proteger el anonimato -

El ministerio del Interior indica haber abierto tres expedientes el mes pasado, por acusaciones que van desde la "amenaza criminal" hasta la "estafa".

En la policía, un departamento optó por un enfoque diferente para incitar a las víctimas a hablar. En las comisarías donde se despliegan sus policías de los dos sexos, las mujeres en problemas pueden elegir abrir un proceso judicial o abstenerse.

"Nuestro oficiales tienen como prioridad el anonimato de las víctimas", explica su jefe, el general Ghalib Atiya. "Llevamos el caso adelante como ellas lo prefieran, y vamos o no a un tribunal", según la decisión de las víctimas.

Sus unidades se jactan de ser incluso más eficaces que la justicia. En Mosul, en el norte del país, afirman haber puesto punto final a tres casos en una semana, a través de mediaciones locales para lograr una reconciliación.

A pesar de todo, para el general Atiya, el fenómeno "alcanza un nivel peligroso". Las mujeres representan entre el 60 y el 70% de las víctimas de chantaje en línea, principalmente en Bagdad y en el sur del país, dominado por tribus.

Abdulridha piensa más bien que hay que actuar para cambiar las mentalidades. La abogada quiere que los medios no incluyan más esos casos en la sección de escándalos y que se brinde a todos una mejor información sobre la protección ante la piratería informática.

Sin eso, advierte, "pueden matar a una chica en menos de un segundo".