Las hormigas soldado no necesitan cerebros muy grandes

Colonia de hormigas militares – Eciton burchellii – en fase nómada. Las soldado son las de mayor tamaño y color blanquecino. Crédito: Sean O’Donnell/Drexel University

Si un individuo es más grande, tendrá más cerebro. Parece lógico. Vale que la relación no es directa, pero si pensamos en hormigas, con distintas castas – individuos de tipos y funciones diferenciados – parece que lo normal es que las castas más grandes tengan los órganos más grandes. Pues bien, en la hormiga militar – army ant en inglés, Eciton burchellii – es justo al contrario.

La razón es simple: las hormigas de mayor tamaño no necesitan un cerebro más grande, así que no lo tienen. La casta con mayor talla corporal son las hormigas soldado, y su función es simple: proteger a la reina y el resto de miembros de la colonia, defender de ataques y cazar presas. Por lo tanto, la variedad de comportamientos es mínima.

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Todo se explica algo mejor si conocemos a la especie. Porque ciertamente, es una especie curiosa. Las hormigas militares – en realidad, todas las del género Eciton – tienen un estilo de vida denominado bifásico: nómada o estático.

La fase estática dura poco, en torno a tres semanas. El tiempo justo para parar en un sitio, que las larvas crezcan y pasen por la metamorfosis, recoger comida y ponerse de nuevo en movimiento. Durante este tiempo, las hormigas forman un “nido” con sus cuerpos, para proteger a la reina.

La otra fase, la nómada, consiste en las hormigas moviéndose por el hábitat, durmiendo cada noche en un lugar distinto, y vagando en busca de comida.

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La función de las hormigas soldado en cada fase es ligeramente distinta, pero basada en lo mismo: enfrentarse a peligros. Las instrucciones que tienen que recibir son sencillas, y la información que sus cerebros tienen que procesar también. Se podrían resumir en “nos atacan” y “tienes que atacar”.

Visto así, podemos imaginarnos que tampoco requieren una capacidad cerebral enorme. Y el tejido nervioso es costoso de mantener. Requiere muchos recursos para crearlo, y mucha energía – alimento, en definitiva – para mantenerlo.

Si juntamos que los cerebros son “caros” y que las hormigas soldado apenas lo usan, la solución es simple: se reduce al mínimo, y que tengan lo necesario para cumplir su tarea. Esta es la situación que se da, de hecho. No es que las hormigas soldado no tengan el cerebro tan grande como podrían por su tamaño, es que sus cerebros son más pequeños que el del resto de miembros de su colonia.