Las hormigas no temen a los zombies

Una hormiga zombie preparada para morir y dispersar las esporas del hongo parásito. Crédito: Hughs Lab/Penn State

Las hormigas zombies existen, pero no provocan terror ni rechazo en sus congéneres. Y eso que deberían hacerlo: estas hormigas zombies en realidad están infectadas por un hongo que toma el control de sus cerebros para poner a la hormiga a su servicio. Y como el resto del hormiguero no las rechaza, la infección se mantiene.

Este hecho es el que se explica en un artículo reciente. Que se basa en una pregunta muy sencilla: ¿qué pasa desde que una hormiga carpintera (Camponotus spp.) se infecta con el hongo zombie hasta que muere? Porque normalmente las hormigas muestran sistemas de control de enfermedades, una especie de “inmunidad de grupo”. Pero no en este caso.

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Vamos con el detalle. Las hormigas carpinteras sufren una infección, como ya hemos comentado, por un hongo. El crecimiento del parásito ocurre en el cerebro de la hormiga, y consigue controlar tanto el metabolismo como el comportamiento del individuo hasta que finalmente lo mata para que libere sus esporas e infecte a otras hormigas.

Pero tarda entre 14 y 21 en hacerlo. Durante ese tiempo, la hormiga muestra los síntomas de la infección, que van desde un cambio en el aspecto – el hongo comienza a crecer, hinchando la cabeza y sacando parte del cuerpo a modo de “antena” por la cabeza de la hormiga – hasta modificaciones en el comportamiento. Y variaciones en las feromonas, las sustancias químicas que las hormigas emplean como medio de comunicación.

Para acabar, o reducir al mínimo, las posibilidades de infección, bastaría con que las hormigas sanas reconociesen a la parasitada y la expulsasen de la colonia. Y como ya hemos comentado que las muestras de infección son bastante reconocibles, parece sencillo que lo hagan… pero no lo hacen.

Lo curioso, y lo que los investigadores consideran que es clave en todo este escenario, es que los hongos no infectan a otras hormigas hasta matar a su huésped. Es decir, que una hormiga zombie se paseé por el hormiguero no provoca más infecciones. De esa manera, no genera rechazo.

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Pero, y aquí está la elegancia de la estrategia del hongo, esto es precisamente lo que provoca más infecciones. Porque las hormigas parasitadas cambian en muchos aspectos, pero no en las señales con las que marcan los caminos. De esta manera, las hormigas zombies atraen a la infección a sus compañeras de hormiguero.

Cuando el hongo está maduro, obliga a la hormiga zombie a marcar un camino que otras hormigas puedan seguir. La hormiga parasitada sube hasta una altura – una rama de árbol, o estructuras vegetales, cualquier cosa que la sitúe por encima del suelo – y en ese momento el hongo suelta sus esporas. Como la zombie ha marcado un camino, otras hormigas están justo debajo de ella cuando el hongo se dispersa, continuando el ciclo de infección.

A las hormigas les iría mucho mejor si tuviesen miedo de los zombies.